La política económica estadounidense sigue alimentando la complacencia de un mercado al borde de la locura

La política económica estadounidense sigue alimentando la complacencia de un mercado al borde de la locura

 

En la coyuntura actual las principales corredurías y medios informativos mantienen un entorno positivo sobre el rumbo de la economía, donde el principal argumento sigue siendo una explosión en la demanda ante una eventual apertura a las actividades económicas. 

 

La política económica estadounidense sigue alimentando la complacencia de un mercado al borde de la locura 

 

Los grandes bancos de inversión como JP Morgan o Goldman Sachs visualizan un crecimiento para la economía estadounidense de más del 6.5%. ¿Qué es lo que podríamos observar en el corto y mediano plazo? Una explosión de liquidez debido a un desacerbado aumento en la oferta monetaria, como insistimos en análisis anteriores este fenómeno podría disparar a la inflación y poner contra las cuerdas a la Reserva Federal, factor que sería un duro golpe para el mercado accionario

 

Los últimos datos de consumo reflejan que ya no existe demanda acumulada, las ventas minoristas de enero superaron 6% las del mismo mes del año anterior, a pesar de que algunos sectores sufrieron un estancamiento como los restaurantes, tiendas de ropa y aparatos electrónicos, los restantes presentaron mejores datos contra el 2019. 

 

 

En cuanto volvamos a la normalidad estos sectores creemos sin duda que tendrán un fuerte repunte, sin embargo, consideramos que se puede generar una rotación, debido a que la libertad de tránsito de los consumidores trasladaría ese gasto por ejemplo en tiendas minoristas físicas, pudiendo frenar en cierta parte a algunos sectores del comercio electrónico o ante la apertura de cines podríamos ver una disminución de demanda en el streaming.  

 

La pandemia cambio la configuración del gasto personal en los consumidores, sin embargo, a pesar de la contingencia repunto de manera considerable a partir del 3 trimestre del 2020, ante la re apertura total debemos estar atentos del nuevo comportamiento del consumidor que también dependerá de su poder adquisitivo. 

 

Durante el año pasado observamos un esfuerzo importante por parte del gobierno estadounidense para contener los efectos recesivos, los estímulos que se tradujeron en cheques de ayuda y cancelación de deudas hipotecarias, estudiantiles y ayudas por desempleo representaron un aumento de más del 30% en el ingreso de los ciudadanos norteamericanos. 

 

Como hemos mencionado en análisis anteriores, esta fuerte inyección de estímulos fue el driver que impulso a una rápida recuperación. Sin embargo, debemos considerar que estas ayudas gubernamentales no serán eternas y podríamos observar que la curva de la renta real disponible estaría volviendo a la normalidad en el mediano plazo, y eso se reflejaría en una disminución considerable en el gasto ya que no contarían con este plus en su ingreso. 

 

Seguimos viendo una tasa de empleo elevada a pesar de ubicarse en 6.3% y señales negativas, al menos eso lo refleja el último dato de solicitudes por desempleo que se acercan nuevamente a las 900 mil, la clave ante la incertidumbre del mercado laboral será la complacencia por parte del gobierno mediante dinero gratis, quien se ha convertido en el principal catalizador para la economía y los mercados.