blog El inversor libre

¿Invertimos con lógica?

 

 

¿INVERTIMOS CON LÓGICA?

 

Sin duda es una de las preguntas más difíciles de responder y que trataremos de resolverla a lo largo del artículo, pero lo que sí parece claro, como muchos grandes inversores nos han recordado con grandes frases, es que una buena inversión la definen principalmente nuestras emociones y nuestro estado de ánimo.

 

"El principal problema del inversor, e incluso su peor enemigo, es probablemente él mismo"

Benjamin Graham.

 

"Un inversor que tiene todas las respuestas ni siquiera entiende las preguntas"

John Templeton.

 

“El destino de un inversor lo marca su estómago , no su cerebro”

Peter Lynch.

 

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA CONDUCTUAL?

 

Las decisiones económicas que tomamos día a día, se ven influenciadas por nuestras percepciones y emociones sin que nos demos cuenta de ello. La ciencia que estudia este fenómeno recibe el nombre de economía conductual (behavioural economics) y trata de relacionar la psicología y la sociología con muchos aspectos económicos.

 

Su estudio se centra principalmente en la toma de decisiones, como el comportamiento individual afecta a la toma de decisiones tanto económicas como financieras y como varia nuestro comportamiento al formar parte de un colectivo.

 

Lo realmente interesante es que la economía conductual choca con una de las leyes más importantes de la economía básica, la cual dicta que los individuos siempre toman decisiones de manera racional.

 

Durante muchos años se ha mantenido la idea de que los mercados eran totalmente eficientes, y que las personas éramos completamente racionales.

La economía conductual mantiene que no somos tan racionales y no nos movemos únicamente por lo que necesitamos a la hora de decidir sobre una inversión, sino que también influyen nuestros gustos, preferencias, y, principalmente, nuestras emociones.

 

La economía conductual, utiliza la investigación científica (apoyada en la neurociencia), aplicada a las emociones, percepciones y conocimientos del ser humano para desarrollar modelos que permitan justificar las decisiones económicas de la sociedad y su repercusión en el mercado, es decir, analiza la ausencia de racionalidad.

 

¿CÓMO SURGE?

 

El estudio de la economía del comportamiento no es nuevo, ya aparecía en algunos estudios y tratados de famosos economistas como Adam Smith.

 

El primer hito fue la concesión del premio Nobel de Economía de 2002 conjuntamente al psicólogo Daniel Kahneman y al economista Vernon L. Smith.

La Academia galardona a Smith por sus aportaciones a la economía experimental y a Kahneman por sus contribuciones al estudio del comportamiento de los agentes aplicando el análisis de la psicología cognitiva. Es la primera vez en la historia que el Nobel de economía que un psicólogo lo recibe.

 

Los estudios conductuales vuelven a sufrir un fuerte empuje e interés cuando en el año 2017, el psicólogo Richard H. Thaler recibe el nobel de economía por sus investigaciones sobre la economía conductual.

 

Thaler demostró que los consumidores no somos racionales.

 

Sus descubrimientos son los primeros en contar con el respaldo de la investigación científica, que tiene en cuenta tendencias cognitivas, emocionales y sociales en el comportamiento de los seres humanos. Ha demostrado como la falta de autocontrol, los resultados del mercado y las preferencias sociales afectan sistemáticamente a la toma de decisiones.

 

Apoyándose en la neurociencia, también estudia las áreas de mayor actividad cerebral durante la toma decisiones de carácter económico. Por este motivo, la inversión en bolsa, es uno de los principales objetos de estudio de los psicólogos y sociólogos que analizan la economía conductual, puesto que la toma de decisiones se realiza en un ambiente en el que hay que actuar rápidamente.

 

EJEMPLOS DE SUPUESTA IRRACIONALIDAD

 

A continuación, veremos algunas de las conductas observadas e personas comunes y corrientes que incumplen el supuesto de racionalidad cuando toman decisiones relativas al consumo:

 

  • Miopía: Tendencia por parte de los consumidores a visión a corto plazo favoreciendo el beneficio actual en lugar de esperar para disfrutar en el futuro. Por ejemplo, cuando tomamos decisiones de inversión a largo plazo o de ahorro para jubilación no prestamos atención a los pagos futuros.

 

  • Aversión al riesgo: Preferencia por evitar una pérdida es más grande que la preferencia por ganar algo.

