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Blog Ciencia dinámica, así es la economía
Una perspectiva del cambiante entorno socioeconómico

De inclusión financiera en México

Hace unas semanas entre las pláticas de oficina, un compañero comentaba lo satisfecho que estaba con el excelente servicio de su banco, la facilidad para utilizar la aplicación móvil, la cercanía de los cajeros y las notificaciones de cada movimiento, sin embargo, no todos compartían la misma experiencia para otras instituciones bancarias.

 

 

Entre los descontentos se comentaba la falta de cajeros en zonas que no fueran plazas comerciales, la dificultad para realizar depósitos a las cuentas de dicho banco y cuan caro era hacerlo a través de una tienda de autoservicio, al mencionar esto último, un compañero expresó que con las aplicaciones móviles ya era muy fácil realizar transferencias desde cualquier lugar sin necesidad de acudir a una sucursal y a pesar de que la mayoría coincidimos, no podía faltar la brisa de realidad; “Pero no toda la gente tiene el conocimiento o el acceso a ello”.

Si seguimos hablando de que son más aquellos que no tienen acceso, ¿quiere decir que estamos aún lejos de poder hablar de inclusión financiera?

El Consejo Nacional de Inclusión Financiera (Conaif) define inclusión financiera como el acceso y uso de servicios financieros formales bajo una regulación que garantice protección al consumidor y promueva la educación financiera con el fin de mejorar la capacidad financiera de toda la población.

Es un elemento para impulsar la prosperidad de la humanidad, puede ayudar a reducir la pobreza y la desigualdad, permite transacciones más eficientes y de forma más segura, permite lograr eficiencias y transparencia en transferencias entre gobiernos, así lo afirma el reporte Financial Inclusion and Inclusive Growth: A review of recent empirical evidence.

Para garantizar el acceso a los servicios es indispensable una infraestructura adecuada que permita cerrar la brecha de oferta y demanda. De acuerdo al Reporte Nacional de Inclusión Financiera del Conaif, al cierre de junio de 2017, en México el sector financiero se conformaba por 48 bancos comerciales, dos bancos de desarrollo, 153 sociedades cooperativas de ahorro y préstamo y 44 sociedades financieras populares, los cajeros automáticos crecieron 2.9%, las terminales punto de venta crecieron 3.1% y las sucursales aumentaron 2.4% respecto a 2016. Con las sucursales, la red de cajeros, las terminales punto de venta y considerando todos los canales financieros se tiene que hay al menos un punto de acceso en 1909 municipios, donde habita el 98.4% de los adultos en México.

El uso de dicha infraestructura, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía para 2018, indica que los cajeros fueron utilizados por 35.5 millones de personas de 18 a 70 años y las sucursales por 34.1 millones, además se menciona que a pesar de los nuevos canales financieros, 43% de las personas prefirieron recurrir a una sucursal.

El número de cuentas es de los indicadores básicos para conocer el grado de inclusión financiera de la población de un país, de acuerdo a datos del Banco Mundial, México se encuentra dentro de los 7 países que concentran casi la mitad de los adultos sin cuentas bancarias en mundo, junto con Bangladesh, Nigeria, Indonesia, Pakistán, India y China.

Entre los principales motivos por los que la gente decide no tener una cuenta se encuentran fondos insuficientes, servicios muy caros y falta de confianza en las instituciones financieras.

La ENIF señala que a nivel nacional 37.3 millones de personas indicaron tener una cuenta bancaria (47%), a nivel regional destaca Noroeste (60%)  donde 6 de cada 10 adultos de 18 a 70 años tiene una cuenta, y únicamente las regiones Occidente y Bajío y Centro Sur y Oriente se encuentran por debajo del porcentaje nacional con el 43 y 40% respectivamente. Por tipo de cuenta, 22.5 millones contaban con cuenta de nómina o pensión, 13.5 millones con cuenta de ahorro y 6.5 millones con cuenta de apoyos de gobierno y otras. Asimismo  presenta que únicamente el 25% de la población de 18 a 70 años tiene algún tipo de seguro, y  el 40% tiene cuenta de ahorro para el retiro o Afore.

Abba A. Lerner afirma que la economía se ocupa de la gente: “(…) hombres, mujeres o niños, cuyas caras puedo ver y cuyas manos puedo estrechar.”, sin embargo, a veces parece que buscamos avanzar en otros temas dejando a un lado a la gente, los resultados de la ENIF y del Reporte de Inclusión Financiera demuestran cuan necesario es fortalecer y seguir trabajando en programas y políticas públicas para alcanzar una verdadera inclusión financiera, pero sobretodo en fomentar la educación financiera de los usuarios.

 Las finanzas y la economía están presentes en cada hogar y en cada persona,  es momento de trabajar para que todas ellas tengan acceso al conocimiento de dichos temas, y está de más decir que el beneficio tendría impacto nacional y no sólo individual.

La inclusión financiera no es un fin en sí mismo. Es el medio para alcanzar un fin.  Reina Máxima de los Países Bajos

 

 

Fuentes:

Consejo Nacional de Inclusión Financiera. (2018). Reporte Nacional de Inclusión Financiera. Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Recuperado de https://www.cnbv.gob.mx/Inclusi%C3%B3n/Documents/Reportes%20de%20IF/Reporte%20de%20Inclusion%20Financiera%209.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2018). Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018. INEGI. Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/programas/enif/2018/

México ¿cómo vamos?. (2018). Inclusión Financiera en México. Recuperado de: http://mexicocomovamos.mx/new/md-multimedia/1553273405-856.pdf

Autor del blog

  • Verónica Garza

    | Economista en proceso | El que sólo sabe, no sabe para qué sirve lo que sabe, si no sabe sentir las palpitaciones del mundo circundante. -Jesús Silva Herzog.

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