Mercado de valores e intermediación bursátil

                                               Dedicado a la memoria de Leonor Mondragón Sandoval por su amor.
 
Introducción
 
Es común que las personas confundan el mercado de valores con el mercado de acciones, cuando este último es solo una parte del primero. De igual manera es recurrente que se piense que la bolsa de valores es un mercado, o que sea en la bolsa de valores donde se compran y venden títulos, cuando en realidad es solo una empresa que brinda la infraestructura para que se puedan realizar las transacciones.
Durante más de cien años únicamente operó una bolsa de valores en México, hoy hay dos en funcionamiento; la más reciente se llama Bolsa Institucional de Valores (BIVA), tanto en ella, como en la Bolsa Mexicana de Valores se presenta y difunde un índice de precios que usualmente se toma como referencia de la evolución del mercado.
En esta ocasión les presentamos los aspectos básicos que debemos comprender para conocer el funcionamiento y esquemas de operación del mercado de valores en México.
 
Mercado de valores e intermediación bursátil.
 
Por mercado de valores entendemos cualquier mecanismo a través del cual compradores (demandantes) y vendedores (oferentes) entran en contacto para comercializar títulos o valores. Cuando la interacción se realiza sin intermediación hacemos referencia a un mercado informal o extrabursátil, aunque en la jerga bursátil es muy común aplicar el concepto Over The Counter (OTC).
No obstante, la formalidad se genera en la aplicación del marco legal existente, en donde, la Ley del mercado de valores, determina objetivos, participantes, títulos y todo aquello que se refiere a la intermediación bursátil.
A diferencia de la intermediación financiera, en el mercado de valores, no se capta ahorro y tampoco se otorga financiamiento, si bien, la emisión de títulos de deuda o patrimoniales tienen esa finalidad para los emisores, no son considerados como créditos sino como valores que se compran y se venden.
 
Intermediación de valores es la realización habitual y profesional de cualquiera de las siguientes actividades:
Actos para poner en contacto oferta y demanda de valores.
Celebración de operaciones con valores por cuenta de terceros como comisionistas, mandatario o con cualquier otro carácter interviniendo en los actos jurídicos que correspondan en nombre propio o en representación de terceros.
Negociación de valores por cuenta propia con el público en general o con otros intermediarios que actúen de la misma forma o por cuenta de terceros.
Fuente: Ley del mercado de valores.
 
Los instrumentos financieros que son considerados como valores y el objeto de la intermediación que acabamos de presentar son los siguientes:
 
Fuente: Instituto de Asesoría en Finanzas Internacionales (IAFI) con información de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.
 