 

  • Inercia: Normalmente no cambiamos de proveedor cuando tenemos que hacer algún esfuerzo, por ejemplo, enviar algún documento para darnos de baja, cumplimentar algún formulario para formalizar un alta nueva, etc.

 

  • Avalancha de información: El exceso de información a la hora de comparar muchas opciones y características nos lleva a la confusión, ocasionando que elijamos al azar o incluso a no tomar ninguna decisión.

 

  • Heurística: Condicionados por la opinión de otras personas (amigos, asesores o incluso medios) tomamos atajos en nuestras decisiones y no analizamos en detalle las posibilidades.

 

  • Legado: Tendencia a no cambiar de proveedor o de marca por miedo a equivocarnos.

 

  • Marco: La forma en que la información nos es presentada nos confunde o influencia de tal manera que nos lleva a que tomemos decisiones distintas.

 

Dan Ariely, otro de los principales referentes del estudio de la economía conductual, afirma que “somos previsiblemente irracionales”, eso es exactamente lo que pretende estudiar esta rama económica.

Si fuéramos absolutamente irracionales y cada uno completamente genuinos, sería imposible estudiar esta ciencia, pero las personas somos menos genuinos y menos especiales de lo que nos creemos, haciendo que esos sesgos del comportamiento seas predecibles.

 

¿CÓMO AFECTARÁ AL FUTURO?

 

La economía conductual es totalmente transversal, afecta a todas las áreas de una compañía, a todos los mercados. La economía tiene que ver sobre todo con los incentivos y las motivaciones.

Históricamente el incentivo tradicional ha sido el dinero.

 

Los psicólogos tratan de aportar una explicación más amplia de la motivación, centrándose en diferenciar las motivaciones extrínsecas de las intrínsecas.

Las motivaciones extrínsecas incluyen las recompensas y los castigos que nos son externos (el dinero es el más común). Después están las motivaciones intrínsecas, por ejemplo, el orgullo por el trabajo bien hecho o el sentido de la responsabilidad.

 

Al estar hablando del análisis del comportamiento de los consumidores esto resulta de especial interés para las empresas, ya que tradicionalmente se han preocupado de la parte de la oferta, pero ahora tienen que preocuparse también de empatizar con sus clientes.

Si no empatizan con ellos, será muy difícil ofrecer productos y servicios que destaquen en el mercado.

 

Esto afecta a muchas áreas, pero la comercial es claramente una de las más importantes ya que dependiendo de cómo se ofrezcan los servicios las ventas serán completamente distintas.

 

Pero también afectara al área de marketing, a la de comunicación (cómo comentamos las distintas noticias que afecten a la compañía), también al departamento financiero (como presentamos los diferentes ratios e informes financieros) y a los recursos humanos (otras formas de retener talento a parte de la económica: reconocimiento, plan de desarrollo, etc.)

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

Esta teoría no ha estado exenta de críticas, ya que muchos piensan que la psicología no interviene en la toma de decisiones económicas. Muchos insisten en la racionalidad de los agentes económicosy creen que la teoría conductual no se puede aplicar a algunas situaciones de mercado.

 

Por otro lado, otros muchos estudiosos consideran que la teoría conductual no pretende romper con la racional, sino que su objetivo es complementarla.

El comportamiento de los consumidores (principal preocupación de las empresas y de la economía), no puede explicarse desde un único punto de vista.

Combinando ambas corrientes se pueden explicar la mejor la toma de decisiones, ya que a veces hay una parte más racional y otras una más emotiva.

 

La economía no puede desligarse de la psicología humana, ni de la sociología, está totalmente influenciada por las personas, y éstas no se rigen siempre por la razón.

 

¿Qué te parece? ¿Crees que la economía conductual se puede aplicar a la inversión en bolsa? ¿Realmente marca tanto nuestras decisiones a la hora de invertir?

 

 

Un blog sobre finanzas, inversión y autonomía económica en www.libreinversion.com

  1. #1

    Enverto

    Totalmente de acuerdo contigo
    Me gusta hacer pruebas de campo para ver el comportamiento humano, ayer estaba en un paso de cebra con otro peatón el cual estaba decidido a pasar a pesar de la cercanía y a velocidad de un coche
    -No convendrá que esperemos, a la velocidad que va, se nos puede llevar por delante
    -No que tenemos preferencia de paso
    Bueno el hombre paso, frenazo brusco del coche, un conductor hablando solo y con el puño levantado, un peatón convencido que frenaría y el autor del estudio esperando que se tranquilizase el panorama para pasar tranquilamente
    Cambiemos paso de cebra por bolsa y ya tenemos otro objeto de estudio

  2. #2

    Salva Marqués

    Las personas tomamos decisiones de manera emocional (aun sin ser conscientes de ello) y luego las justificamos con argumentos racionales. Llegamos a ser muy buenos a la hora de justificarlo, ya que nosotros mismos pensamos que realmente la decisión es racional. Difícil percatarse de todos los sesgos que nos afectan e imposible separarnos de nuestra propia realidad sesgada para tomar decisiones.

