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Si has escuchado el podcast de mi charla con Juan Such, te habrás dado cuenta de que para mí no tiene sentido decir que la minería de Bitcoin es mala para el medio ambiente por varios motivos. Pero es que además, opino que la minería de Bitcoin es revolucionaria porque es sustituta del almacenamiento de energía.

Me voy a centrar en explicar esto en este artículo. Creo que la gente que se queja de su contaminación verdaderamente no ha estado prestando la atención debida a lo revolucionaria que puede ser la minería para el sector energético.

 

Este sector se caracteriza porque su modelo de negocio es en realidad transportar energía desde donde se genera a donde se consume. Por este motivo, se han creado en el mundo gigantescas redes de transporte y almacenamiento de todo tipo de fuentes energéticas, desde el petróleo, gas o en última instancia, electricidad, aunque en esta última, el almacenamiento a gran escala sigue siendo un problema sin resolver del todo todavía. Cuando la capacidad de transporte no es suficiente, utilizamos almacenamiento y viceversa. Podríamos decir que el transporte permite mover energía en el espacio y el almacenamiento en el tiempo.

En estos días de COVID, estamos viviendo un brutal problema ya que el shock de demanda está provocando lo que en inglés se llama un "glut" o saturación ya que las instalaciones de almacenamiento no son capaces de gestionar tan brutales cantidades de petróleo o gas. Por este motivo con fecha de hoy se han empezado a pagar precios negativos por el barril de crudo en algunos mercados.

La historia del abastecimiento energético es la historia de la superación. Desde conflictos bélicos y políticos de todo tipo, las redes de transporte terrestre y marítimo de commodities energéticas se han caracterizado por una gigantesca redundancia, de tal forma que cosas como el reciente asesinato de una de las personas más relevantes del régimen Iraní, que en el pasado hubieran provocado una sostenida alza en los precios, hoy en día apenas han supuesto efecto alguno. Tanto las fuentes energéticas, como las ubicaciones geográficas, como las redes de transporte y almacenamiento, están multiplicadas y un shock en una de ellas apenas afecta al suministro final. Se puede decir que hoy en día en rara ocasión está el suministro en peligro.

El problema viene más si se produce un shock en la demanda (como el actual). Además, el transporte y almacenamiento son caros y en muchas ocasiones supone la diferencia entre una explotación energética rentable y una que no.

El gas natural desperdiciado

Por ejemplo, no sé si conoces el problema del flaring de gas, o "gas quemado". El Banco Mundial tiene hasta un programa destinado a tratar este problema de una gigantesca magnitud. Se calcula que hasta 145.000 millones de metros cúbicos de gas natural se queman o "ventean" a la atmósfera cada año porque aunque son extraídos a la superficie, no se pueden aprovechar comercialmente ya que hacerlo pondría el precio de ese gas en destino a un precio desorbitado. En otras palabras, es una inviabilidad comercial, no energética.

El caso del venteo es más grave, pues al no ser quemado se emite a la atmósfera tal y como llega, y al ser gases habitualmente muy ricos en metano, son enormemente contaminantes. En muchísimas instalaciones se producen filtraciones que hacen que el venteo sea un problema seguramente superior al que se pueda estimar razonablemente.

Te recomiendo este video con cámaras termográficas en el que se puede apreciar perfectamente como el gas sale impunemente de una instalación. Y esto es en USA, imagínate en países como los demás que aparecen en esta tabla:

En definitiva, estamos hablando de cantidades de energía absolutamente disparatadas que se están desperdiciando sencillamente porque construir infraestructuras de transporte haría ese gas excesivamente caro para el consumidor final. Este gas sale como subproducto en instalaciones petrolíferas. Al no ser rentable transportarlo, se quema o ventea.

El caso de las hidroeléctricas

Las centrales hidroeléctricas se construyen con una determinada capacidad. En países como China, al ser economías planificadas en lo que a infraestructuras se refiere, se suelen construir con una evidente sobrecapacidad. Al quedar parte de esa capacidad infrautilizada, termina habiendo una cantidad de energía sobrante que se está desperdiciando también. De este modo lo que hemos visto es grandes cantidades de inversión en minería de Bitcoin trasladándose a este tipo de construcciones para aprovechar toda esta energía barata.

