Con una participación del 51% en AENA, la sociedad pública ENAIRE es el principal accionista del operador aeroportuario y por consiguiente, de su estrategia depende el futuro de la compañía, así como la evolución que a largo plazo pueda presentar su cotización bursátil.

Posibles decisiones políticas pueden condicionar la independencia de AENA, tanto en la capacidad de gestión del equipo directivo como en la libertad para poder aprovechar las oportunidades de crecimiento que presenta el mercado, y éstas sin lugar a dudas, restan potencial al valor de la compañía.

La rotación en la presidencia de AENA, con tres gestores en los dos últimos años, constituye una muestra clara de esta problemática. Tras la labor realizada por JOSÉ MANUEL VARGAS, encargado en su mandato de ordenar la compañía y realizar con éxito la salida a bolsa, en breve periodo de tiempo el puesto ha sido ocupado tanto por JAIME GARCIA-LEGAZ como por el actual, MAURICI LUCENA. El primero a propuesta del PARTIDO POPULAR y el segundo del PSOE, lo que puede transmitir la imagen de nombramientos producidos sin tener en cuenta su idoneidad para realizar dicha labor.

Con la salida a bolsa de AENA, el Estado español obtuvo por su participación del 49% de la compañía, una liquidez de 4.200 millones de euros, resultante de una valoración  global realizada en su día de 8.700 millones. La operación trajo consigo la entrada como accionista de referencia del fondo TCI con el 10%, así como de numerosos inversores, que acertadamente supieron ver el potencial de crecimiento de las actividades de AENA, así como las posibilidades futuras de aumento de valor que podía producir la singularidad de su negocio.

En apenas dos años, el incremento de AENA en bolsa aumentó en más de un 170%, hasta llegar a un tope de capitalización de 23.500 millones de euros.

Sin embargo y, pese al aumento producido en ingresos y resultados en los nueve primeros meses del ejercicio 2018, ambos en torno al 5%, el comportamiento de la acción de AENA en el último año natural ha sufrido un descenso cuantificado del 12%. A todo ello tenemos que añadir que la situación se agrava con los datos del tercer trimestre del año, donde se observa un estancamiento en las principales magnitudes económicas.

AENA como tal nace en 2010 tras realizar la Administración la segregación de los activos aeroportuarios del ente público AEROPUERTOS ESPAÑOLES. La presencia de ENAIRE, con el 51% en AENA, es debido a la consideración de esta actividad como de interés general, con lo que se logra preservar la defensa de los intereses nacionales.

AENA gestiona 46 aeropuertos y 2 helipuertos en España y a través de su división internacional, opera en 16 más entre Europa y América (Londres con LUTTON, 12 en México, dos en Colombia y uno en Jamaica). Es el primer operador mundial por número de pasajeros, en total 265 millones de personas, estando un 143% por encima de su segundo competidor, FRANKFURT AIRPORT.

Los ingresos de AENA proceden fundamentalmente de dos actividades diferenciadas. Unos son los derivados del desarrollo de toda la red aeroportuaria y los otros incluyen la facturación que se realiza en los servicios comerciales, el negocio inmobiliario y el desarrollo internacional.

AENA obtiene ingresos por los arrendamientos que cobra a los adjudicatarios de las tiendas DUTY FREE, las de restauración, por los servicios que presta en los aeropuertos, la publicidad de los anunciantes, el negocio de RENT A CAR, los servicios VIP y la explotación de los aparcamientos. Por su diversidad todas estas partidas proporcionan estabilidad en la facturación y se persigue aumentar estas debido a las cláusulas existentes en los contratos de alquiler referente a la posible revisión anual en las rentas así como con las ampliaciones previstas en las zonas comerciales. Solo en el aeropuerto del PRAT-BARCELONA se ha aumentado en los últimos tiempos la superficie comercial alquilable en un 19%.

Otro reto importante será la capacidad de generar valor con el desarrollo inmobiliario de uso terciario que realizará AENA con los terreros lindantes con el aeropuerto ADOLFO SUAREZ-MADRID. Tiene que ser capaz de acompasar la inversión al cierre de las operaciones que se pudieran ir efectuando, así como conseguir atraer a importantes empresas a las nuevas ubicaciones.

Las ventas obtenidas por esta división son superiores a los mil millones de euros y representan el 26% del negocio global de AENA. Las rentas percibidas están por encima de las que obtienen  MERLIN PROPERTIES (463 millones) o las de INMOBILIARIA COLONIAL (283 millones).

Sin embargo, la mayor parte de los ingresos proceden de los servicios aeroportuarios que presta la compañía a las aerolíneas comerciales por el uso de sus infraestructuras. Estas tarifas se encuentran reguladas por el Estado y están sujetas a posibles revisiones  en un futuro. Entre los principales clientes de AENA se encuentran RYANAIR (17,70%), VUELING (14%), IBERIA (6.9%) y AIR EUROPA (6,40%). Los aeropuertos españoles realizan más de 2.300.000 vuelos, donde los que acaparan más operaciones son los originados en el ADOLFO SUAREZ-MADRID y EL PRAT-BARCELONA.

Tres puntos resultan claves para la evolución futura de la compañía: incidir en el aumento de ingresos, tomar medidas adicionales para mejorar la eficiencia en la gestión y ser capaces de expandir su área internacional agregando nuevos aeropuertos a los que ya posee.

AENA se verá beneficiada en sus resultados por las sentencias favorables con respecto a las expropiaciones realizadas en el pasado ya que éstas se encuentran totalmente provisionadas, así como con el predecible tirón turístico de nuestro país.

El endeudamiento que presenta la compañía es razonable a su tamaño y de forma provisional a un costo reducido al estar en su mayoría concedido por ENAIRE a un tipo del 1,26%. AENA genera anualmente fondos para cumplir con normalidad el pago de intereses así como la devolución del principal que le corresponde amortizar. El riesgo cruzado entre ENAIRE y AENA es atípico en una sociedad cotizada, ya que a su vez AENA es avalista frente a terceros casos, que ENAIRE no pudiera hacer frente a la devolución de sus deudas.

Todo ello son retos que tiene AENA en un futuro y en la medida que sea capaz de afrontarlos y resolverlos adecuadamente, la compañía, que reparte anualmente el 80% de sus resultados netos en dividendos, puede ser considerada un valor atractivo para una cartera con un perfil conservador.

¡Sé el primero en comentar!
Comentar