Del conjunto presentado son títulos de deuda: obligaciones, bonos, certificados, pagarés y letras de cambio, mismos que ya hemos expuesto su concepto, aun así, profundizaremos en sus características como valores negociables en el mercado bursátil. En tanto que las acciones y partes sociales son considerados como títulos patrimoniales. Por otra parte, los títulos opcionales en México comenzaron siendo los primeros derivados, con la denominación de futuros y opciones; pasaron a formar parte del mercado de capitales, tal y como se puede comprobar en el portal de la Bolsa Mexicana de Valores. La explicación de ello es que tales títulos derivados exclusivamente contienen como activos subyacentes a las acciones de empresas cotizadas en el mercado de capitales y, naturalmente, porque en la ley son señalados como valores.
Mercado de capitales lo definimos como cualquier mecanismo a través del cual entran en contacto compradores y vendedores de activos financieros de largo plazo, pudiendo ser títulos de deuda o patrimoniales emitidos por empresas y gobiernos.
De la lista presentada, el primer valor que observamos son las acciones, títulos patrimoniales que representan para el tenedor la propiedad de una parte alícuota del emisor. Al constituir una empresa se puede optar por distintas razones sociales, tales como sociedad anónima, sociedad civil, sociedad cooperativa o sociedad de responsabilidad limitada, entre otras, lo cual depende del marco legal del país en cuestión.
En la Ley general de sociedades mercantiles se reconocen las siguientes figuras: sociedad en nombre colectivo, sociedad en comandita simple, sociedad de responsabilidad limitada, sociedad anónima, sociedad en comandita por acciones, sociedad cooperativa y sociedad por acciones simplificada, pudiendo cualquiera de ellas constituirse como sociedad de capital variable.
La sociedad anónima es la que se compone exclusivamente de socios cuya obligación queda limitada al pago de sus acciones. Para constituir una empresa de esta naturaleza se requieren los siguientes elementos: dos socios y que cada uno suscriba una acción por lo menos, el contrato social establezca el monto mínimo del capital social y que esté íntegramente suscrito, exhibir en dinero efectivo, cuando menos el veinte por ciento del valor de cada acción pagadera en numerario y, exhibir íntegramente el valor de cada acción que haya de pagarse en todo o en parte, con bienes distintos del numerario.
Otras empresas como por ejemplo la sociedad en comandita simple es la que existe bajo una razón social y se compone de uno o varios socios comanditados que responden, de manera subsidiaria, ilimitada y solidariamente, de las obligaciones sociales, y de uno o varios comanditarios que únicamente están obligados al pago de sus aportaciones.
En la Ley general de sociedades cooperativas, se establece que la sociedad cooperativa es una forma de organización social integrada por personas físicas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Su capital se integrará por las aportaciones de los socios y con los rendimientos acordados por su asamblea general para incrementar el mismo. Dichas aportaciones pueden hacerse en efectivo, bienes derechos o trabajo, estando representadas por certificados nominativos indivisibles y de igual valor.
En este sentido, decir que las empresas son emisoras de acciones es correcto no obstante, resulta una afirmación imprecisa, dado que únicamente son aquellas cuyo marco legal obligue a que el capital social este representado por acciones. Como hemos explicado, las sociedades anónimas sin importar si cotizan o no en una bolsa de valores, tienen que emitir acciones y en tal caso, cualquier persona podrá adquirirlas en un mercado secundario en tanto cumpla los requisitos para tal efecto.
En cambio, las sociedades en comandita simple y las sociedades cooperativas no manejan acciones, sino partes sociales representadas como una obligación o un certificado, respectivamente. Ambos títulos, sin embargo, también son considerados valores y por ende, pueden ser negociados en una bolsa.
El esquema general de funcionamiento del mercado de valores lo representamos en la figura 1 que nos permite apreciar que participan autoridades, emisores, intermediarios, inversionistas y empresas auxiliares.
 
Figura 1 Esquema general de funcionamiento del mercado de valores
Fuente: Instituto de Asesoría en Finanzas Internacionales (IAFI)
 
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y Banco de México, dictan la regulación que supervisa, vigila y sanciona las actividades en el mercado de valores. La primera es la autoridad principal en el sistema financiero en México, siendo representada en lo que respecta a la intermediación con valores por la CNBV constituida como órgano desconcentrado de la misma, hecho que le otorga, autonomía técnica y facultades ejecutivas.
Su objeto es supervisar y regular en el ámbito de su competencia a las entidades integrantes del sistema financiero, a fin de procurar su estabilidad y correcto funcionamiento, así como mantener y fomentar su sano y equilibrado desarrollo en protección de los intereses del público. Debe también supervisar y regular a personas físicas y morales que realicen actividades normadas por ley.
El universo de entidades supervisadas incluye a sociedades controladoras y subcontroladoras de grupos financieros, instituciones de crédito, casas de bolsa, bolsas de valores, fondos de inversión, sociedades operadoras de fondos de inversión, sociedades distribuidoras de acciones de fondos de inversión, almacenes generales de depósito, uniones de crédito, casas de cambio, sociedades financieras de objeto múltiple reguladas, sociedades financieras populares, instituciones para el depósito de valores, contrapartes centrales, instituciones calificadoras de valores, instituciones de tecnología financiera, sociedades de información crediticia, sociedades financieras comunitarias, sujetas a la supervisión de la CNBV y los organismos de integración financiera rural, así como otras instituciones y fideicomisos públicos que realicen actividades financieras y respecto de los cuales la misma CNBV ejerza facultades de supervisión, todas ellas constituidas conforme a las leyes mercantiles y financieras. También sociedades cooperativas de ahorro y préstamo integrantes del sector social, federaciones y fondo de protección referidas en la Ley de ahorro y crédito popular, fondo de protección, centros cambiarios y la transmisión de dinero regulados en la Ley general de organizaciones y actividades auxiliares del crédito.
Por su parte, Banco de México tiene como finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional. Su objetivo prioritario es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, además debe promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pago.
En relación con el mercado de valores algunas de sus funciones son: regular la emisión y circulación de la moneda, los cambios, la intermediación y los servicios financieros, así como el sistema de pagos. Operar con las instituciones de crédito como banco de reserva y acreditante de última instancia, prestar servicios de tesorería al Gobierno Federal y actuar como su agente financiero, siendo además su asesor en materia económica y, particularmente, financiera.
Puede realizar operación con valores, adquirir valores emitidos por organismos financieros internacionales o personas morales extranjeras, emitir bonos de regulación monetaria, efectuar operaciones con divisas, oro y plata, así como reportos.
Veamos ahora los participantes que no son parte de las autoridades financieras, comencemos definiendo a los emisores, son personas morales que soliciten y, en su caso, obtengan y mantengan la inscripción de sus valores en el Registro Nacional de Valores (RNV) bajo la responsabilidad de la CNBV. Incluye Instituciones fiduciarias cuando actúen con el referido carácter, únicamente respecto del patrimonio fideicomitido que corresponda.
Las instituciones de crédito están autorizadas para emitir bonos y colocar sus propias acciones y otros valores como certificados, obligaciones y pagarés.
La intermediación con valores inscritos en el RNV sólo puede proporcionarse por entidades financieras autorizadas y si no están inscritos únicamente podrá ser sobre acciones representativas del capital social de empresas. Para actividades con valores extranjeros únicamente lo pueden hacer a través del sistema internacional de cotizaciones (SIC). 
En la figura 2 mostramos los intermediarios de valores autorizados en México y a los cuales los inversionistas pueden acudir para participar en el mercado de valores. El principal intermediario son las casas de bolsa, con las cuales se firma un contrato bursátil
 
