Fidelity: Perspectivas Renta Variable mundial

 

El mercado alcista estadounidense sigue intacto

 
Dominic Rossi, director mundial de inversiones del área de renta variable de Fidelity, explica por qué, en su opinión, el mercado alcista de la bolsa estadounidense todavía tiene recorrido a pesar de durar ya cinco años. 
 
Dominic Rossi
 
 
Si bien es cierto que los riesgos están más equilibrados ahora que en el pasado, sigo plenamente convencido de que el mercado alcista que vive actualmente la bolsa estadounidense, y que dura ya cinco años, sigue intacto y tiene aún recorrido. Y para fundamentar mi visión me apoyo en cuatro elementos principales:
 
 Las perspectivas económicas de EE.UU.: La economía estadounidense sigue creciendo a un ritmo saludable y, lo que es más importante, después de cinco años de relajación cuantitativa apenas se aprecian señales de inflación. Esto da a la Reserva Federal estadounidense margen para normalizar la política monetaria de forma controlada. Incluso las eventuales subidas de los tipos de interés en EE.UU. (probablemente a mediados del próximo año) no deberían ser una preocupación duradera para la renta variable. Aunque podríamos ver una oleada de ventas en el mercado, este hecho debería ser un bache, más que un freno, y veremos más ganancias bursátiles. De hecho, la historia demuestra que las bolsas generalmente ganan terreno en las primeras fases del ciclo de subidas de tipos, especialmente cuando estos parten de un nivel tan bajo. El ciclo de los tipos no se convierte en un lastre para la bolsa hasta que no está en una fase mucho más madura.
 
La volatilidad del mercado también está controlada por las sólidas perspectivas económicas de EE.UU. La mejora continua del déficit por cuenta corriente y del déficit presupuestario en EE.UU. ha traído consigo una ampliación de los múltiplos de valoración. Estas sólidas perspectivas fundamentales siguen sustentando la renta variable estadounidense.
 
Beneficios y valoraciones: En un momento en el que los beneficios de las empresas estadounidenses se han recuperado considerablemente desde la crisis y sus márgenes están en máximos históricos en muchos sectores, algunos escépticos han pronosticado un retorno a la media en los beneficios. No estoy de acuerdo. Considero que los beneficios pueden seguir siendo elevados y podrían continuar aumentando en el futuro, lo que provocaría nuevos incrementos de las valoraciones. En concreto, pienso que en la economía estadounidense están actuando algunos potentes factores estructurales que seguirán sustentando los márgenes de beneficios de las empresas. 
 
Durante los últimos doce años hemos sido testigos de un vuelco en la distribución de la riqueza que ha favorecido a las empresas y al capital en detrimento de la mano de obra. Esto se ha reflejado en un aumento del porcentaje correspondiente a los beneficios empresariales dentro del PIB de EE.UU. hasta niveles récord, a expensas de un descenso estructural en el porcentaje correspondiente a los salarios (véase gráfico en la siguiente página). Esta relación tiene pocos visos de cambiar de tendencia, y considero que los beneficios empresariales han subido a un plano superior en el que van a permanecer de forma duradera. Desde esta óptica, las valoraciones siguen siendo razonables en las acciones estadounidenses, especialmente si se tienen en cuenta las elevadas rentabilidades sobre el capital que generalmente consiguen las empresas de este país. 
 
En el plano de la mano de obra, este fenómeno creo que puede atribuirse a la creciente globalización de los mercados laborales y a un menor poder de la negociación colectiva. Entretanto, en el plano empresarial, las marcas líderes estadounidenses se han beneficiado de la globalización y del aumento del poder adquisitivo de los mercados emergentes. Igual de importante es el hecho de que este fenómeno ha encontrado apoyo en tendencias como la consolidación y monopolización de los nichos de mercado; en este sentido, suelo enfocar el boom actual de las operaciones corporativas, que es en sí mismo un factor favorable para los mercados, como algo que entronca con esta tendencia general.
 
El peso creciente de los salarios en el PIB de EEUU
 
 
Una circunstancia tal vez menos controvertida es que las empresas estadounidenses han tenido un éxito más que notable a la hora de mantener y mejorar sus beneficios, asignar eficazmente el capital y usar la tecnología para obtener más beneficios por cada unidad de capital empleado. A la vista del desarrollo de la automatización y la robótica en muchos sectores, esta tendencia probablemente va a continuar a largo plazo y de ella se derivarán más consecuencias para la mano de obra. 
 
