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Análisis del impacto de las crisis energética, climática y de deuda

Los ciclos Dansgaard-Oeschger

Nos dicen constantemente que estamos sufriendo el calentamiento más brusco en muchos miles de años, y posiblemente sea cierto, pero si queremos saber lo que realmente son cambios abruptos del clima no tenemos mas que remontarnos un poco más para saber lo que tuvieron que soportar nuestros antepasados durante el último periodo glacial.

 

 

Naturaleza desatada: Cambios climáticos del pasado reciente.

Parte II. Los ciclos Dansgaard-Oeschger

Esta serie sobre los cambios climáticos de los pasados 125 mil años tiene el objetivo de establecer un marco de referencia adecuado sobre el que situar el presente cambio climático.

La primera parte de esta serie estuvo dedicada a los ciclos glaciales-interglaciales, donde pudimos aprender que la Tierra está normalmente en un estado de frío extremo, del cual solo puede escapar cuando se dan una serie de circunstancias que permiten un geológicamente corto interglacial, como el que estamos experimentando. Podéis leerlo aquí.

En esta segunda parte vamos a revisar algunos de los cambios abruptos que tuvieron lugar durante el último periodo glacial en una escala milenaria. Son relevantes porque como veremos en la tercera parte, algunos científicos creen que dichos cambios pueden estar relacionados con la variabilidad climática milenaria que está teniendo lugar durante el Holoceno. Si esto es cierto, dichos cambios están teniendo lugar entonces en el presente y constituyen el trasfondo del actual cambio climático.

Ya era conocido por los palinólogos de principios del siglo XX que los registros de polen muestran cambios climáticos abruptos reflejados en cambios de la vegetación que indicaban que el final del último periodo glacial estuvo marcado por periodos alternantes cálidos y fríos. Los periodos fríos se denominaron estadíos y los cálidos interestadíos. Los dos últimos estadíos se denominaron con el nombre de una flor de la tundra cuyo polen se hizo muy abundante, Dryas octopetala, como el Dryas Antiguo y el Dryas Reciente.

En 1972, después de analizar la composición isotópica de los registros de hielo de Camp Century en Groenlandia, Willi Dansgaard hizo público su descubrimiento de que el último glacial mostraba más de 20 interestadíos abruptos marcados por un calentamiento muy intenso (Johnsen et al. 1972). El descubrimiento fue recibido con indiferencia por un comunidad científica todavía luchando por identificar los ciclos de Milankovitch en los datos, puesto que los nuevos cambios abruptos no se encontraban en los registros Antárticos. Doce años más tarde Hans Oeschger publicó sus estudios sobre el CO2 en los testigos de hielo (Stauffer et al. 1984) habiendo encontrado que los cambios abruptos iban acompañados por incrementos repentinos en el CO2 en los testigos de hielo de Groenlandia. A partir de entonces los cambios abruptos fueron conocidos como sucesos Dansgaard-Oeschger (D-O). Más tarde la comunidad científica aceptó que los elevados registros de CO2 en Groenlandia eran el resultado de una contaminación química, puesto que no coincidían con los registros de CO2 de la Antártida.

 

1. Las oscilaciones Dansgaard-Oeschger

La buena resolución temporal del testigo de hielo GISP2, donde las capas anuales de hielo se pueden contar, permitió el descubrimiento de que los sucesos D-O son de hecho oscilaciones de un ciclo que se repetía en múltiplos de 1470 años entre 80 y 12 ka AP (miles de años antes del presente. Figura 11. Schulz, 2002).

Figura 11. El ciclo Dansgaard-Oeschger. Dividiendo el periodo entre 50-10 ka AP en cajas de 1470 años muestra claramente la periodicidad del ciclo D-O, que tiene menos de un 1% de probabilidad de ser debido al azar. La desviación sobre el periodo de las últimas y mejor datadas oscilaciones es de solo el 2%. Fuente: S. Rahmstorf, 2003. Geophys. Res. Lett. 30 1510-1514.

Los ciclos D-O son los cambios climáticos abruptos más dramáticos y frecuentes del registro geológico. En Groenlandia los ciclos D-O se caracterizaron por un calentamiento abrupto de ~ 8°C en la temperatura media anual desde una fase estadial fría a una interestadial cálida, seguida de un enfriamiento gradual antes de un rápido retorno a las condiciones estadiales. Inicialmente se pensó que constituían un fenómeno regional, puesto que no se detectan de forma prominente en los registros de los testigos de hielo Antárticos, sin embargo la evidencia descubierta desde entonces muestra que son un cambio climático que afecta a todo el hemisferio con algunos efectos que han sido registrados también en el hemisferio Sur (figura 12).

Figura 12. Efectos amplios del ciclo Dansgaard-Oeschger. (A) El calentamiento en Groenlandia coincide (puntos rojos) con condiciones más cálidas y húmedas en Europa, temperaturas de la superficie del mar más altas en el Mediterráneo Occidental, aumento de la precipitación en la costa de Venezuela, incremento del monzón de verano en el océano Índico, aridez en el Sudoeste de Norteamérica y China, cambios en la ventilación oceánica en California, incrementos en la temperatura del mar y la productividad del mar Arábigo. El calentamiento en Groenlandia también coincide (puntos azules) con enfriamiento anti-fásico en Antártida y en los mares circumpolares. Los puntos amarillos marcan lugares donde se ha encontrado evidencia del Dryas Reciente (YD). Fuente: W. Broecker. 1999. GSA Today 9. 1. 1-7 Actualizado. (B) Cambios modelados de la temperatura durante la transición estadial-interestadial. (C). Cambios modelados de la precipitación durante la transición estadial-interestadial. Fuente: Menviel, L. et al. 2014. Clim. Past, 10, 63–77.

Pero las oscilaciones D-O no son el único cambio climático que tuvo lugar durante el último periodo glacial. Cuando miramos al registro de un indicador de temperatura, por ejemplo la relación del isótopo 18O en testigos de hielo, podemos ver que la señal es muy ruidosa, con el clima siempre calentándose o enfriándose y cambios de distinta magnitud teniendo lugar en momentos diferentes (figura 13A y B). Los mayores de estos cambios han sido numerados. Son todos partes del ciclo D-O? Tienen distinto perfil, duración y espaciamiento. Incluso a veces están separados por otros cambios climáticos intensos de naturaleza diferente denominados sucesos Heinrich. Para evitar la confusión vamos a describir cuidadosamente los cambios observados en los registros de los testigos de hielo de Groenlandia y en los registros de los sedimentos marinos del Atlántico Norte antes de establecer su correspondencia con los cambios observados en los registros de los testigos de hielo de la Antártida.

Cada cerca de 6.100 años (figura 13 turquesa; figura 14 violeta) durante los últimos 70-10,5 ka AP tuvo lugar en el Atlántico Norte un largo suceso Heinrich de enfriamiento de entre mil y cuatro mil años, con las temperaturas en Groenlandia cayendo 2-3°C desde el ya frío clima glacial. Como en el caso opuesto de los ciclos D-O, los sucesos Heinrich fueron sentidos como enfriamiento en la mayor parte del hemisferio Norte. Las temperaturas superficiales marinas en el Atlántico Norte cayeron a lo que ahora son condiciones Árticas tan al Sur como 45°N y probablemente estaban cubiertas de hielo marino durante el invierno. Casi al final de cada uno de esos periodos, en lo que parece haber sido unas pocas décadas, se producía una flota inmensa de icebergs desde el manto de hielo Laurentino, o con menos frecuencia desde el Finoescandinavo, llevando con ellos grandes cantidades de material erosionado que cuando los icebergs se fundían se depositaba en el fondo del mar como escombros embarcados en hielo (ice rafted debris, IRD). Los sucesos Heinrich están marcados H0 a H6 (figuras 13 y 14) y parecen haber estado teniendo lugar desde la Transición del Pleistoceno Medio hace un millón de años.

Figura 13. Cronología de los sucesos climáticos durante el Último Periodo Glacial. (A) Indicador de temperaturas de Groenlandia. Los números rojos denotan sucesos D-O. (B) Indicador de temperaturas de la Antártida. A1 a A7, sucesos de calentamiento Antártico. (C) Concentraciones de CO2 atmosférico en la Antártida. (D) Concentraciones de CH4 (metano) de testigos de hielo de Groenlandia (verde) y Antártida (marrón). Barras verticales turquesa, distribución de los sucesos Heinrich (H3 a H6). Líneas marrones punteadas, calentamientos abruptos en Groenlandia. Fuente: Ahn, J. and Brook, E.J. 2008. Science 322 83-85.

Un suceso Heinrich es seguido por el disparo del calentamiento interestadial D-O. Incluso si solo una de cada cuatro oscilaciones D-O es precedida por un suceso Heinrich, todas ellas parecen haber sido precedidas por un enfriamiento similar aunque reducido y una deposición de IRD en los sedimentos marinos del Atlántico Norte. Gerald Bond sugirió que los sucesos Heinrich eran parte de los ciclos D-O (Bond et al. 1993). Puesto que los sucesos Heinrich (HE, Heinrich event) implican un enfriamiento mucho más profundo y una producción de icebergs por los mantos de hielo mucho más intensa, podemos distinguir entre oscilaciones D-O HE (números 1, 4, 8, 12, 14, 17) y oscilaciones D-O no HE

Figura 14. Frecuencias de los agentes climáticos externos (forzamientos) de la circulación atmosférica expresadas como componentes de paso de banda del Índice de Circulación Polar (PCI). Curva superior: El PCI (negro) es un indicador de la intensidad de la circulación atmosférica polar que mide la abundancia del polvo y sales marinas en el registro GISP2. En términos generales los valores de PCI se incrementan durante los fríos estadíos y decrecen durante los cálidos interestadíos e interglaciales (relación inversa con la temperatura). El PCI se contrasta con la suma de algunos de los componentes de frecuencia de paso de banda (>99% significación) descompuestos a partir de esta serie (gris). La suma de los armónicos seleccionados representa cerca del 90% de la varianza en la serie original PCI. Curvas inferiores: Componentes principales de paso de banda derivados de la serie PCI, incluyendo aquellos con periodicidades cercanas a la excentricidad elíptica (rojo), inclinación axial (naranja), precesión de los equinocios y su armónico de orden inferior (rosa), y periodicidades potencialmente relacionadas con las dinámicas de los mantos de hielo, oscilaciones oceánicas internas (incluyendo cambios en la circulación termohalina), y variabilidad solar (amarillo). El componente de paso de banda de 6.100 años describe la periodicidad de los sucesos Heinrich (violeta con sucesos individuales marcados, incluyendo el Dryas Reciente, YD), el componente de paso de banda de 1450 años la periodicidad de los sucesos de cambio climático rápido (Dansgaard/Oeschger, negro). Fuente:  Global Environmental Change: Research Pathways for the Next Decade (1999) pg. 249. Committee on Global Change Research; Policy Division; Policy and Global Affairs; National Research Council. Adaptado de Mayewski et al. (1997).

