Con el voto a favor del gobierno y de los representantes del sector obrero en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), se aprobó un aumento de 15% al salario mínimo para 2021, esto a pesar que el sector patronal votó contra este incremento, pero al ser mayoría de dos sectores contra uno, el aumento salarial es legal y será aplicable a partir del 1 de enero del siguiente año. Esta es la primera vez que el incremento al salario no se da por unanimidad.

 

¿Cómo quedará el salario para 2021?

El nuevo salario mínimo para 2021 pasará de los 123.22 pesos diarios actuales a aumentar en 10.46 pesos y luego se le aplicó un incremento de 6%.
 
Para la zona fronteriza pasará de 185.56 a 213.19 pesos al día a partir del primer minuto de 2021 más un incremento de 6%.
 
La polémica la sembró el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el cual representa a las principales cámaras industriales del país, que con sus 11 votos en la Conasami fue en contra del 15% de aumento, porque lo que proponía era 10% para 2021 y ya que haya vacuna y ya que se vaya recuperando la normalidad para el siguiente año entonces “recuperar” el salario hasta 2022 y remató al decir que “si el gobierno quiere más, que lo ponga”, de modo que el sector privado calificó como “lamentable” porque “aumentar salarios y mantener empleos, es populista”.
 

¿Peligran los empleos?

El CCE dice que esta decisión “populista” del presidente afectará a las empresas que pagan en promedio 3, 2.5 o 2.7 salarios mínimos; las que tienen entre 1 a 5 trabajadores y que a su decir representan del 70 al 75% de las empresas en México, ya que “pueden cerrar definitivamente”, pues considera que debió haber un “justo equilibro entre dar un paso adelante pero no comprometer a las micro empresas” debido a la pandemia.
  

Lo verdadero y lo falso: consecuencias reales del aumento de 15% al salario en 2021

El CCE asegura que con esta decisión se pueden perder empleos en las empresas pequeñas, porque se van a quedar sin ofrecer trabajos o que se van a perder empleos de calidad (es decir, aquellos trabajos que ofrecen prestaciones de ley).
 
La realidad tiene sus matices:
A este aumento de 15% se le está dando más valor del que verdaderamente tiene, es decir, se está exagerando un poco con el tema, tanto en sus aspectos positivos como en los negativos que están señalando el sector privado y el gobierno.
 
Recordemos que la manzana de la discordia fue el aumento de 6% a los 10.46 pesos de incremento, es decir que la discusión real fue por 6 pesos.
 
En cuanto a quienes dicen que esto es muy positivo, si lo es pero no en la magnitud que lo dejan entre ver por lo siguiente: la cantidad de personas que tienen seguridad social (es decir las que tienen empleo formal) y a las cuales beneficiará este aumento de 15% es de apenas 200 mil trabajadores que son las que ganan el mínimo, la realidad es que en México muy pocos son los que perciben esta cantidad de salario. Suponiendo que fueran 1 millón de personas las que tienen este nivel de sueldo, ello apenas representaría la vigésima parte de la economía formal  de modo que con 15% de aumento no se recupera el poder de compra.
 
Se exagera en lo negativo también por parte del sector empresarial porque en realidad este aumento representa un bajo costo para empresas, para entenderlo supongamos que una micro empresa (que son las que está defendiendo el CCE en este momento) con 10 empleados, pagará 60 pesos más a partir del 1 de enero, 60 pesos no hacen inviables sus operaciones ni ponen en riesgo su existencia, lo que sí es importante es que el siguiente año tengamos más trabajo y más ventas, eso sí ayudaría a una recuperación económica generalizada y verdadera.
 
Bajo este punto de vista, para las grandes empresas y corporativos un aumento de 6% no las afecta ni las pone en riesgo real. Más bien la discusión del sector empresarial se debe a que desde hace meses tiene desacuerdos o tensas calmas con el gobierno de López Obrador, que (eso sí) no ha ayudado al sector empresarial con prácticamente ningún programa, por ejemplo no quiso ni quiere otorgar estímulos fiscales o algunas condonaciones de impuestos cuando está en posibilidades reales de hacerlo, por ejemplo, podría perdonar pagos de algunos impuestos a micro y pequeñas empresas, principalmente a las del sector primario de la economía de nuestro país.



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