El argumento del ahorro mundial: Actualmente existe un exceso de ahorro en el sistema financiero mundial. Los tipos de interés oficiales rondan el cero y las rentabilidades de los bonos están cerca de mínimos históricos, por lo que esta ingente cantidad de dinero no tiene ningún "poder de fijación de precios", lo que obliga a los inversores a destinarlo a otras inversiones para conseguir rentabilidades adecuadas. Resulta difícil que los precios de los activos se desinflen en presencia de semejante cantidad de liquidez, y un efecto de ello ha sido el descenso de los tipos de interés de muchos activos financieros. En el contexto general de la renta variable mundial, las acciones que pagan dividendos siguen siendo atractivas frente a otros activos como los bonos, y deberían seguir captando el interés de los inversores. De hecho, a pesar de su excelente comportamiento de los últimos años, las rentabilidades por dividendo han aguantado muy bien gracias a la mejora de los resultados empresariales, que ha permitido incrementar considerablemente la remuneración al accionista. 
 
La fortaleza del dólar: Llevo ya algún tiempo argumentando que, a diferencia de lo ocurrido en la década de 2000, nos encaminamos hacia un periodo de fortaleza del dólar. El dólar ha comenzado a revalorizarse recientemente y podría estar perfilándose para un movimiento al alza importante y duradero. Las divergencias en materia de política monetaria animarán a los inversores a repatriar capital hacia activos denominados en dólares, como ocurrió en la década de 1990. 
 
Todos los ingredientes para un dólar más fuerte están, pues, sobre la mesa
 
 
Desde un punto de vista más concreto, creo que el dólar estadounidense debería encontrar apoyo en la reversión de tres factores clave que provocaron su debilidad en el pasado: 
 
  • En primer lugar, gracias al boom de la energía del esquisto, EE.UU. avanza a buen ritmo para conseguir la autosuficiencia energética en los próximos 10-15 años; además, la reducción paulatina de la demanda de energía importada mejorará el saldo por cuenta corriente de EE.UU., lo que, a su vez, es favorable para la moneda estadounidense. 
  • En segundo lugar, como he indicado antes, el saldo presupuestario de EE.UU. ha mejorado considerablemente (ha pasado de un 12% a un 4%) y creo que Obama podría cerrar su mandato con un excedente presupuestario.
  • En tercer lugar, nos encontramos en un periodo de divergencias en materia de política monetaria; así, la Reserva Federal estadounidense pondrá fin a sus compras de activos en octubre, en claro contraste con el Banco de Japón y el Banco Central Europeo, y es probable que la primera subida de tipos se produzca en junio de 2015. Ante estas divergencias, los diferenciales de tipos de interés también serán favorables al dólar estadounidense. 
 

RESUMEN 

 
En resumen, aunque los riesgos están más equilibrados, sigo pensando que el mercado alcista de la bolsa estadounidense tiene recorrido a pesar de sus cinco años de vida. Me conforta especialmente el hecho de que la economía estadounidense sigue expandiéndose a un ritmo saludable en ausencia de presiones inflacionistas importantes. En este contexto, estoy convencido de que los elevados márgenes de beneficios de las empresas estadounidenses pueden mantenerse en el futuro, gracias a factores estructurales como el menor poder de la mano de obra y la mejora de la tecnología. Además, creo que el exceso mundial de ahorro estimula la demanda de activos que generen rentas atractivas, incluidas las acciones estadounidenses, y preveo que el dólar estadounidense seguirá revalorizándose por efecto de las divergencias de política monetaria en todo el mundo. 
 
En un plano más general, aunque otros mercados pueden seguir registrando un buen comportamiento no veo que vaya a producirse un cambio en el liderazgo de este mercado alcista, sobre todo a la vista de la fortaleza del dólar, tradicionalmente un obstáculo para los mercados emergentes dependientes de las materias primas o los que todavía tienen pasivos importantes en dólares. En mi opinión, el mercado alcista de 2003-2008 giró en torno al crecimiento de los beneficios, el liderazgo chino y el mejor comportamiento de los mercados emergentes frente a los países desarrollados, combinado con una fortaleza de las materias primas debida, en parte, a la debilidad del dólar. Sin embargo, el mercado alcista que vemos hoy gira en torno a la expansión de las valoraciones, el liderazgo estadounidense y el mejor comportamiento de los sectores basados en la propiedad intelectual como la farmacia, la biotecnología y la tecnología, frente a los activos tangibles en un contexto de mayor fortaleza del dólar.
 
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