La característica más sobresaliente de los ciclos D-O es su cambio asimétrico de temperaturas. Todos se caracterizan por un calentamiento muy rápido, durante el cual las temperaturas se elevan al nivel interestadial unos 8-10°C en solo unas pocas décadas, dentro de la duración de una vida humana (figura 15). Este calentamiento en menos de un siglo es seguido de un enfriamiento más lento de ~ 2°C en unos 200 años. A partir de este punto los ciclos D-O toman diferentes rumbos. Algunos ciclos D-O caen rápidamente 6-8°C hasta las temperaturas del frío glacial en unos 250 años más con una duración total de ~500 años. Otros ciclos D-O tardan 500-800 años en completar un descenso más irregular. Finalmente algunos ciclos D-O tardan más tiempo en volver a la línea basal glacial que la duración de un ciclo. En estos casos impiden que un nuevo ciclo D-O tenga lugar hasta que ha finalizado el enfriamiento. Una de las grandes dificultades que los modelos D-O tienen que resolver es explicar cómo una distribución tan grande en la duración del ciclo encaja con el preciso espaciamiento de 1470 ± 8% en la fase de calentamiento, que es de solo un 2% en los ciclos más recientes y mejor datados (Rahmstorf, 2013).

Figura 15. Evolución temporal de los ciclos D-O recientes. Los ciclos D-O muestran una fase de calentamiento muy abrupta seguida de una fase de lento enfriamiento. Con posterioridad le sigue una caída más abrupta de temperaturas con los ciclos mostrando una duración variable en la última fase de enfriamiento. Fuente: Ganopolski, A. and Rahmstorf, S. Nature 409 153-158.

 

2. Las oscilaciones Dansgaard-Oeschger en el registro Antártico

Cuando se estudian los ciclos D-O en los registros Antárticos se hace aparente que los cambios de temperatura de Groenlandia coinciden con cambios en los niveles de metano a escala global (figura 16). Puesto que los niveles de metano se dispararon simultáneamente en distintos momentos en los testigos de hielo de Groenlandia y la Antártida, ello proporcionaba una forma precisa de alinear ambos registros (figura 16).

Figura 16. Alineamiento interpolar preciso de los ciclos D-O. (a), Indicador de temperatura en Groenlandia. (b), Registro Antártico WDC de CH4 sincronizado con el testigo NGRIP de Groenlandia. (c), Indicador de temperatura en la Antártida. Los ciclos D-O se indican con barras verticales naranjas, numeradas en la parte inferior de la figura. Fuente: WAIS Divide Project Members 2015. Nature 520 661–665.

El alineamiento de los registros de la Antártida y Groenlandia muestra que hay una relación inversa entre las temperaturas de ambos polos. Antes de una transición interestadial abrupta del D-O las temperaturas aumentan en la Antártida. Este incremento es especialmente intenso si el estadío es un suceso Heinrich. Después de que la transición del D-O se dispare en Groenlandia, las temperaturas en la Antártida alcanzan su máximo en 220 años de media (Wais Divide Project Members 2015; figura 17). Este retraso es importante porque indica que las temperaturas de ambos polos durante un ciclo D-O tienen una conexión oceánica, no atmosférica. Después, durante la mitad del periodo estadial las temperaturas bajan simultáneamente en ambos polos, pero las temperaturas Antárticas llegan al fondo antes y comienzan a ascender de nuevo en preparación para el nuevo ciclo.

Figura 17. Esquema de la correspondencia interpolar de las temperaturas de un D-O. Durante un suceso Heinrich las temperaturas de Groenlandia (azul) se vuelven muy frías, mientras se elevan en la Antártida (naranja). Una vez que el calentamiento tiene lugar en Groenlandia las temperaturas alcanzan un máximo en la Antártida una media de 220 años más tarde. Si el calentamiento Antártico previo ha sido muy intenso, como en D-O 8, el enfriamiento Ártico puede durar mucho más y entonces se saltan uno o más ciclos hasta que las temperaturas son suficientemente frías. Fuente: van Ommen, T. 2015. Nature 520 630–631, basado en datos de WAIS Divide Project Members 2015. Nature 520 661–665. Modificado.

¿Cómo se consigue esta conexión de temperaturas? El planeta recibe la mayor parte de la energía procedente del sol a través de las áreas tropicales donde parte de ella es radiada de vuelta al espacio a través del albedo (reflexión) de las nubes y los fenómenos de convección y de agua-vapor evaporación-condensación. El resto de la energía que ha sido convertida en calor tiene que ser dirigida a los polos, donde tiene lugar la mayor parte de la pérdida de calor excedentario radiando la energía de vuelta al espacio, en un proceso conocido como transporte de calor meridional. Esto se consigue en parte a través de la atmósfera, donde las células de Hadley, Ferrel y Polar transportan dos tercios del calor sobrante hacia latitudes más altas, y en parte a través de los océanos, donde otro tercio del calor sobrante es llevado hacia los polos por la Circulación Meridional de Retorno como aguas superficiales templadas, que vuelven como corrientes profundas y frías una vez que ventilan el calor a la atmósfera polar. Lo que hace que funcione el transporte de calor meridional es el gradiente de temperaturas entre los trópicos y los polos.

Una interesante anomalía tiene lugar en el océano Atlántico desde la formación del istmo de Panamá. Puesto que las aguas templadas del Pacífico no pueden alcanzar el Ártico, su única conexión es a través del Atlántico Norte entre Groenlandia y Escocia. El cierre de la conexión Atlántico-Pacífico panameña convirtió al Pacífico en un callejón sin salida para el transporte meridional de calor. El Atlántico Sur es el único océano del Sur que transporta calor hacia el Norte a través del Ecuador. Por ello el Atlántico es una avenida de un solo sentido para las aguas superficiales templadas que se originan en el océano del Sur y viajan hasta el océano Ártico, retornando como aguas profundas frías. Esta es la causa de la conexión de temperaturas entre los polos. Se ha propuesto que cuando la corriente Atlántica es fuerte enfría el Antártico y calienta el Ártico cambiando el balance energético a favor del último, y cuando la corriente Atlántica es débil calienta el Antártico y enfría el Ártico por el efecto opuesto. Esta es la hipótesis del modelo del balancín bipolar, que está apoyado por la evidencia disponible de la Corriente Meridional Atlántica de Retorno (AMOC, Atlantic Meridional Overturning Current; Stocker and Jonhsen, 2003).

Los registros de la Antártida, además de cambios de temperatura posiblemente derivados de cambios en las corrientes oceánicas, muestran también cambios profundos en el metano atmosférico asociados a los ciclos D-O que indican cambios globales en este gas de invernadero. El crecimiento explosivo del metano despertó miedos de que los cambios climáticos abruptos habían disparado repetidamente la hipotética arma de clatrato y de que podría pasar de nuevo en un futuro cercano. Sin embargo el análisis isotópico de deuterio del metano de los testigos de hielo mostró que el incremento en metano venía acompañado de una merma en deuterio (Bock et al., 2010; figura 18). Esta reducción indica que el origen del metano está en el metano pobre en deuterio de los humedales boreales, una de las principales fuentes naturales de metano, incrementados fuertemente por el aumento de la temperatura y las precipitaciones asociadas al ciclo D-O (figura 12b y c), y no en los hidratos de clatrato ricos en deuterio.

Figura 18. Origen y cambios del metano durante los ciclos D-O. El panel superior muestra un indicador de temperatura en Groenlandia. El segundo panel muestra los registros de CH4 de Groenlandia, GRIP (Greenland Ice Core Project) (diamantes púrpura), NGRIP (diamantes naranja), y la Antártida EDML (diamantes azules). Los valores de deuterio, δD(CH4) del panel inferior son del testigo de hielo NGRIP (círculos naranja). Todos los datos se muestran sincronizados por CH4 en la escala temporal. La barra verde indica el suceso Heinrich 4 (H4). Los cambios en los niveles de metano correlacionan de forma inversa con el contenido en deuterio del metano, indicando una fuente pobre en deuterio, lo más probable los humedales boreales. Fuente: Bock, M. et al. 2010. Science 328 1686-1689.

Algunos científicos creen que el CO2 es el principal agente responsable de los cambios climáticos, no solo del presente, sino también del pasado. Curiosamente los registros de los testigos de hielo Antárticos no muestran ninguna contribución o respuesta del CO2 a los cambios abruptos más frecuentes del pasado, los ciclos D-O (figura 19). De hecho, si acaso, parece que la mayoría de las veces los ciclos D-O están asociados a una modesta caída de los niveles de CO2 a pesar del calentamiento Antártico durante el estadío de Groenlandia, seguido del calentamiento en el hemisferio Norte durante el interestadío de Groenlandia (figura 19, flechas). Los niveles de CO2 solo se incrementan asociados al calentamiento Antártico durante los sucesos Heinrich. Como hemos visto, los sucesos Heinrich están asociados al calentamiento Antártico, mientras la región del Atlántico Norte se enfría varios grados y aumenta grandemente la descarga de icebergs. Puesto que la región Antártica es la única que se calienta durante un suceso Heinrich, generalmente se piensa que el incremento de CO2 se origina en el aumento de la ventilación de CO2 por parte de un Océano del Sur más templado (Ahn and Brook, 2014).