Figura 2 Intermediarios bursátiles
Fuente: Instituto de Asesoría en Finanzas Internacionales (IAFI) basado en la Ley del mercado de valores.
 
La compra y venta de valores puede ser realizada por cualquier persona física y moral, en tanto, no se señale lo contrario.
Bajo la regulación de Ley del mercado de valores están las sociedades anónimas promotoras de inversión (SAPI), pero no sujetas a la supervisión de la CNBV a menos de que inscriban sus valores y, aquellas que obtengan la inscripción en el RNV de las acciones representativas de su capital social o títulos de crédito que representen dichas acciones, tendrán el carácter de sociedades anónimas bursátiles (SAB).
La oferta pública de valores puede ser de suscripción o de enajenación, y de adquisición.
 
Documentación necesaria para la inscripción de valores en el RNV
Escritura constitutiva y sus modificaciones.
Prospecto de colocación.
Estados financieros anuales dictaminados.
Opinión legal emitida por licenciado en derecho externo independiente.
Los instrumentos de deuda y títulos fiduciarios residuales de deuda, calificación sobre el riesgo crediticio de la emisión expedida por cuando menos una institución calificadora de valores.
Información adicional determinada por la CNBV mediante disposiciones de carácter general.
 
Las emisoras de valores representativos de un pasivo con vencimiento igual o menor a un año no están obligadas a presentar el prospecto de colocación. En su prospecto se tiene que incluir información clave para la inversión, la cual debe contener los requisitos establecidos mediante disposiciones de carácter general.
Por título fiduciario residual de deuda se considera aquéllos que únicamente den el derecho a exigir el pago de principal e intereses con cargo al patrimonio fideicomitido.
Las casas de bolsa para constituirse requieren autorización de la Comisión Nacional de Valores, previo acuerdo de su junta de gobierno. Como intermediario pone en contacto a emisores e inversionista para la compra y venta de valores cobrando por ello comisiones, las cuales, representan su principal fuente de ingresos financieros. En México los grupos financieros existentes por lo general además de un banco cuentan con una casa de bolsa y por medio de ambos también distribuyen fondos de inversión.
Casas de bolsa tienen como cliente a empresas interesadas en emitir valores y también a inversionistas que desean comprar títulos de deuda y patrimoniales. En ambos casos la relación comercial se concreta mediante contrato bursátil en el que se determinan las características particulares.
El proceso para abrir una cuenta con el intermediario es simple, se establece comunicación con un asesor, se firma el contrato, depositan los recursos monetarios en el banco que determine el intermediario y listo, se puede comenzar a operar. Lo que hay que comparar antes de decidir con quien establecer la relación comercial es el porcentaje de comisión que se compra por cada compra y venta que se efectúe. Además, la existencia de algún otro tipo de comisión, dado que hay algunas que son cobradas mensualmente cuando no se realizan transacciones, si existe comisión anual o alguna otra que pudiese ser establecida. Es común también que se vayan reduciendo entre mayor sea el monto de capital invertido, no obstante, ello también será motivo de consulta.
 
