Imposible negar que ha sido una maravilla la revolución tecnológica que estamos viviendo en el sector financiero, especialmente en los bancos, poder realizar transferencias y consultas desde la palma de tu mano es algo increíble, hacer depósitos, pagos o retiros desde un cajero sin necesidad de la interacción humana ha permitido optimizar movimientos y ha ido generando mayor transparencia en las transacciones, pero ¿todos comparten la misma opinión?

 

El Reporte Nacional de Inclusión Financiera 2018 del Consejo Nacional de Inclusión Financiera señala que la adopción de los servicios de tecnología financiera, o Fintech, muestra variaciones de acuerdo a la edad, mientras el grupo de 25 a 34 años tiene el valor más alto con el 48%, las personas de 65 a 74 años alcanzan el 15% y los adultos de 75 años en adelante únicamente el 9%, y es que del otro de la tecnología se encuentra un movimiento que inevitablemente condena a la exclusión financiera a las personas mayores.

El estudio El uso de los servicios online por los mayores: análisis de la banca por Internet de la Universidad de Sevilla presenta entre las razones por las que los adultos mayores son los más alejados de la banca en línea la complejidad y la falta de información para emplear las páginas web así como la inmensa duda de cómo actuar en la red. Las propuestas de solución; programas de digitalización.

Un estudio sobre emociones y percepciones de los adultos mayores sobre las Tecnologías de la Información (TIC) encontró que los principales factores negativos son la falta de ayuda y enfrentarse a nuevos aprendizajes, así como la falta de motivación e interés, por lo que es necesario dejar de señalar el acceso como la única condición para superar la brecha digital.

¿Entonces resulta suficiente un plan “educativo” para el uso de los sitios o aplicaciones?

Más allá de enseñarles a utilizar una herramienta se tienen dos principales retos; promover las competencias instrumentales y la construcción de sentido respecto a las tecnologías de la información, Casamayou señala que “(…) adultos sin experiencia en el uso de tecnologías digitales pueden, a pesar de las dificultades en el manejo concreto, construir significados en relación a su vida, intereses y proyectos, avanzando más en el eje del sentido. “, en contraste con los jóvenes, quienes señala tienen ventajas en lo instrumental, pero esto no implica el haber desarrollado una postura crítica y creativa.

El punto al que intentó llegar es quizá más fácil de entender desde el óptimo de Pareto que señala que se es eficiente, si y sólo si, no es posible mejorar el bienestar de ninguna persona sin empeorar el de alguna otra. La revolución tecnológica que estamos viviendo ha facilitado la vida de miles, pero también ha ido alejando a otros, más allá de cursos y digitalización hablemos también de sensibilización, y es que tal vez tener una perspectiva de la realidad de los adultos mayores y aquellas personas con acceso limitado a la tecnología quizá nos permita desarrollar soluciones que nos acerquen aún más a la inclusión.

 

Fuentes

Ramírez, L. (2019). El modelo de banca digital que lidera BBVA condena a los mayores a la exclusión financiera. 65 y más. Recuperado de: https://www.65ymas.com/economia/modelo-banca-digital-bbva-condena-mayores-exclusion-financiera_2090_102.html

Casamayou, A., González, M. (2017). Personas mayores y tecnología digitales: desafíos de un binomio. Recuperado de: http://www.scielo.edu.uy/pdf/pcs/v7n2/1688-7026-pcs-7-02-00152.pdf

Consejo Nacional de Inclusión Financiera. (2018). Reporte Nacional de Inclusión Financiera. CNBV. Recuperado de: https://www.cnbv.gob.mx/Inclusión/Documents/Reportes%20de%20IF/Reporte%20de%20Inclusion%20Financiera%209.pdf

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