Figura 19. Cambios en el CO2 durante los ciclos D-O. (a) Registro isotópico de las temperaturas de Groenlandia. (b) Registros del CH4 atmosférico de los testigos de hielo de Groenlandia (gris) y la Antártida (rojo y azul). (c) Registro del CO2 atmosférico de los testigos de hielo de la Antártida. (d) Registro de indicadores de temperatura isotópicos de la Antártida, provenientes de testigos de hielo de Siple Dome (azul oscuro) y EDML (gris). Las cajas azules indican intervalos de tiempo correspondientes a los estadíos de Groenlandia (periodos fríos en Groenlandia), mientras que la caja rosa indica un estadío de Groenlandia que incluye un suceso Heinrich. Durante estos estadíos las temperaturas en la Antártida se incrementaron. Los números negros representan interestadíos Dansgaard-Oeschger. HS significa suceso Heinrich. Fuente: Ahn, J. and Brook, E.J. 2014. Nature Communications 5, Article number: 3723.

La diferencia en la respuesta del CO2 al calentamiento Antártico durante el enfriamiento de los estadíos en Groenlandia entre los ciclos D-O HE y D-O no HE se hace mucho más evidente cuando se analizan los cambios de temperatura y CO2 sin tendencia (figura 20, a y b). Eliminando la tendencia a largo plazo podemos ver que mientras todos los estadíos de los sucesos D-O muestran una velocidad de calentamiento similar en la Antártida, excepto D-O 9 (figura 20, b), los ciclos D-O no HE no muestran ningún incremento de los niveles de CO2, mientras que los ciclos D-O HE muestran un incremento en los niveles de CO2 (figura 20, a). El contraste en el comportamiento de ambos tipos de sucesos es más evidente cuando los cambios en CO2 se presentan frente a los cambios en temperatura (figura 20, c).

Figura 20. Evolución temporal del CO2 y temperatura Antárticos durante los estadíos de Groenlandia. (a) Cambios en el CO2 de los registros de los testigos de hielo de la Antártida durante los estadíos de Groenlandia. Los números DO corresponden a los calentamientos D-O al final de los estadíos. (b) Registro de un indicador de temperatura Antártico durante los estadíos. (c) Evolución temporal del CO2 atmosférico frente a las anomalías de las temperaturas isotópicas durante los estadíos. Derivado de (a, b). Las elipses rosa y azúl indican los registros para los estadíos Heinrich (largos y no Heinrich (cortos), respectivamente. Se usan medias móviles de 300 años tanto para los registros de CO2 como los indicadores isotópicos de temperatura. Para eliminar cambios a escala multi-milenaria durante los cortos estadíos de Groenlandia, a los registros de CO2 de Siple Dome y de temperatura isotópica se les ha eliminado la tendencia. D-O 9 (rosa en b) no es considerada una verdadera oscilación D-O por varios autores (ver texto). Fuente: Ahn, J. and Brook, E.J. 2014. Nature Communications 5, Article number: 3723.

Podemos concluir, de acuerdo a la evidencia disponible, que el CO2 no juega ningún papel en absoluto en los cambios climáticos más frecuentes y abruptos de los que tenemos conocimiento, los ciclos D-O, y que los incrementos en el CO2 observados en la Antártida y asociados a los sucesos Heinrich parecen ser una consecuencia del calentamiento del Océano del Sur, y no una causa del calentamiento Antártico. Aún más, el incremento en CO2 durante los sucesos Heinrich (de unos 10-15 ppm) no parece alterar de forma significativa la velocidad o la magnitud del calentamiento durante la siguiente oscilación D-O (ver por ejemplo que DO4, figura 20, muestra similar calentamiento a las demás).

 

3. Condiciones para los ciclos Dansgaard-Oeschger

Algunos autores disputan la existencia de un ciclo D-O con espaciamiento regular basándose en que la distribución de las oscilaciones no es significativamente distinto del azar (Ditlevsen et al., 2007). Está la dificultad obvia de datar correctamente con suficiente precisión oscilaciones que tuvieron lugar hace tanto tiempo, y es significativo que las oscilaciones más recientes son las que muestran una mejor periodicidad. Además el registro de hielo que muestra una periodicidad más robusta es GISP2, el testigo de hielo de Groenlandia con mejor resolución temporal, puesto que permite contar las capas anuales de nieve. Finalmente las abruptas oscilaciones climáticas que constituyen un ciclo D-O deben ser definidas apropiadamente. Una oscilación D-O requiere varias condiciones identificatorias. Es altamente asimétrica, con un rápido calentamiento en unas pocas décadas y un lento enfriamiento de al menos 200 años, seguido de un rápido enfriamiento de al menos 200 años más con una duración mínima de 400 años. Ha de coincidir con un pico similar en los niveles de metano de similar amplitud y duración. Y es precedido de un calentamiento Antártico previo que alcanza su máximo unos 220 años después del pico de calentamiento en Groenlandia. La mayoría de los análisis matemáticos fallan en incluir estas señas y consideran el pico número 9 como una oscilación D-O cuando claramente se trata de un tipo diferente de calentamiento abrupto (ver figuras 11, 19 y 20b). El calentamiento abrupto 9 es el suceso de calentamiento situado fuera de lugar, y si se le elimina de los análisis la robustez de la ciclicidad aumenta considerablemente.

Se desconoce qué podría causar la periodicidad observada de 1470 años. Es ciertamente uno de los grandes misterios de la paleoclimatología. Las explicaciones que se proponen se dividen en dos clases: forzamientos internos, como las oscilaciones de la circulación oceánica o la dinámica de los mantos de hielo, y forzamientos externos como variaciones en el Sol o en los ciclos de las órbitas planetarias. Pero cada explicación tiene sus dificultades. Las explicaciones de forzamiento interno tienen un problema para explicar como se puede conseguir una periodicidad tan precisa dada la gran variabilidad intrínseca de los fenómenos implicados y dada la variabilidad en la duración de las oscilaciones D-O. Los ciclos solares de ~1500 años son desconocidos y los ciclos solares conocidos como el ciclo de manchas solares de 11,6 años muestran una variabilidad de ±14%, mucho mayor que la del ciclo de 1470 años. Ciclos orbitales de ~1500 años no gozan de amplia aceptación y el ciclo lunar más cercano conocido es de ~1800 años.

Puesto que los ciclos D-O como se han definido previamente son una característica glacial, parecen estar influenciados por las temperaturas globales y por lo tanto por los cambios orbitales. Ciertamente los ciclos D-O se ven suprimidos en los periodos que siguen a la máxima oblicuidad hace 90, 50 y 10 ka AP y en los que siguen a la mínima oblicuidad hace 30 ka AP (figura 21). Por lo que parece, los abruptos cambios D-O no pueden tener lugar cuando el mundo se encuentra en condiciones interglaciales o en condiciones plenamente glaciales como las que se dieron durante el Último Máximo Glacial.

Figura 21. Las oscilaciones D-O y el ciclo de oblicuidad. Temperaturas de GISP2 en Groenlandia en rojo sobre una periodicidad de 1470 años en azul. El ciclo de oblicuidad se muestra en púrpura, ajustado en amplitud a las variaciones de temperatura por propósito ilustrativo. Los números indican oscilaciones D-O que presentan perfil de temperaturas asimétrico, incremento de metano, y calentamiento Antártico previo. Los puntos azules indican cambios abruptos que no muestran todas estas características. Los periodos de supresión por calor y por frío se muestran en naranja y azul respectivamente. MIS: Estadío isotópico marino. LGM: Último Máximo Glacial. BA: Bølling-Allerød. YD: Dryas Reciente.

Schulz et al. (1999) investigaron la distribución irregular de los ciclos D-O durante los pasados 100 ka extrayendo una señal de 1470 años de los datos indicadores de temperatura de GISP2 utilizando el análisis de frecuencia temporal a través del filtrado de armónicos. La señal resultante (figura 22A) muestra cuatro periodos de mayor amplitud separados por mínimos a 80, 65, 50, 20 y 10 ka AP. Cada periodo de mayor amplitud corresponde a un periodo de ciclos D-O. Entonces notaron una estrecha relación entre la señal de 1470 años y las variaciones de la masa continental de hielo, como se registran en las variaciones del nivel del mar. Cada uno de los cinco mínimos de la señal de 1470 años corresponde a un punto de inflexión en la variación del nivel del mar, y cuatro de los cinco tienen lugar cuando los niveles del mar están por encima de los -45 m o debajo de los -90 m con respecto al nivel presente (figura 22B). El quinto mínimo a 50 ka BP coincide con un máximo de oblicuidad.

Figura 22. Las oscilaciones D-O y los cambios en el nivel del mar. (A) Arriba: cambios temporales del componente de la señal de 1470 años en el registro del indicador de temperatura estimado mediante un algoritmo de filtrado de armónicos usando una ventana deslizante rectangular de anchura 4 x 1470 años. Abajo: Registro del indicador de temperatura de Groenlandia GISP2 con los números de los sucesos D-O. (B) Amplitud de la señal de 1470 años suavizada 2000 años (línea discontinua) y nivel del mar (rojo). La amplitud se incrementa bruscamente cuando el nivel del mar cae por debajo de -45 m y se reduce cuando el nivel del mar cae por debajo de -90 m. Los mínimos pronunciados de amplitud coinciden con mínimos o máximos locales en el nivel del mar (flechas). Fuente: Schulz, M. et al. 1999. Geophysical Research Letters 26 3385-3388.

Puesto que las condiciones necesarias para los ciclos D-O pueden ser desconectadas, por ejemplo durante el Último Máximo Glacial, y cuando se reinician el ciclo aún mantiene el mismo espaciamiento de 1470 años, esto es un fuerte indicio de que el interruptor de los ciclos D-O es externo, y su reloj hace tictac todo el tiempo. Las condiciones adecuadas requieren la acumulación de extensos mantos de hielo sobre los continentes del Norte que provocan una caída del nivel del mar de al menos 45 metros. Una vez que esto sucede el balancín bipolar debe posicionarse para calentar la Antártida y enfriar las regiones polares del Norte. Estas condiciones extienden la cubierta de hielo marino sobre amplias regiones de los mares Nórdicos y el Atlántico Norte y producen un incremento de la descarga de icebergs. Entonces el siguiente tic del reloj disparará un ciclo D-O. Cuando quiera que estas condiciones sean reseteadas puede dispararse un nuevo ciclo D-O. Una alta insolación del Norte por un máximo de oblicuidad evita que estas condiciones tengan lugar, lo mismo que un enfriamiento profundo que reduzca los niveles del mar por debajo de -90 m y produzca demasiado hielo.