Actividades y productos de casas de bolsa
Colocar valores mediante oferta públicas y prestar sus servicios en ofertas públicas de adquisición. También operaciones de sobreasignación y estabilización con los valores objeto de la colocación.
Operaciones de compra, venta, reporto y préstamo de valores, por cuenta propia o de terceros, así como operaciones internacionales y de arbitraje internacional.
Fungir como formadores de mercado respecto de valores.
Conceder préstamos o créditos para la adquisición de valores con garantía de estos.
Asumir el carácter de acreedor y deudor ante contrapartes centrales de valores, así como asumir obligaciones solidarias respecto de operaciones con valores realizadas por otros intermediarios del mercado de valores, para los efectos de su compensación y liquidación ante dichas contrapartes centrales, de las que sean socios.
Efectuar operaciones con instrumentos financieros derivados, por cuenta propia o de terceros.
Promover o comercializar valores.
Administrar carteras de valores tomando decisiones de inversión a nombre y por cuenta de terceros.
Prestar el servicio de asesoría financiera o de inversión en valores, análisis y emisión de recomendaciones de inversión.
Actuar como fiduciarias.
Operar con divisas y metales amonedados.
Emitir obligaciones subordinadas
Actuar como distribuidoras de acciones de sociedades de inversión
Fuente: Instituto de Asesoría en Finanzas Internacionales (IAFI) con información de la Ley del Mercado de Valores.
 
Cualquier persona puede comprar y vender valores, a ellos, se les asigna el nombre genérico de público inversionista, no obstante, hay distintos tipos.
En la Ley del mercado de valores se especifica que el inversionista calificado, es la persona que habitualmente cuenta con ingresos, activos o características cualitativas. En las disposiciones de carácter general aplicable a las casas de bolsa se segmenta en:
 
  • Inversionista calificado básico: Mantiene en promedio, durante los últimos 12 meses, inversiones en valores por 1´500 000 o más unidades de inversión o haya obtenido en cada uno de los 2 últimos años, ingresos brutos anuales por 500 000 o más unidades de inversión.
  • Inversionista calificado sofisticado: Con promedio, en los últimos 12 meses inversiones en valores en una o varias entidades financieras, por un monto igual o mayor a 3´000 000 unidades de inversión o con ingresos brutos anuales superiores o iguales a 1´000 000 unidades de inversión cada uno de los 2 últimos años. Los clientes que deseen ser considerados como sofisticados, deben firmar el formato en que autorizan para tal efecto.
  • Participante en ofertas públicas. Aquel cuyo promedio en el último año en inversiones en valores por mínimo el equivalente a 20´000 000 de unidades de inversión.
 