    En el mundo de la inversión estamos condenados al fracaso si dejamos que la emoción influya. Quizá salga bien a corto plazo, pero a largo plazo si no tenemos un plan perfectamente definido (y que este plan tenga una justificación lógica de obtener una buena rentabilidad) sobre qué decisiones tomar y qué hacer teniendo en cuenta todas las maneras en las que el mercado puede reaccionar será imposible ganar dinero con la inversión en bolsa, que al final es de lo que se trata.

  3. #3

    Enverto

    en respuesta a Salva Marqués
    Ver mensaje de Salva Marqués

    Efectivamente todos nuestros actos están marcados por impulsos emocionales, todos…, bueno hay excepciones, si tomamos el autobús no esperamos que sea así, no veas si se trata de entrar en un quirófano, aceptamos errores pero no comportamientos emocionales
    Incluso en nuestro trabajo o seguimos unas pautas o puerta
    Todos esperamos estar en manos de un profesional incluso nosotros mismos nos consideramos como tal
    Entonces la pregunta es, por que en bolsa no se replica ese comportamiento, es un problema de emociones o debemos plantearnos otro aspecto?

  4. #4

    Salva Marqués

    en respuesta a Enverto
    Ver mensaje de Enverto

    No termino de ver claros esos ejemplos para afirmar que no están fundamentados por la emoción. Si el autobús lo tomamos de manera esporádica en algún caso concreto seguramente esa decisión esté sesgada por nuestras emociones (podemos prever que si usamos el taxi no nos sentiremos bien por gastarnos más dinero del debido en el taxi, no nos apetece usar la bici aunque sea más sano...). Otra cosa son las rutinas, si usas el autobús todos los días para ir al trabajo esto creo que deja ya de ser una decisión porque ya no te planteas coger otro medio, fue al principio cuando se tomó la decisión. Lo de ir al quirófano, probablemente nos dé miedo, pero todavía nos da más miedo las consecuencias de no ir, en ese caso lo veo bastante claro que es una decisión en base a emociones.

    Y en bolsa... Pues más de lo mismo... Cuando aprendemos a dejar las emociones de lado y nuestro sistema o filosofía de inversión es sólida es cuando podemos ser rentables a largo plazo.

  5. #5

    Enverto

    en respuesta a Salva Marqués
    Ver mensaje de Salva Marqués

    Exacto ahí quería llegar, a tu última frase
    “Cuando nuestras decisiones están basadas en un sistema sólido... podemos esperar rentabilidades… y sin emociones
    Es decir un trabajo
    Ciñéndonos al titulo ¿invertimos con lógica? Pues no, pero no se trata de que un grupo de locos impulsivos se pongan a apretar botones de compra o venta, se trata de que al contrario que en nuestro trabajo, en el existe una experiencia y un saber hacer con unas directrices muy definidas, en la bolsa no existe, somos aficionados, como el hobby de fin de semana

  6. #6

    Salva Marqués

    en respuesta a Enverto
    Ver mensaje de Enverto

    No me gusta generalizar, pero sí, la gran mayoría de personas NO invertimos en base a unas directrices 100% marcadas y simplemente nos ceñimos a seguir con el plan establecido, no lo hacemos así. Esto está en relación con el eje sistemático o discrecional que comenta Marcos Pérez @inversobrio en su podcast con @Juan-Such, la gran mayoría de decisiones de inversión son discrecionales y diría que un minúsculo porcentaje del total de inversiones que se realizan son totalmente sistemáticas.

    Para quien no lo haya escuchado se lo recomiendo: https://www.rankia.com/blog/such/4280979-marcos-perez-vida-invirtiendo-episodio-3-podcast-juan-such

    PD: diría que muchos de los gestores famosos que todos conocemos tampoco son sistemáticos, aunque que algo no sea sistemático no quiere decir que no tenga lógica.