 

4. Teoría consenso de los ciclos Dansgaard-Oeschger y retos

Desde 1985 en adelante el reputado paleoclimatólogo W. Broecker estableció la teoría consenso o dominante sobre los ciclos D-O (Broecker et al., 1990), que ha sido fieramente defendida por uno de los mayores expertos en cambios climáticos abruptos, Richard Alley (Alley, 2007). Se la conoce como la hipótesis del "Oscilador Salino", y se basa en cambios oscilatorios de la Circulación de Retorno Meridional Atlántica, o AMOC (Atlantic Meridional Overturning Circulation), en respuesta a pulsos de agua dulce debidos al agua de deshielo (MWP, melt water pulses) que se almacenan y se liberan periódicamente de los mantos de hielo (figura 23)

La AMOC está controlada por las aguas superficiales calientes de su componente NAC (Corriente NorAtlántica) que se vuelven más salinas por la evaporación que traslada agua dulce fuera de la cuenca Atlántica, y aún más salinas y frías a través de la evaporación en las regiones SubÁrticas, hasta que se vuelven lo suficientemente densas para hundirse y retornar hacia el Sur convertidas en la fría componente de agua profunda del Atlántico Norte (NADW, North Atlantic Deep Water). La intensidad de la NADW determina el estado de la AMOC. El término Circulación Termohalina (THC), introduce confusión porque se refiere solo a los efectos térmicos y salinos de la circulación, ignorando los efectos del viento y las mareas que también están incluidos en la AMOC, y puesto que son difíciles de separar es mejor referirse a la AMOC. El Transportador Global y la MOC (Circulación de Retorno Meridional global) son términos intercambiables.

La NADW fluye hacia el Sur a lo largo del fondo del Océano Atlántico exportando el exceso de sal que se ha creado, resultando en una reducción gradual de la salinidad superficial del Atlántico Norte con el tiempo. Además el calor tropical transferido a las altas latitudes del Atlántico Norte provoca la fusión del hielo y MWP que reducen aún más la salinidad del agua. Si las aguas superficiales en los sitios de formación de agua profunda se vuelven demasiado dulces la AMOC se debilita o se apaga porque las aguas superficiales no son lo suficientemente densas para hundirse. Una vez que la AMOC se ha debilitado lo suficiente o se ha apagado, la sal se vuelve a acumular de nuevo en el Atlántico Norte debido a la ausencia de exportación por la NADW. De acuerdo a esta teoría, condiciones de debilidad de la AMOC están asociadas a los estadíos fríos (figura 24).

Figura 23. La hipótesis del Oscilador Salino. Izquierda, Durante los interestadíos templados una fuerte AMOC transporta calor hacia el Norte causando que los mantos de hielo alrededor del Atlántico Norte se fundan, reduciendo gradualmente la salinidad del agua superficial hasta que deja de hundirse y cesa la formación de aguas profundas deteniendo la NADW. Finalmente la salinidad superficial se reduce lo suficiente para debilitar la AMOC cambiando el clima a un estadío frío. Derecha, Durante los estadíos, condiciones más frías en el Atlántico Norte reducen el aporte de agua de deshielo de los mantos de hielo permitiendo un incremento en la salinidad superficial que con el tiempo provoca que el agua se hunda reiniciando la NADW y haciendo que la AMOC se fortalezca, retornando el sistema climático a un interestadío.

Como la sal continúa acumulándose en el Atlántico Norte durante los periodos de formación reducida de la NADW, finalmente las aguas superficiales en los sitios clave de formación de aguas profundas se vuelven lo suficientemente densas y salinas como para hundirse de nuevo, reiniciando la AMOC y causando un calentamiento abrupto en las altas latitudes del Atlántico Norte, disparando la fase caliente de un ciclo D-O.

Figura 24. Mecanismos de la hipótesis del Oscilador Salino. (a) Durante los interestadíos cálidos, cuando la AMOC es más fuerte, el incremento en el transporte de calor oceánico hacia el Norte da lugar a condiciones más cálidas en el Atlántico Norte. Dichas condiciones cálidas provocan mayor fusión en los mantos de hielo que rodean el Atlántico Norte, reduciendo gradualmente la salinidad de las aguas superficiales. Finalmente la salinidad superficial se reduce lo suficiente para debilitar la AMOC, cambiando el clima hacia un estadío frío. (b) Durante los estadíos, las condiciones más frías en el Atlántico Norte reducen el aporte de agua de deshielo de los mantos de hielo, permitiendo un incremento en la salinidad superficial que finalmente provoca un fortalecimiento de la AMOC, retornando el sistema climático a un interestadío. Fuente: Schmidt, M.W. and Hertzberg, J.E. 2011. Nature Education Knowledge 3 (10):11. (c) Perfil del Atlántico entre 30°S y 90°N mostrando la cresta submarina entre Groenlandia y Escocia. Las condiciones del interestadío muestran una fuerte AMOC capaz de cruzar la cresta. Las condiciones del estadío muestran una AMOC debilitada que se gira más al Sur. Durante los sucesos Heinrich la AMOC colapsa. Fuente: Rahmstorf, S. 2002. Nature 419 207-214. AMOC: Corriente de Retorno Meridional Atlántica. NAC: Corriente NorAtlántica. NADW: Aguas Profundas del Atlántico Norte. AABC: Corriente de Fondo Antártica.

Varios estudios han sugerido que solo hace falta una pequeña reducción en la salinidad superficial marina para alterar la velocidad de formación de la NADW, hasta el punto de que algunos científicos, incluyendo al fallecido Wallace Broecker y a Richard Alley, se preocuparon de que un incremento en el ciclo hidrológico debido al presente calentamiento global pudiera reducir la salinidad del Atlántico Norte, conduciendo al apagado de la AMOC causando un abrupto enfriamiento en un futuro próximo (Broecker, 1999). Parecen sin embargo olvidar que antes de la transición del Holoceno Medio, alrededor de 5.000 años AP, la región del Atlántico Norte era más cálida y generalmente más húmeda que en el presente, cuando el Sahara tenía un ambiente ecológico de sabana, y la AMOC no se apagó.

La hipótesis del Oscilador Salino no tiene una explicación particular para el espaciamiento regular de los ciclos D-O según un ciclo de 1470 años. El espaciamiento debe provenir de los retrasos intrínsecos en la acumulación de salinidad y agua de deshielo, y de los retrasos en la respuesta de las corrientes oceánicas para que el ciclo prosiga. Como se ha explicado de manera sencilla, el espaciamiento de las oscilaciones de un péndulo dependen de su longitud, pero la variabilidad climática está muy lejos de la regularidad de la física sencilla.

En los últimos años esta visión de consenso de la formación de los ciclos D-O a través de una oscilación salina está siendo atacada desde distintos frentes. Mientras varios estudios han cuestionado que los MWP tuvieran lugar en los intervalos de tiempo esperados, otros indican que la AMOC es mucho más estable de lo que requiere la teoría y que incluso MWP extremos no podrían desestabilizarla de forma persistente.

El trabajo de Rasmussen y Thomsen (2004), también confirmado por Dokken et al. (2013), y Ezat et al. (2015), y delimitado teóricamente por Petersen et al. (2013) muestra que durante los estadíos el flujo de agua cálida hacia el Atlántico Norte y el Mar Noruego no cesa. En su lugar durante los fríos estadíos el agua cálida penetra en el Ártico bajo el hielo marino a un nivel subsuperficial y debido a ello, en vez de ceder su calor a la atmósfera calienta las aguas subsuperficiales por debajo de una doble capa aislante de aguas frías formada por agua superficial dulce y una capa fría y muy salina denominada haloclina. Así mientras la atmósfera se enfría y el hielo marino aumenta, el calor oceánico se acumula al nivel subsuperficial y no se produce agua fría en el fondo.

 

5. Explicación del funcionamiento del ciclo Dansgaard-Oeschger

De acuerdo a la evidencia disponible y a las nuevas teorías, y comenzando el ciclo en el punto durante el estadío cuando la Antártida comienza a calentarse, el balancín bipolar se encuentra en posición de calentar la Antártida y enfriar las regiones polares del Norte. La AMOC entonces se debilita y transmite menos calor hacia el Atlántico Norte. Al enfriarse el Atlántico Norte y el Ártico, los mantos de hielo se expanden y el hielo marino aumenta, alcanzando más al Sur (figura 25a).

Al calentarse la Antártida y enfriarse el Ártico, la cantidad de aguas cálidas transmitidas hacia el Norte empieza a aumentar debido al incremento del gradiente térmico ecuato-polar. Estas aguas cálidas producen un incremento de la descarga de icebergs que llevan IRD a los sedimentos oceánicos, pero las aguas cálidas fracasan en calentar las latitudes altas porque en lugar de ventilar el calor a la atmósfera se sumergen por debajo del hielo marino donde forman una capa aislada por la haloclina (figura 25b).

Cada 6.100 años el calentamiento Antártico y el enfriamiento Ártico se ven aumentados y prolongados. El gradiente de temperatura se vuelve mucho mayor y se mueve mucha más agua cálida hacia el Norte, donde mucho más hielo se ha formado, así que la descarga de icebergs es mucho mayor, produciendo un suceso Heinrich (figura 25d).

Figura 25. Mecanismos del ciclo D-O. (a) Al comienzo del estadío el Ártico se está enfriando y se reduce el agua cálida superficial (naranja). (b) Al final del estadío el enfriamiento Ártico es máximo, la Antártida se está calentando y hay un aumento en la Corriente NorAtlántica cálida que produce un incremento en la descarga de icebergs cargados de escombros (IRD). En el Mar Noruego las aguas cálidas se hunden bajo el hielo evitando el calentamiento. De vez en cuando estas condiciones se incrementan produciendo un suceso Heinrich. (c) Se produce de forma abrupta un interestadío cuando de forma explosiva el agua cálida asciende y funde el hielo marino, transfiriendo el calor a la atmósfera. Fuente: Raj Saha http://math.umn.edu/~rsaha/research/DO-events.html. (d) Modelo de las condiciones durante un suceso Heinrich. Obsérvese el enfriamiento del Atlántico Norte. (e) Modelo de las condiciones durante un calentamiento abrupto D-O. Fuente: Ganopolski, A. and Rahmstorf, S. Nature 409 153-158.

