Evita este factor clave de fracaso en tu emprendimiento o negocio

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La organización de las finanzas personales o familiares, es un tema de gran importancia a la hora de administrar, de forma adecuada, los dineros de tu propio negocio, ya que esto evita que, por el desorden, caigas en la tentación de tomar los ingresos del negocio y utilizarlos en los gastos del hogar.

Si en la actualidad tienes un negocio propio o tienes la intención de iniciarlo, es muy importante que tengas claro que mezclar el dinero de la empresa con el dinero personal o familiar, es un grave error, y una de las razones por las cuales, tú negocio puede entrar en cuidados intensivos.

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Para evitar dolores de cabeza a la hora de mantener tu negocio y tu vida personal, aquí te dejo unas recomendaciones básicas:

Crear un fondo de desempleo.  Cuando inicias un negocio, es normal que en los primeros meses o incluso en el primer año, no se generen ingresos, por lo cual debes ser previsivo y tener un fondo de desempleo -estima mínimo un año- para solventar tus gastos personales durante el tiempo que no tengas entradas de dinero, esto te permitirá trabajar más tranquilo y sin caer en deudas adicionales.

Fijarse un salario mensual. Independientemente del tipo de negocio que tengas (net-workers, comerciantes, profesionales independientes) lo más aconsejable es que, si estás trabajando en él, en cuanto puedas, te asignes una remuneración salarial que esté incluida dentro del presupuesto de gastos del mismo, como si tuvieras un empleado a quien debes pagar por lo que tú haces.

Formar parte de la nómina, es una buena estrategia que te ayudará a entender que tu salario mensual es el ingreso que debes registrar al momento de realizar tu presupuesto personal o familiar y así evitar hacer fiestas con el dinero del negocio.

Buscar el apoyo de la familia. Tus familiares deben ser conscientes de las posibles carencias a las que ellos también se enfrentan si las cosas tardan en ir bien. Así que no emprendas sin el apoyo incondicional de tus familiares.

Llevar registros y cuentas separadas. Como dicen las abuelas “las cuentas claras y el chocolate espeso” así que, debes llevar un registro por aparte de tus ingresos y gastos y otro de los del negocio. De igual forma debes tener cuentas bancarias separadas, lo que te ayudará a ver los movimientos reales del negocio y de tus finanzas personales.

Financiación. Evita financiar el negocio con tus tarjetas o créditos personales ya que las tasas de interés suelen ser más elevadas. Recuerda que además de esta fuente de financiación habitual, en la actualidad, puedes encontrar un amplio surtido de ángeles inversionistas interesados en nuevos negocios con potencial.

Siguiendo estos consejos lograrás:

  1. Saber en cuánto tiempo vas a recuperar el capital que tuviste que invertir para iniciar tu negocio.
  2. Conocer qué tan rentable es tu negocio y las ganancias reales del mismo.
  3. Reinvertir parte de las ganancias en el negocio, para que siga creciendo, sin tener que incurrir en exceso de deuda.
  4. Tomar el buen hábito de estructurar, ejecutar y auditar tu presupuesto mensual personal o familiar.

Recuerda que el conocimiento sin práctica no te lleva a ninguna parte, así que ponte en acción.

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