Ya sabemos que la práctica hace al maestro, pero ¿cómo practicamos realmente?



Básicamente hay dos formas de practicar cualquier cosa. La primera es hacerla como aficionado o amateur y la otra es hacerlo de forma dedicada y más profesional, esta última se llama Práctica Deliberada.

Cuando comenzamos a practicar casi cualquier actividad física o intelectual veremos avances rápidos y/o constantes en nuestra habilidad conforme pasa un tiempo razonable, pero llegará un momento en el que por mas que sigamos practicando nuestra habilidad ya no mejorará. Hemos llegado a un tope límite. Esto es lo que le sucede a la mayoría.

Romper ese límite es lo que los profesionales hacen cuando comienzan a realizar una Práctica Deliberada, y esto les ayuda a romper sus límites y mejorar más cada vez. Esto aplica para actividades físicas, emocionales e intelectuales.

La Práctica Deliberada es cuando escoges practicar en aquello en lo que estás fallando o no eres bueno de forma enfocada y con esfuerzos conscientes y sostenidos.


Mejorar esos movimientos o atajos mentales pequeños pero importantes que pasan desapercibidos, eso es Practicar Deliberadamente.

Una Práctica Deliberada debe incluir al menos 4 cosas:


1. objetivos bien definidos y claros.
2. total concentración y esfuerzo en ello
3. retroalimentación inmediata y constructiva
4. Repetición con reflexión y refinamiento.

Los amateurs practican cuando pueden o están inspirados. Los profesionales practican todos los días.

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