El caso es más evidente todavía cuando se trata de centrales fluyentes, es decir, aquellas en las que el agua no se estanca y como consecuencia si no turbinas, estás desperdiciando energía sin parar.

Recuerda, si se va a desperdiciar en cualquier caso, su precio será mucho más bajo que en el caso en el que esa energía tenga que competir por ser vendida en el mercado. En otras palabras, si no hay otro demandante (el mercado), el precio está tirado.

Geotermia

Aunque el total de capacidad instalada mundial es pequeño, con las geotérmicas ha pasado algo muy similar solo que a pequeña escala, en Islandia. Toda la energía disponible que no se puede aprovechar del todo, se está usando para minar en el pequeño país Nórdico. No puedes parar de producir energía cuando el calor lo genera nuestro planeta.

Eólica y fotovoltaica

Con la reciente fiebre de las renovables, cada vez son más frecuentes situaciones en las que por exceso de viento o de generación solar, las redes eléctricas deben pedir la parada de la generación de estas tecnologías por ser incapaces estas de integrar toda esa generación en sus redes de transporte y distribución.

En consecuencia, cada vez más centrales de generación en determinados nodos de la red deben parar un porcentaje de su generación para no saturar estas redes. El problema en definitiva solo se puede frenar o bien parando esa generación o invirtiendo en más infraestructura. La primera alternativa es cara para los generadores y la segunda para los consumidores que son los que en última instancia lo pagan. Este es el motivo de que países como Alemania, Dinamarca o España cuenten con los precios de electricidad más caros de Europa.

Por ello vamos a tener cada vez más situaciones en las que mucha energía eólica y solar se van a desperdiciar por la incapacidad de almacenar energía a gran escala, aunque es cierto que la capacidad está mejorando cada vez más.

Y aunque esta capacidad de almacenamiento mejore, nuestro planeta recibe diariamente del orden de 170W/m2 en energía desde el sol. No tenemos por tanto ningún problema de escasez energética. Donde si que tenemos escasez es en nuestra capacidad para transportar y almacenar esa energía de forma económicamente viable.

¿Por qué la minería de Bitcoin es revolucionaria?

La minería de Bitcoin es la primera actividad de consumo energética en la que el transporte y almacenamiento son irrelevantes. Podemos minar bitcoins en cualquier parte con tal de que el suministro sea fiable. Si bien el modelo convencional del sector energético ha sido llevar la energía a donde se produzca el consumo, por primera vez en la historia podemos consumir energía allí donde se produzca sin necesidad de pagar costes de transporte y distribución. Por este motivo, los mineros de bitcoin no se conectan a la red sino que se van directamente a los lugares donde la energía se genera directamente, dentro de las propias centrales de generación.

Esto es totalmente revolucionario porque en situaciones como la que se está produciendo estos días con la saturación de petróleo, no existe capacidad de almacenamiento suficiente para gestionar esta sobrecapacidad energética. Lo mismo que con las tecnologías anteriores, cuando hay exceso de gas, petróleo, generación renovable, los productores están dispuestos a pagar (precios negativos) para que consumas energía.

La minería de Bitcoin actúa por lo tanto como un regulador perfecto de la oferta y la demanda en estas ocasiones o dicho de otra forma, es un sustituto al almacenamiento de energía. La minería de Bitcoin permite por lo tanto sustituir gigantescas inversiones en infraestructuras de almacenamiento en hardware para minar Bitcoin, que en última instancia se convierte en bitcoins.

Mi visión es centrales de consumo de Bitcoin desperdigadas en centros de generación renovable, petróleo o gas o incluso en puertos por todo el mundo, de forma que en caso de saturación la minería actúe como una suerte de almacenamiento y que en situaciones de escasez disminuya su actividad para poder vender esa energía en el mercado.

Es mi opinión que es solo cuestión de tiempo que esta visión se convierta en realidad. Tras varios años hablando con empresas de energía, creo que lo único que lo obstaculiza es por una parte el problema reputacional que tiene Bitcoin para aquellas empresas que no lo entienden, y el riesgo que piensan que tiene.

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