Cada 1470 (± 120) años las aguas cálidas subsuperficiales de altas latitudes Norte ascienden a la superficie y calientan abruptamente la atmósfera (figura 25c, e), iniciando el interestadío de Groenlandia. Este calentamiento invierte el balancín bipolar, de forma que la región Antártica comienza a enfriarse tras unos 200 años. Al enfriarse las aguas cálidas en el Norte se hunden y forman la NADW, y las altas latitudes también se enfrían. Una vez que el hielo marino vuelve a crecer y se forma la haloclina, de nuevo aísla las aguas cálidas de la atmósfera y la temperatura cae poniendo fin al interestadío. El profundo enfriamiento de un nuevo estadío invierte de nuevo el balancín bipolar, reiniciando el ciclo.

Existe evidencia en los sedimentos marinos noruegos que han preservado la estratificación de temperaturas del mar que demuestra que cambios en la temperatura del mar y en su estratificación preceden a los abruptos cambios atmosféricos (Dokken et al., 2013). Durante la fase de estadío los foraminíferos del plancton registran la temperatura del agua en, o justo debajo de, la haloclina. Al progresar la fase de estadío, los foraminíferos planctónicos muestran un incremento de la temperatura (figura 26) que es consistente con la llegada continua de agua del Atlántico relativamente cálida y salina por debajo de la haloclina. Sin posibilidad de ventilar el calor a la atmósfera debido a la cubierta de hielo marino, la reducción de la densidad de las aguas subsuperficiales debilita la estratificación que permite que existan la haloclina y la cubierta de hielo marino. La transición al interestadío cálido en Groenlandia tiene lugar cuando colapsa la estratificación, y en ese punto el calor de la capa subsuperficial se mezcla rápidamente hacia la superficie, fundiendo la cubierta de hielo marino (figura 27). Esta repentina mezcla hacia arriba es registrada en el indicador de los foraminíferos planctónicos como un calentamiento abrupto de la temperatura del mar que precede al calentamiento atmosférico (figura 26).

Figura 26. Temperatura subsuperficial en el Mar Noruego. Registros de indicadores de temperatura que cubren el periodo 41 a 31 ka AP. Panel superior en azul, indicador δ18O NGRIP de las temperaturas en Groenlandia. Panel inferior en rojo, reconstrucción de la temperatura superficial marina (SST) basada en el ensamblado de foraminíferos planctónicos. Fuente: T.M. Dokken et al. 2013. Paleoceanography 28 491-502.

Figura 27. Modelo de reorganización vertical del Mar Noruego. Esquema mostrando las condiciones invernales en el Atlántico Norte y Mar Noruego durante (izquierda) el típico periodo estadial frío y (derecha) periodo interestadial cálido de un ciclo D-O. Los paneles A y C muestran secciones Norte-Sur del Atlántico Norte durante las condiciones de estadío e interestadío respectivamente. Los paneles B y D muestran secciones Este-Oeste del Mar Noruego durante las condiciones de estadío e interestadío respectivamente. Durante los periodos de estadío el agua cálida que llega del Atlántico es estratificada debajo de capas aislantes de hielo marino, agua dulce fría y agua fría salina (A y B). En los periodos de interestadío la estratificación colapsa y el agua cálida del Atlántico alcanza la superficie calentando la atmósfera (C y D). Fuente: T.M. Dokken et al. 2013. Paleoceanography 28 491-502.

 

6. Ciclos lunisolares de marea como explicación del mecanismo de disparo de Dansgaard-Oeschger

He estudiado la mayoría de las explicaciones del espaciamiento regular del ciclo D-O y todas resultan insuficientes. Los factores internos como los cambios en las corrientes oceánicas o la acumulación de hielo están influenciados por demasiados factores variables como el viento y las temperaturas como para experar que sean capaces de producir tal regularidad. Lo mismo pasa con la reorganización vertical de las aguas estratificadas del Mar Noruego. Durante los sucesos Heinrich tanto el tiempo como la cantidad de agua cálida subsuperficial cálida que se acumula es mucho mayor, y sin embargo el espaciamiento se mantiene. Con respecto a los factores externos, el Sol parece problemático. No hay indicación de un ciclo solar de ~1500 años en los registros de indicadores solares, y los cambios en la luminosidad solar no son lo suficientemente precisos (el ciclo de manchas solares muestra un 14% de variabilidad en su espaciamiento) ni intensos para explicar los cambios observados.

Hay muy pocos científicos que defiendan las mareas como origen del espaciamiento de los ciclos D-O, y curiosamente, Charles Keeling, el padre de las mediciones de CO2 en Mauna Loa desde 1956, dedicó sus últimos años a encontrar una causa para los cambios de temperaturas en las mareas (Keeling y Whorf, 1997; 2000). Sin embargo, por absurda que suene inicialmente, la teoría de las mareas, tiene una capacidad única para explicar algunas características de la evidencia disponible sobre el funcionamiento de los ciclos D-O.

Como con cualquier sospechoso, tenemos que analizar si tiene los medios y la oportunidad. Comencemos con lo primero. ¿Son las mareas capaces de producir el efecto requerido? Las mareas normales tienen ya un fuerte efecto en la mezcla vertical del agua oceánica. Se calcula el efecto de mezcla vertical anual de las mareas en 4 Teravatios, frente a los 2 TW del viento (Keeling y Whorf, 1997). Puesto que las aguas oceánicas están estratificadas por temperatura, el mezclado vertical es uno de los principales factores en los cambios de temperatura del océano. Además las mareas también tienen lugar bajo el hielo marino, donde son el único factor que afecta al mezclado vertical.

Las mareas también aumentan su potencia de forma no lineal según los ciclos, el principal de los cuales es el ciclo nodal de 18,6 años. Puesto que la órbita de la Luna tiene una inclinación de ~5° con respecto a la órbita de la Tierra, los nodos son los puntos en los cuales la Luna cruza el plano de la eclíptica, y la línea que une ambos nodos lleva a cabo una rotación completa cada 18,6 años. Esto produce ciclos de alineamiento con diferentes periodicidades, que ocurren cuando la Tierra está en perigeo, y la Luna está en perigeo o apogeo al mismo tiempo que está en uno de los nodos donde la órbita de la Luna cruza la eclíptica, y con la Tierra, la Luna y el Sol dispuestos en sizigia (alineamiento). Incluso más importante que estos ciclos de alineamiento, la fuerza de las mareas cambia con los ritmos armónicos de las frecuencias de los ciclos de marea más largos. Estos ciclos actúan en una escala centenaria y a diferencia de los ciclos de alineamiento producen mareas muy altas sobre periodos de meses y años. Estos ciclos se han asociado a periodos fríos durante periodos históricos (Keeling y Whorf, 1997; figura 28).

Figura 28. Temporalidad del forzamiento de las mareas lunisolares desde 1600 dC. Cada suceso, indicado por una línea vertical, da una medida del forzamiento en términos de la velocidad angular de la Luna, en grados de arco por día, en el momento del suceso. Los arcos conectan los sucesos de cada secuencia prominente de mareas de 18,03 años. También se indican las fechas de los episodios fríos observados en los datos climáticos. Los máximos centenarios están marcados con letras. Los sucesos climáticos de las secuencias dominantes entre 1700 y 1974 tienen lugar a intervalos de cerca de 90 años. Fuente: C.D. Keeling and T.P. Whorf, 2000. PNAS 97 3814-3819.

La secuencia de marea dominante más fuerte de los últimos 200 años tuvo lugar el 8 de Enero de 1974 (figura 28). Por lo tanto podemos comprobar si algo inusual tuvo lugar alrededor de esas fechas con las mareas. De acuerdo a los registros históricos las costas Oeste de Norteamérica y Europa se vieron afectadas por mareas inusualmente grandes en Enero de 1974. En Europa Occidental las mareas asociadas a tormentas causaron inundaciones severas en Irlanda donde la gravedad de los daños en la inundación del 11 al 12 de Enero fue mayor que en el anterior huracán "Debbie", causando el peor desastre en la historia para la compañía eléctrica nacional ESB de Irlanda (Keane y Sheahan, 1974). Los granjeros que recogían algas en Crushoa, al Sur de Galway notaron un extraño fenómeno en la tarde del 11. La marea que subía se invirtió durante cerca de una hora para volver luego con una fuerza y un vigor no discernibles en su anterior movimiento (Connaught Tribune 18/1/1974).

En los Estados Unidos, Fergus Wood, un investigador de la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA), dio aviso público el 26 de Diciembre de 1973 de que se acercaba el alineamiento muy cercano perigeo-sizigia del 8 de Enero de 1974, evitándose los daños costeros mediante sacos de arena, terraplenes y otras medidas de precaución. El periódico Los Angeles Times en su edición del Miércoles 9 de Enero de 1974 (Ed. CC. Parte I, pg 1, cols. 2, 3) informaba: "Olas gigantes golpean la costa Sur erosionando las casas de la playa. Barreras de sacos de arena se levantan para defenderse del asalto de la marea". (Wood, 1978). El siguiente alineamiento el 9 de Febrero también causó inundaciones de marea a lo largo de la costa Sur de Inglaterra.

En Fort Denison, en la bahía de Sidney, Australia, el análisis de los niveles de agua desde 1914 a 2009 muestran que la anomalía de marea más grande registrada tuvo lugar el 26 de Mayo de 1974 durante la tormenta oceánica más significativa del registro histórico. Durante el periodo registrado, el 96,8% de las anomalías caen dentro de una banda entre -10 cm y +20 cm. La anomalía de 1974 midió 59 cm (Watson y Frazer, 2009).

Robinson et al. (1974) midieron las mareas oceánicas debajo de la barrera de hielo de Ross en la Antártida entre Diciembre de 1973 y Febrero de 1974, donde detectaron durante ese tiempo mareas de 2 metros bajo la capa de hielo por gravimetría.

