En este artículo se describen algunos de los riesgos potenciales en 2016 que existen para nuestras previsiones principales de tipo político, económico y de mercados financieros, así como el modo en que las carteras podrían adaptarse a ellos.


Escenarios posibles para la economía mundial

  • Primer escenario (probabilidad media): Deceleración del crecimiento pero sin recesión, causada quizás por un debilitamiento de los mercados emergentes.
  • Segundo escenario (probabilidad baja): Recesión mundial, demasiado grande como para que los bancos centrales puedan evitarla, causada por el debilitamiento de China, la deuda privada de los países emergentes, un endurecimiento excesivo de la política de la Reserva Federal estadounidense (Fed), o severas interrupciones del comercio o la producción de petróleo.
  • Tercer escenario: Mayor crecimiento, con una aceleración de las subidas de tasas por parte de la Fed (probabilidad media/baja), originado quizás por el incremento del gasto de las empresas y consumidores o por la expansión presupuestaria europea para financiar la gestión de migraciones y la seguridad.


Riesgos geopolíticos y riesgos políticos nacionales

Existen ya ciertos peligros, aunque moderados, con escaso riesgo de que se intensifiquen, a saber:

  • Escalada de la crisis migratoria en Europa y/o más atentados terroristas, que disparen el apoyo a los partidos nacionalistas.
  • Mayor apoyo a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (“Brexit”).
  • Intensificación de la inestabilidad en Oriente Medio, que afecte al suministro de petróleo.
  • Aumento de las tensiones en los mares cercanos a China, en Ucrania o en Asia Central, que perjudiquen al comercio.
  • El proceso electoral en EE.UU. podría causar más temores, como el suscitado en el terreno sanitario, o bien ejercer efectos positivos (p.ej. mayor inversión en infraestructuras, o reducción de los impuestos para los capitales empresariales en el extranjero).


Riesgos cuyo origen reside en los mercados financieros

  • Aumento de la iliquidez de los mercados (probabilidad media/alta) que podría generar dificultades para efectuar operaciones comerciales, sobre todo con determinados bonos corporativos.
  • Los países emergentes y los exportadores de petróleo, como Noruega, podrían vender más activos (probabilidad alta), lo que reduciría la demanda de acciones y bonos a escala mundial; pero el capital que fluyera fuera de estos países tendría que ir a alguna parte, por lo que el efecto de este fenómeno sería reducido.
  • La subida de tasas por parte de la Fed podría poner de manifiesto puntos débiles ocultos en los mercados de deuda, que generen fuertes distorsiones (probabilidad baja,pero en aumento).


Implicaciones para la construcción de las carteras

Para los supuestos de deceleración o aceleración moderadas de la economía, no ajustaríamos las posiciones de nuestra cartera en renta variable internacional y deuda privada respecto de nuestro supuesto de base ya que, en nuestra opinión, ambos riesgos son entre neutrales y positivos para estas categorías de activos. Sin embargo, en el escenario de deceleración el oro y la deuda pública con vencimiento a largo plazo se verían beneficiados, al contrario que los activos de la mayoría de mercados emergentes, y viceversa, en el escenario de aceleración. Con todo, es posible mantener estos activos en la cartera para fines de diversificación, aunque su rentabilidad prevista en nuestro supuesto fundamental es relativamente modesta.

El aumento de la iliquidez sugiere que deberían endurecerse los parámetros de valoración del crédito que se aplican a la selección de bonos, puesto que la venta de bonos en épocas de tensión puede resultar complicado. En cuanto a las citadas conmociones geopolíticas (a excepción de una conflagración general en Oriente Medio), la historia sugiere que los efectos negativos de estos fenómenos sobre las carteras diversificadas suelen revertirse en un periodo de tiempo relativamente reducido. Sin embargo, sus efectos podrían ser mayores para determinadas clases de activos (p.ej., los británicos, en caso de Brexit). Por contra, si se diera el supuesto de intensificación elevada de los conflictos en Oriente Medio que afectara gravemente al suministro de petróleo y diera lugar a una recesión a nivel mundial, las acciones y la deuda privada bajarían, mientras que el oro y la deuda pública a largo plazo se verían beneficiados. Consideramos que este riesgo es bajo, pero los inversores a quienes preocupe esto podrían considerar, por ejemplo, comprar opciones de compra muy “out of the money” sobre petróleo o sobre deuda pública estadounidense.

 

Giles Keating

Credit Suisse

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