Las personas que no cubra los mínimos necesarios en ingresos o experiencia en inversiones serán tratadas como inversionista no calificado, es decir, público inversionista.
Además de esta clasificación existe la categoría denominada inversionista institucional, referida a la forma de referirse a empresas financieras con altos montos y movimientos constantes de recursos financieros para realizar sus propias actividades. En esta categoría entran los bancos, casas de bolsa, administradoras de fondos para el retiro, sociedades operadoras de fondos de inversión, instituciones de seguros entre otros posibles, que legalmente queden autorizadas para fungir como tal en algún ordenamiento legal.
La relación comercial entre inversionista e intermediario se formaliza mediante la firma del contrato de intermediación bursátil, en el cual, el primero otorga a la casa de bolsa, un mandato general para que por cuenta del cliente, realice actos de intermediación en el mercado de valores, así como otros actos como comprar, vender, dar y recibir en garantía, guardar, administrar y depositar los valores.
para la realización de cualquier acto relacionado con el mercado de valores
La primera cuenta se apertura de manera automática con la firma del contrato, pero se pueden abrir adicionales con tan solo solicitud escrita que el inversionista presente al intermediario.
Es obligatorio que la casa de bolsa proporcione la guía de servicios de inversión o el cliente confirmar que la consultó aceptando sus términos.
La ejecución de operaciones en la cuenta no deriva de asesoría alguna por parte de la casa de bolsa, por lo que, queda como responsabilidad exclusiva del cliente, informarse sobre valores y operaciones a realizar, así como verificar que las operaciones instruidas estén acordes a sus objetivos de inversión y se mantienen en los niveles adecuados de riesgo para el perfil de riesgo.
Los clientes pueden contratar a un asesor de inversiones que se encargará de la administración de la cuenta, en cuyo caso, la casa de bolsa exclusivamente ejecutará las operaciones quedando exenta de responsabilidad alguna y además esta le conferirá el carácter de inversionista sofisticado.
En la asesoría de inversiones el intermediario podrá limitarse a asesorar o brindar consejos o recomendaciones personalizadas, de acuerdo con el perfil de inversión, únicamente cuando haya comunicación directa con el apoderado autorizado, pero será el cliente quien decida en qué invertir.
La comercialización es el servicio en el cual se reciben recomendaciones generalizadas para realizar operaciones de compra, venta o reporto sobre valores establecidos.
En la gestión de inversiones se está contratando el manejo discrecional y que recibe este servicio. Pero el cliente solo puede instruir la celebración de operaciones de traspaso o retiro de recursos, pero solo en el recae la responsabilidad de la selección de los valores en que se inviertan.
La casa de bolsa prestará servicios de inversión asesorados¸ en cuyo caso se harán las recomendaciones o manejo discrecional de la cuenta, fundamentado en el perfil de inversión que se haya determinado a través del cuestionario correspondiente que el cliente está obligado a complementar.
El proceso de intermediación bursátil es complementado por empresas auxiliares que ofrecen infraestructura y servicios a intermediarios o inversionistas ajenos a la compra – venta de valores. La primera de ellas son las bolsas de valores las cuales en México requieren la concesión del gobierno federal y que otorgará discrecionalmente la SHCP, siendo dos las que se encuentran en operación, la primera la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y la Bolsa Institucional de Valores (BIVA). Su actividad básica es proporcionar acceso a sistemas de negociación que permita poner en contacto oferta y demanda de valores, centralizando posturas para la celebración de operaciones, para lo cual, listará valores para su negociación.
También podrán establecer un listado especial de valores denominado sistema internacional de cotizaciones (sic) y establecer acuerdos que tengan por objeto facilitar el acceso a sus sistemas de negociación con otras bolsas de valores nacionales o extranjeras. La negociación en el sic únicamente podrá realizarse directamente por casas de bolsa e instituciones de crédito.
El servicio central de depósito guarda, administración, compensación, liquidación y transferencia de valores se considera un servicio público y únicamente podrá desarrollarse por instituciones para el depósito de valores y por el Banco de México.
Respecto a las actividades de compensación, cuyo objeto es reducir los riesgos de incumplimiento de las obligaciones a cargo de los intermediarios de valores, asumiendo el carácter de acreedor y deudor recíproco de los derechos y obligaciones derivados de operaciones con valores concertadas por cuenta propia o de terceros entre intermediarios, mediante novación, se consideran un servicio público.
Tanto para constituirse como empresa de depósito como de contraparte central se requiere concesión por parte de la CNBV. En ambos casos las autoridades mexicanas otorgaron la misma a empresas integrantes del grupo bolsa mexicana de valores, siendo respectivamente el S.D. Indeval y Contraparte Central de Valores. Existen otras empresas auxiliares pero su explicación la dejaremos para próximos artículos, dado que no ofertan instrumentos financieros, solamente prestan apoyo al funcionamiento del mercado de valores.
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Recuerde que nuestro trabajo no es convertirlo en un economista o financiero experto, pero si apoyarlo para que incremente su educación económica y financiera, facilitando la comprensión del funcionamiento de los mercados y sus instrumentos, logrando mejores decisiones de inversión y financiamiento, en beneficio de su economía.
Confiamos que este artículo les haya sido útil y esperamos sus comentarios al respecto, con el propósito de mejorar en los futuros temas a exponer.
 
 
Bibliografía y regulaciones consultadas.
 
  •  Díaz Mondragón, Manuel (2004) Invierta con éxito en la bolsa y otros mercados financieros. Editorial Gasca Sicco. México.
  • Díaz Mondragón, Manuel y Vázquez Carrillo, Nitzia (2016) Sistema financiero mexicano. Editorial Trillas. México.
  • Díaz Mondragón, Manuel. (2004) Mercado de valores. Editorial Gasca Sicco. México.
  • Ley del mercado de valores, vigente. Recuperado de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LMV_090119.pdf
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