Por lo tanto está claro que con una periodicidad centenaria tienen lugar mareas inusualmente fuertes con capacidad para ejercer una poderosa mezcla vertical incluso debajo del hielo marino, proporcionando un mecanismo para disparar un abrupto calentamiento interestadial Dansgaard-Oeschger. Otto Petterssen ya demostró en 1914 que las mareas incrementan la producción de icebergs, pero las mareas también son sensibles a los niveles del mar y por ello algunos investigadores han mostrado a través de modelos que reproducen las mareas actuales, que con las condiciones glaciales de bajo nivel del mar en algunos lugares del mundo se producirían mareas mucho mayores (Arbic et al., 2004; Griffiths y Peltier, 2008). estas áreas se localizan principalmente en la región del Atlántico Norte (figura 29), por lo que los autores proponen un origen de mareas para los sucesos Heinrich. Puesto que las olas de las mareas se propagan, estas mega mareas del periodo glacial hubieran afectado al área del Atlántico Norte - Mar Noruego donde tienen lugar los calentamientos abruptos de los ciclos D-O.

Figura 29. Amplitud de las mareas en la Edad de Hielo. La amplitud de marea (m) de la marea principal semidiurna M2 en (a) el tiempo presente y (b) 23 ka AP en un modelo hidro-dinámico acoplado a una predicción de la variación del nivel del mar auto-consistente gravitacionalmente (y por ello variable geográficamente). Entre las áreas con mareas más fuertes están las que producen descargas de icebergs durante los sucesos Heinrich (HE círculo negro), y el área del Mar Noruego, donde se originan los calentamientos abruptos D-O (círculo azul oscuro). Fuente: S.D. Griffiths and W.R. Peltier. 2008. Geophys. Res. Let. 35 L08605.

Hemos visto que los ciclos de mareas lunisolares tuvieron la capacidad de haber producido megamareas durante el periodo glacial, suficientemente fuertes para producir una intensa mezcla vertical del agua, y por ello capaces de explicar el disparo de los ciclos D-O. La hipótesis de mareas es muy consistente con los requerimientos conocidos para los ciclos D-O: Condiciones frías que favorecen una extensa cubierta de hielo marino, estratificación de la temperatura del agua con suficiente diferencial, niveles del mar suficientemente bajos para que se produzcan enormes mareas, pero no tan bajos como para que la cubierta de hielo sea demasiado espesa y estable y el efecto de marea no sea suficientemente fuerte.

La hipótesis de mareas parece tener los medios, ¿tiene la oportunidad? No se conoce a partir de los datos un ciclo de marea claro de 1470 años, sin embargo se puede deducir uno de la teoría. Ya hemos visto que la precesión nodal tiene lugar cada 18,6 años. La precesión apsidal, o ciclo de perigeo es la rotación de la órbita elíptica de la Luna alrededor de la Tierra cada 8,85 años. Por cada ciclo nodal que tiene lugar (18,6 años), se suceden dos ciclos de perigeo (17,7 años). Estos números están tan próximos, que ambos ciclos producen interferencia máxima cada 366 años, cuando tienen lugar mareas mayores. Berger et al. (2002) han propuesto que el ciclo de 1470 años resulta de un factor de 4 sobre el ritmo armónico de 366 años, reflejando quizá el requerimiento de que la máxima acción de marea tenga lugar en una ventana relativamente estrecha durante el verano, cuando el hielo marino es más susceptible a la perturbación por las mareas.

Los ciclos de mareas lunisolares constituyen por tanto una explicación viable y posible para el espaciamiento de 1470 años del abrupto calentamiento de los ciclos D-O en el área del Océano Atlántico Norte - Mar Noruego, aunque la evidencia para apoyar esta hipótesis pueda no ser fácil de obtener, dada la escala de tiempo implicado.

 

6. Conclusiones

1) Entre hace 90 mil y 12 mil años los registros de indicadores de temperatura muestran más de 20 cambios climáticos abruptos e intensos conocidos como ciclos Dansgaard-Oeschger espaciados de acuerdo a una periodicidad de 1470 años.

2) Cada oscilación D-O viene precedida de enfriamiento en el Atlántico Norte y descargas de icebergs, que cuando son intensos y prolongados constituyen un suceso Heinrich.

3) Las oscilaciones D-O presentan un cambio asimétrico de temperaturas con un calentamiento de 8-10°C en unas pocas décadas seguidos de un enfriamiento en etapas que dura de unos siglos a unos pocos milenios.

4) Antes del abrupto calentamiento en Groenlandia, las temperaturas están subiendo en la Antártida hasta unos 220 años después del inicio del calentamiento de Groenlandia.

5) El abrupto calentamiento del Hemisferio Norte incrementa las concentraciones globales de metano de los humedales boreales debido al incremento de temperaturas y precipitaciones.

6) El CO2 no juega ningún papel durante los ciclos D-O, y sus niveles no son ni causa ni consecuencia de los cambios climáticos más abruptos y más frecuentes del pasado. El incremento de los niveles de CO2 durante los sucesos Heinrich no altera significativamente ni la velocidad ni la magnitud del calentamiento durante la subsiguiente oscilación D-O.

7) Los ciclos D-O requieren niveles del mar entre 45 y 90 m por debajo de los actuales, y parecen ser inhibidos por la alta oblicuidad.

8) La principal teoría, la "hipótesis del Oscilador Salino", no tiene explicación para la periodicidad y se basa en pulsos de agua de deshielo no demostrados y un apagado de la Corriente de Retorno Meridional Atlántica contrario a la evidencia.

9) La teoría D-O aspirante propone la estratificación de aguas subsuperficiales cálidas por debajo de la haloclina y el hielo marino en el Atlántico Norte y el Mar Noruego, con el calentamiento abrupto siendo debido al colapso de esta estratificación.

10) Los ciclos de mareas lunisolares proporcionan una hipótesis interesante y explicativa del espaciamiento de 1470 años y de los mecanismos que disparan los ciclos D-O.

 

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Serie Naturaleza desatada: Cambios climáticos del pasado reciente
Parte I: Los Ciclos Glaciales
Parte II: Los ciclos Dansgaard-Oeschger
Parte III: Los ciclos milenarios del Holoceno (primera parte)
Parte IV: Los ciclos milenarios del Holoceno (segunda parte)
Parte V: El cambio climático actual

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44 comentarios (mostrando del 21 al 40)

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  1. #21

    Raul74

    en respuesta a Knownuthing
    Ver mensaje de Knownuthing

    Pensando en tus comentarios,y tras leer todo lo que has escrito sobre el tema. No pienso en el efecto de los aerosoles sobre la atmosfera, sino el efecto del sol sobre el Pacifico.

    Teniendo en cuenta que mar es el principal reservorio y regulador del clima. Más del 80 por ciento de las calorías del Sol que no llegan a la Tierra por el aumento del albedo tras las erupciones volcánicas o los impactos de meteoritos, se acumulan de forma negativa en el mar que regula pero prolonga dichos efectos. Desde la erupción del Pinatubo, cuyos efectos sobre la superficie no se prolongaron por mas de tres años, la temperatura del mar descendió durante más de diez años.

    Los cambios térmicos más importantes, no ocasionados por las espaciadas catástrofes de meteoritos, se producen generalmente desde el Pacífico, ya que las corrientes siempre se desplazan por la superficie del mar, desde las zonas más calidas a las mas frías y el lugar de nuestro planeta donde se alcanza más acumulación de calorías es en el ecuador del Pacífico, además es donde se localiza el área con mayor energía orogénica del planeta, causante de mas del 90 por ciento de erupciones.

    Las corrientes que nacen en el ecuador del Pacífico transportan buena parte del calor acumulado hacia los otros océanos de la Tierra, de ahí que las erupciones volcánicas de la zona tengan mucha más influencia por su dispersión climática global que otras que tienen lugar en áreas más próximas a los polos o en zonas con menor masa de agua.

    Cuando una erupción reduce el flujo de radiación del Sol sobre el Pacífico inhibe el tradicional aporte de calorías al resto de los mares y a la atmósfera global.

    La masa fluida de la superficie terrestre está compuesta en más del 99 por ciento por el agua del mar, mientras que bastante menos del uno por ciento restante lo componen las moléculas de los gases que integran nuestra atmósfera. Por otra parte, más del 80 por ciento de las calorías que diariamente nos envía el Sol inciden sobre la superficie marina de nuestro planeta. El volumen de calorías que acumula la atmósfera con relación al mar es casi insignificante. El balance del intercambio de calorías entre el océano y la atmósfera, que determina la dinámica del clima, es extremadamente favorable al mar.

  2. #23

    balcubicu

    en respuesta a Knownuthing
    Ver mensaje de Knownuthing

    Hola, Knownuthing, me alegra saber que compartimos gustos por la ciencia ficción, aunque sólo sea ficción y no nos de el placer de dirigir una nave especial por el cosmos.

    Yo creo que tampoco ésta humanidad llegará a las estrellas, me parece imposible tanto por el carácter y la naturaleza como los malos modales intrínsecos que ha adquirido durante la llamada revolución industrial y el llamado globalismo que ha ido parejo al crecimiento energético, sólo tenemos que poner las noticias hoy mismo para ver lo rápido que están aflorando las tensiones, sin ir más lejos en la primera potencia del mundo nada más ni menos. No hemos resuelto ningún problema de convivencia de calado, es más sólo los hemos empeorado pagando prorrogas por todo el planeta imposibles de mantener en decrecimiento, algunas ya están haciendo aguas.

    Que haya alguna posibilidad de que otra humanidad dentro de muchísimo tiempo tenga alguna pequeña probabilidad de viajar por ahí fuera, quien sabe, de lo que estoy seguro es que se le parecería muy poco a la actual, de lo que va de un mono corrupto cortoplacista a un ser capaz de controlarse totalmente y pensar a larguísimo plazo, por otro lado, siempre me ha parecido curioso que más de un científico se haya replanteado si es una buena idea eso de dar con una civilización extraterrestre, no vaya a a ser que saqueen el planeta entero, una especie depredadora de energía y recursos a niveles inimaginables.
    Nikolai Kardashov planteó una escala de posibles civilizaciones extraterrestres basándose en la energía, la Tipo 1 que aprovecha toda la potencia disponible de un planeta, la tipo 2 que aprovecha toda la potencia de una estrella, y la tipo 3 que lo hace de una galaxia, todo son hipótesis dado que no tenemos conocimiento de ninguna civilización extraterrestre, y menos de que sea capaz de utilizar la antimateria, la energía de fusión, la esfera de dyson, los agujeros negros etc etc para alimentarse de enorme energía. Me parece tremendamente complicado sostenerse a grados tan altos sin caerse por una pendiente. Sin embargo quien sabe si alguien haya afuera ha llegado o llegó a alguno de los tres tipos de tal colosal empresa.

