El Salvador y su estrategia de inclusión financiera basada en Bitcoin

La Asamblea Legislativa de El Salvador, controlada por el partido Nuevas Ideas (mismo que representa el presidente Nayib Bukele) aprobó el martes 8 de junio la Ley Bitcoin, la cual garantiza la convertibilidad (del valor exacto negociado) en dólares al momento de la transacción; por lo que este pequeño país centroamericano se convierte en el primero en el mundo que adopta (de manera formal) al CriptoActivo como moneda de curso legal.


La (ahora) Criptomoneda pretende, en teoría, fomentar una forma rápida y económica de enviar dinero a través de las fronteras sin depender de las empresas de remesas; por lo que el uso del Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador entrará en vigor 90 días posteriores a su aprobación, con el tipo de cambio BTC / USD (fijado por el mercado).


Asimismo, de acuerdo a lo estipulado por la Nueva Ley; no solo se le obliga a todo agente económico (residente en aquel país) a “aceptar Bitcoin como forma de pago”, sino que el “nuevo tipo de cambio” (variación entre el CriptoActivo y el Dólar Americano) se establecerá libremente por el mercado.
Así que todo precio estipulado en El Salvador podrá ser expresado en Bitcoin (a consideración de los habitantes, con base en sus actividades comerciales y al acceso a la tecnología).

  • La Nueva Ley también libera al Bitcoin de cualquier cargo adicional sobre las ganancias de capital, también anuncia la creación de un fondo que garantice el acceso y la inclusión de los ciudadanos; además de asegurar que el CriptoActivo se manejaría como cualquier otro activo del sistema financiero en El Salvador.

Con ésta medida, el Estado Salvadoreño,  a través de la creación de un fideicomiso en el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL), busca fomentar una mayor inclusión financiera (inversión, turismo, innovación) y desarrollo económico en la región (Centroamérica); así como para ayudar a sus compatriotas que viven en el extranjero a enviar remesas a casa (datos estimados del Banco Mundial mostraron que las remesas a El Salvador representaron alrededor de una quinta parte de su PIB en 2019, una de las tasas más altas del mundo).


Sin embargo, lo rápido de la aprobación y la ausencia de análisis públicos previos han provocado una gran incertidumbre ante lo que esto supondrá en un futuro para los salvadoreños y para los otros países, organismos financieros e inversionistas extranjeros (que mantienen relaciones con El Salvador).


REFERENCIAS:

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