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La política monetaria y la importancia de un Banco Central

Por: Andrea Silva

Los responsables de política monetaria tienen en su deber objetivos enmendados y propios que para alcanzarlos poseen ciertos instrumentos. Estas palabras remontan a los economistas Jan Tinbergen y Henri Theil. Tinbergen uso modelos macroeconómicos para analizar la relación entre objetivos e instrumentos económicos, el enfoque de Tinbergen, a la teoría de la política económica es un caso especial del enfoque más general de Theil, basado en una función cuadrática de preferencia.  

En la economía de un país existen diversas complicaciones al momento de gestionar la política económica que se debe de tomar tal como es y salvo a los instrumentos que controla, su capacidad para poder influir y alcanzar sus objetivos dentro de los cuales se tienen:

  • Incertidumbre del modelo, en la práctica es difícil saber cuál es el modelo macroeconometrico a seguir para la gestión de las políticas. Todos los bancos centrales tienen un modelo, aunque sea sencillo que permite estimar los efectos en la economía de sus decisiones. Algunos gestores no son afines a grandes modelos macroeconometricos por problemas técnicos de las series de tiempo, estas críticas no deben hacer presentir de la econometría sino servir como advertencia. 

  • Retardos, para su cálculo tiene diferentes razones las cuales son: psicológicas, tecnológicas e institucionales, pero son útil en la economía. En política monetaria estos son “largos y variables”, tienen un problema de programación dinámica. El cual es un análisis recursivo hacia atrás para obtener la senda de soluciones. La programación dinámica enseña a analizar los problemas de optimización intertemporal, y la disciplina que impone es esencial que los gestores de los bancos centrales se den cuenta de que una economía dinámica en la que la política monetaria tiene largos retardos

  • Predicciones, por el modelo Tinbergen – Theil son necesarias de las variables exógenas que presentan dos problemas: su realización y precisión;

  • Elección de instrumentos, marca diferencia en las variables endógenas y exógenas. El banco al tener cierto grado de libertad le causa problemas elegir sus instrumentos, sino se maneja con cautela se llega a pensar que el Banco Central puede controlar: el PIB nominal, la tasa de inflación o de desempleo. De ser cierta esta afirmación sería más fácil la política monetaria y;

  • Función objetivo, no se proporciona al igual que los instrumentos y el banco debe crear la propia, que genere un bienestar social de acuerdo con el ordenamiento legal, sus juicios de valor y su interpretación de política.

Las predicciones y la función objetivo, las principales objeciones son que la economía no es lineal y no existe una razón para que la función objetivo sea cuadrática. Los instrumentos utilizados por lo general producen pequeños cambios y esto provoca que se aproxime a las objeciones.

¿El Banco Central debe tener un poder discrecional? 


En la forma de dirigir la política monetaria, ha existido un debate entre otorgar un poder discrecional o una regla monetaria. Esta última, necesita ser simple y no reactiva. Existen dos tipos de reglas monetarias: la que se basa en instrumentos, por ejemplo, fijación del tipo de cambio o tipo de interés real a corto plazo en su nivel neutral; y la que se basa en resultados, por ejemplo, fijación de un objetivo para la tasa de inflación o para el crecimiento del PIB nominal. 

El abandono del monetarismo al dejar de emplear la oferta monetaria como instrumento impidió seguir con una política monetaria basada en reglas del crecimiento del dinero. Sin embargo, la principal crítica de los teóricos a la discrecionalidad es que provocaran un incremento en el nivel inflacionario. Cualquier banco central que elabore su política monetaria de forma discrecional, se enfrentara constantemente, a la tentación de conseguir resultados a corto plazo.  

El problema entre elegir en una regla u optar por otorgar discrecionalidad al banco, es por la inconsistencia dinámica que trae como consecuencia un sesgo inflacionario, el cual solo se puede controlar al imponer una regla. 

¿Qué instrumento debe utilizar el Banco Central? 


Existe un debate acerca del instrumento a utilizar para llegar al cumplimiento de sus objetivos que se ha centrado entre: la tasa de interés y oferta monetaria. Clásicos como Ricardo, mencionan que se debía controlar la emisión de billetes por lo que se inclinaba hacia la oferta monetaria, pero esto se debía a que tenía el patrón oro como respaldo de la emisión del dinero. Para Thornton, como opción y Wicksell, como sustento, es la tasa de interés la que se debe controlar. 

Esta decisión de que instrumento elegir es la complicación 4 mencionada en la parte de arriba y se responde al formular un problema de optimización dinámica adecuado, pero, en la práctica los Bancos Centrales no resuelven de esta manera. De acuerdo con Blinder, tras analizar estudios econométricos para la decisión del instrumento a elegir llevaron a escoger el tipo de interés como instrumento. Como dijo Gerry Bouey (ex gobernador del Banco de Canadá), “no fuimos nosotros quienes abandonamos a los agregados monetarios, fueron ellos los que nos abandonaron a nosotros”. 

El debate surgió acerca de qué tipo de interés sería el instrumento: los componentes de la demanda agregada sensibles a los tipos de interés reaccionan principalmente al tipo real de largo plazo, mientras que el banco central solo controla el nominal de corto plazo. De ser así, no hay sentido al elegir como instrumento al tipo de interés. Para entender esta decisión se debe entender lo que Blinder, denomina tipo de interés neutral, idea retomada de Wicksell, a la que denomina tasa de interés natural y el cual lo convierte en la política viable a largo plazo para seguir.

Su funcionamiento es similar, si el tipo de interés real está por debajo del neutral provoca una inflación y si es superior causara una deflación. Al igual que Wicksell, este tipo de interés neutral o natural no es fijo, sino variable, este valor va a depender de la política fiscal y del tipo de cambio principalmente. Estimar el valor neutral, al igual que Wicksell es complicado y difícil por lo que propone dos alternativas: mediante la estimación de un modelo macroeconométrico o calcular el tipo real ex post medio de un largo histórico.

A&G
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