    Gracias por aclararme la pregunta de la población humana, pues no me terminaba de cuadrar. Cuando leo las noticias del periódico teniendo en cuenta tus artículos, el Peak Oil, los limites del crecimiento o los problemas energéticos todo adquiere más sentido y un espectro de entendimiento mucho más amplio, lo que veo es que la bajada está siendo veloz, la enormidad de la población hará muy difícil poner soluciones estacionarias o siquiera aliviarlas, la humanidad en decrecimiento tiene pinta de ser totalmente distinta a la humanidad en crecimiento, y aún en crecimiento no hemos evitado terribles guerras, conflictos religiosos, raciales, económicos, sociales o ideológicos, si encima empezamos a añadir el caldo gordo de la energía, el agua, la comida o los grandes desplazamientos de poblaciones el tema pinta mucho peor. A veces en la vida desgraciadamente no hay buenas soluciones que poder tomar, espero que al menos tengamos la inteligencia de no escoger las peores cartas de una pésima baraja.

    Saludos.

  3. #24

    Knownuthing

    en respuesta a Raul74
    Ver mensaje de Raul74

    Raul, Cualquier hipótesis tiene que ser capaz de explicar toda la evidencia disponible. No basta con presentar evidencia de que tras determinadas erupciones se ha producido determinado enfriamiento y efectos negativos para las personas y cosechas. Todo el mundo acepta que tras una erupción fuerte se produce un enfriamiento de varios años. Sin embargo tenemos decenas de miles de años de datos, así que ¿por qué limitarse a unos cientos? El clima se ve afectado por factores distintos a distintas escalas: - Interanual. A esta escala operan fenómenos como la oscilación del Niño o los volcanes que hemos conocido. - Decadal. A esta escala operan los grandes volcanes. - Multidecadal. A esta escala operan las oscilaciones oceánicas y podrían operar los volcanes muy grandes o las agrupaciones de volcanes. - Centenaria. Es la escala de nuestro calentamiento global que dura ya 350 años. - Milenaria. Es la escala de las oscilaciones Dansgaard-Oeschger, y del ciclo de 2500 años de enfriamiento en el Holoceno al que pertenece la Pequeña Edad de Hielo. - Decamilenaria. Es la escala a la que operan los ciclos de Milankovitch, y a la que tienen lugar los ciclos glaciales. Los científicos están bastante de acuerdo que el enfriamiento que producen los volcanes es proporcional a la cantidad de SO2 que emiten. Los niveles de SO2 en los testigos de hielo se deben no solo a los volcanes sino también a factores naturales, como los depósitos de sales marinas por el viento, pero se pueden diferenciar porque el SO2 no volcánico es proporcional a otras sales marinas, así que se puede calcular el SO2 de origen volcánico. El problema es que el SO2 volcánico oscila mucho de un testigo de hielo a otro. Parte del problema es que los volcanes de un hemisferio no se suelen detectar en el opuesto debido a que los vientos no cruzan el ecuador. Tan solo los volcanes tropicales se detectan con facilidad en ambos polos. Veamos que es lo que nos dice el clima con respecto a los volcanes. En la primera figura vemos que ni el SO2 volcánico ni el no volcánico muestran una distribución aleatoria. El SO2 total muestra una relación inversa con la temperatura. Cuanto más frío más SO2. Esta relación es conocida por los científicos y podría ser que en los periodos fríos y secos, la sublimación del hielo marino produzca una mayor cantidad de sales que son depositadas por el viento en el hielo continental. El SO2 volcánico tampoco muestra una distribución aleatoria. El vulcanismo tiene un claro mínimo durante el último máximo glacial (-25 ka AP), cuando las temperaturas son más frías, y desde entonces crece con el calentamiento hasta alcanzar un máximo a principios del Holoceno, durante el Máximo Climático del Holoceno, hasta volver a reducirse hace unos 5 ka cuando tiene lugar la transición del Holoceno Medio y comienza el periodo Neoglacial. La evolución parece por tanto la opuesta a la que la hipótesis volcánica requiere. Cuanto más calor, más volcanes. La explicación probablemente sea otra. Los científicos creen que los cambios bruscos en la masa de hielo que soportan los continentes provoca alteraciones en la isostasia de los continentes dando lugar a un incremento del vulcanismo. De hecho entre 45 y 25 ka AP también se observa que las grandes erupciones parecen flanquear las oscilaciones D-O, probablemente por los cambios bruscos en la masa de hielo que causan. En cualquier caso podemos concluir con total seguridad que a escala decamilenaria, el vulcanismo no causa enfriamiento. Como factor climático por lo tanto es muy inferior a los cambios de insolación que causan las alteraciones orbitales calculadas por Milankovitch. A escala milenaria tampoco se observa que el vulcanismo cause cambios significativos en las temperaturas. Como muestra la figura 2, no es raro que las erupciones grandes sean seguidas de periodos de enfriamiento, si bien es cierto que la mayor parte del Holoceno muestra enfriamiento con o sin volcanes, pero no se observa ningún patrón milenario. Es más, durante la mayor parte del Holoceno las erupciones van a menos, no a más. Lo que indica que el enfriamiento está respondiendo a otras causas, siendo la más probable el descenso de la oblicuidad, que también se muestra. Veamos por último a escala centenaria, donde tenemos mejores datos, tanto de volcanes como de temperaturas. En este caso usamos la reconstrucción de temperaturas del Hemisferio Norte de Moberg et al., 2005, y la reconstrucción de erupciones de Sigl et al., 2015. Lo que se observa es que las grandes erupciones (marcadas con x) tienen lugar tanto en periodos en los que las temperaturas están ascendiendo como en periodos en los que están descendiendo. Las cuatro erupciones más grandes, marcadas con fecha, van seguidas de un claro enfriamiento de un par de décadas de duración (óvalos azul claro), tras el que tiene lugar una recuperación de las temperaturas (rectángulos rojos). Por tanto las erupciones volcánicas tampoco actúan a escala centenaria. Dependiendo de su intensidad pueden afectar al clima produciendo un enfriamiento que puede ir desde interanual a multidecadal. La Pequeña Edad de Hielo fue empeorada por las erupciones que tuvieron lugar durante su transcurso, pero no fue causada por ellas. Con respecto al océano, recordarte simplemente que el clima es un sistema acoplado océano-atmósfera. El calor que la radiación solar provoca en la superficie del mar puede tener dos destinos, hundirse en las profundidades, en cuyo caso no tiene efecto sobre el clima, o mantenerse en la superficie (como en El Niño), en cuyo caso incrementa la evaporación y la transferencia de calor a la atmósfera, y de rebote a la superficie, donde podemos medir el calentamiento. Por último decir que la misma conclusión que alcanzo yo la alcanzan Sigl et al. en su gran trabajo publicado en Nature 523, 543–549 (30 July 2015): Timing and climate forcing of volcanic eruptions for the past 2,500 years "En general el enfriamiento fue proporcional a la magnitud del forzamiento volcánico y persistió hasta diez años tras algunos de los mayores episodios eruptivos. Nuestra escala de tiempo revisada implica de forma más firme a las erupciones volcánicas como catalizadoras de las mayores pandemias, hambrunas y perturbaciones socioeconómicas del siglo sexto en Eurasia y Mesoamérica." Nadie discute el gran efecto de las erupciones volcánicas ni los desastres que provocan a través del enfriamiento que causan, pero dicho enfriamiento dura una década o dos como mucho en el caso de las mayores erupciones de la historia reciente. Un saludo.

  4. #25

    Raul74

    en respuesta a Knownuthing
    Ver mensaje de Knownuthing

    Gracias por los comentarios, tambien desconocía lo publicado en Nature al respecto.
    Seguiré investigando sobre el tema ya que creo que se subestima la influencia de los oceanos en el clima.

    un saludo

  5. #26

    Knownuthing

    en respuesta a Raul74
    Ver mensaje de Raul74

    En eso estamos 100% de acuerdo, Raul.

    En mi opinión el océano es la principal razón de que el planeta sea adecuado para la vida. Pero probablemente la principal labor del océano sea estabilizadora del clima, oponiéndose tanto al calentamiento como al enfriamiento. Pero cuando se habla de cambio climático se suele hablar de cambios en los forzamientos (CO2, insolación, vulcanismo, etc.), y los océanos parecen entrar más en la categoría de variabilidad natural.

    El grueso de la energía solar que entra en el sistema climático terrestre claramente lo hace en los océanos, y el entender la redistribución de esa energía es crítico para entender el clima terrestre. El clima es como es por la posición de los continentes, y eso es así (excepto en el caso de la Antártida) por como afecta dicha posición a las corrientes oceánicas mundiales.

    Un saludo.

  6. #27

    4higueras

    en respuesta a Knownuthing
    Ver mensaje de Knownuthing

    Hola know, con respecto al CO2 y los océanos, los datos dicen que hay un 0,04% de CO2 en la atmósfera, que los océanos contienen unas 60 veces más CO2 que la atmósfera, que el CO2 ha aumentado su proporción un 0,01% en la atmósfera en los últimos 200 años que ha coincidido con una disminución de 0,1 puntos en el ph oceanico, situándose en torno a 8,1.(no sé si son correctos del todo estos datos). Cómo podría afectar esta acidificación a la capacidad de captación de calor de los océanos? Ya que el ph del océano cambia en función de la zona, siendo más ácido en el hemisferio norte, se crean gradientes de ph que pudieran afectar a las corrientes?desde un punto de vista biológico crees que esa desviación de ph puede afectar a los moluscos como se afirma? Que influencia tiene la presencia de metales pesados derivados de la actividad industrial en la variación de ph,sería equiparable a la del CO2?,muchas gracias, saludos

  7. #28

    Knownuthing

    en respuesta a 4higueras
    Ver mensaje de 4higueras

    4higueras,

    El tema de la acidificación oceánica no me lo he estudiado, por lo cual no puedo dar una opinión informada. La literatura es muy poco fiable porque aprovechando que era un tema nuevo y de moda se han publicado multitud de estudios con pocas garantías, sin controles adecuados, y los propios expertos en el tema están desarrollando unas exigencias para que las revistas no acepten artículos que no sigan unos protocolos más estrictos que simplemente acidificar una pecera con carbónico y ver que pasa.

    Desde fuera mi opinión es que los corales, moluscos y microorganismos calcáreos como los cocolitóforos son grupos muy antiguos que han vivido condiciones con muchísimo más CO2 en la atmósfera. Es posible que ahora no estén adaptados a ello, pero está claro que no hay nada intrínseco en el desarrollo de sus caparazones que sea incompatible con una mayor acidez de los océanos.

    Me temo que va a haber que esperar unos cuantos años hasta que la ciencia empiece a aclarase con el tema del pH de los océanos. Entretanto podemos contar con que los alarmistas nos digan que va a ser una catástrofe y lo mezclen con el blanqueamiento de corales o las enfermedades de las estrellas de mar que nada tienen que ver con el pH.

    El principal problema de los océanos lo estuvo advirtiendo Jacques Cousteau desde los 70, es la contaminación. En Occidente se ha hecho bastante por limitarla y proteger los ecosistemas costeros, aunque no lo suficiente. En el resto del mundo la cosa no ha hecho mas que empeorar. Pero de eso se oye poco. La sobrepesca también es un problema grave y ojalá el resto de las naciones pesqueras siguieran las directrices de la UE para proteger la sostenibilidad de los caladeros.

    Frente a esos dos problemas, creo que lo de la acidificación va a ser mucho menos problema, pero seguro que se lleva el grueso del dinero de investigación.

    Un saludo.

  8. #30

    mikij1

    Una cuestión que me hago es como afectará al clima la disminución de la actividad industrial y de los coches según los combustibles fósiles se vayan agotando. Me pregunto como estará el clima a finales de siglo y que visión tendrán los científicos por aquel entonces.

  9. #31

    Raul74

    en respuesta a mikij1
    Ver mensaje de mikij1

    ¿te imaginas que alguien se hubiese atrevido a aventurar hace un siglo como seria el clima actual? Imposibel acertar verdad?
    Yo creo que ni con el mejor modelo informatico actual, el numero de variables es tan grande como acciones se pueden tomar en un siglo.

    Knowting hace casi un mes que no escribes...

  10. #32

    Raul74

    en respuesta a Raul74
    Ver mensaje de Raul74

    Hola,

    hace ya un mes del ultimo de estos articulos tan interesantes... no hay nuevos?

  11. #33

    Knownuthing

    en respuesta a 4higueras
    Ver mensaje de 4higueras

    Hola 4higueras,

    Ese estudio lo enviaron a la revista algo antes de la reunión de París sobre el clima en Noviembre del año pasado, y sin esperar a que pasara la revisión enviaron comunicados a la prensa para conseguir hacer presión sobre la reunión del clima. Esta decisión fue duramente criticada por muchos científicos de ambos lados del debate, pero son las tácticas habituales de James Hansen, que más que un científico es una activista climático. Ya en 1988 cuando debía tener lugar una sesión del Senado Norteamericano sobre el calentamiento, Hansen llamó al servicio meteorológico para averiguar el día estadísticamente más caliente del año en Washington, y pusieron la reunión ese día, y la noche antes fueron a la sala y abrieron todas las ventanas y se aseguraron de que el aire acondicionado no funcionara de manera que mientras él declaraba sobre el calentamiento la sala estaba extremadamente caliente.
    http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/hotpolitics/interviews/wirth.html
    Hansen ha sido detenido en al menos dos ocasiones por protestas no autorizadas frente a la Casa Blanca contra la minería del carbón, diciendo que las factorías de carbón son factorías de muerte.

    Esto hace dudar seriamente de la falta de sesgo en su trabajo climático que debe acompañar a todo científico.

    Con respecto a la subida del nivel del mar, lo que sabemos es que durante el pasado interglacial (Eemiense) el nivel del mar fue de 6,6-7 m más alto que el actual, lo que se consiguió con temperaturas medias ~2°C más altas que las actuales durante al menos 3000 años, y que en Groenlandia llegaron a ser de +8°C. Lo que hacen Hansen y sus colaboradores es modelar 15 m de subida en 500 años, lo cual es incorrecto en un orden de magnitud (10 veces).

    ¿Cómo lo consiguen? Comienzan con un modelo climático regional que funciona también con una temperatura un orden de magnitud mayor que la observada en la Antártida desde 1957 (5°C de calentamiento frente a los observados 0-0,25°C). Después corren el escenario imposible RCP 8.5, para el que no hay suficientes reservas fósiles en el siglo XXI, durante 200 años, alcanzando más de 1100 ppm en 2100 y más de 2200ppm en 2200. Y por si fuera poco importan el mecanismo de fusión veraniega y producción de icebergs de Groenlandia a la Antártida, donde no hay fusión veraniega excepto en la península. Es tan inverosímil que solo cabe pensar que el artículo ha sido aceptado, después de rebajarle el tono catastrofista, por estar firmado por autores tan conocidos y por haber tenido tanta relevancia en los medios, a pesar de que algunos sitios algo más serios sobre el cambio climático se negaron a sacar la historia.

    El artículo ha sido duramente criticado incluso por alarmistas climáticos famosos como Kevin Trenthber que dijo públicamente que en el estudio hay demasiadas presunciones y extrapolaciones como para tomarlo seriamente excepto para promover otros estudios. Es raro que en ciencia se critique tan fuertemente de manera pública el trabajo de un colega.
    https://www.washingtonpost.com/news/energy-environment/wp/2015/07/23/controversial-sea-level-rise-paper-is-now-published-online/

    Otras partes del artículo como lo de los sucesos Heinrich teniendo lugar durante un interglacial debido a un mayor calentamiento es sencillamente risible e indica que los autores no tienen ni idea de lo que es un suceso Heinrich, ni de que pasados interglaciales han sido considerablemente más cálidos que éste.

    Es posible que James Hansen quiera que Hollywood le compre los derechos de su artículo para hacer una película de catástrofes climáticas. No se me ocurre que su artículo sirva para otra cosa.

    Un saludo.

  12. #34

    Knownuthing

    en respuesta a mikij1
    Ver mensaje de mikij1

    Hola mikij,

    Pues es difícil de predecir. En primer lugar está en la importancia que uno crea que tienen los gases de efecto invernadero en el clima. En mi opinión la evidencia apoya que tienen una importancia secundaria. Y en segundo lugar está lo que hagamos cuando no tengamos suficientes combustibles fósiles para nuestras necesidades de cocinar y calentarnos si se llega a ello. ¿Quemaremos los árboles como hacían los griegos que llegaron a talar los árboles de parques públicos? Si eso es así podríamos llegar a producir más CO2 quemando los bosques que quemando petróleo o gas.

    Un saludo.

  13. #35

    Knownuthing

    en respuesta a Raul74
    Ver mensaje de Raul74

    Cierto, Raúl,

    Predecir el tiempo y el clima ha sido siempre extremadamente complicado. Está claro que no entendemos bien como funciona.

    Yo creo que lo peor es esa idea perversa de que con nuestras acciones podemos controlar el clima de la Tierra. Nos empeñamos en no aprender de la experiencia. Los científicos han estado sucesivamente preocupados por el calentamiento en los años treinta, el enfriamiento en los setenta, y el calentamiento de nuevo en los noventa. El clima siempre nos sorprende, pero nuestras acciones pueden tener efectos más nocivos que los cambios climáticos, si establecemos una política energética equivocada y peligrosa o si se siguen los consejos de quienes proponen una geoingeniería climática consistente en interferir con cosas que no se entienden bien.

    No te preocupes por que no escriba en un tiempo, a veces ando mal de tiempo y prefiero no poner nada a poner artículos de calidad inferior. En un blog de opinión es muy fácil poner algo con frecuencia, pero puesto que yo pretendo que mis artículos contengan mucha información contrastada el contenido es más importante que el calendario.

    Un saludo.

  14. #36

    Goral

    en respuesta a Knownuthing
    Ver mensaje de Knownuthing

    Buenas Know. Cuando tengas un momento, échale un ojo a este artículo y lo cómico que resulta (me temo que no era esa la intención del autor) por cómo se pueden desvirtuar palabras como consenso e independiente. Precisamente dos de las que se remarcan en negrita.

  15. #38

    Ticonderoga

    Quiero agradecer y felicitar a Knownuthing por este blog que hasta ahora he estado leyendo en silencio, porque el nivel es tan alto que antes de opinar algo necesito tener tiempo para informarme y reflexionar.

    Quiero preguntarle a Knownuthing unas pocas cosas:
    -¿Qué hay del aspecto emocional? ¿Como haces tú para manejar esta información sin derrumbarte emocionalmente?
    -¿Qué hacemos al respecto? ¿Nos vamos a vivir a Australia y nos la jugamos? ¿O nos quedamos aquí y nos dedicamos a disfrutar cada día al máximo porque el fin está cerca y no se puede hacer nada al respecto?
    -¿Que hay del timming? Basándome en unas gráficas que vi en la web de Turiel, yo calculo que el colapso de nuestra civilización empezará hacia el 2020. ¿Tú que opinas?
    -¿Como será el colapso? Yo imagino que habrá zonas del planeta en guerra, otras convertidas en dictaduras, y otras convertidas en estados fallidos. ¿Tú que opinas?

  16. #39

    Ticonderoga

    en respuesta a Ticonderoga
    Ver mensaje de Ticonderoga

    ¿Alguien sabe donde está Knownuthing? Lleva desde el 5 de abril sin aparecer.

  17. #40

    Knownuthing

    en respuesta a Ticonderoga
    Ver mensaje de Ticonderoga

    Tranquilo Ticonderoga, que no me han secuestrado para acallarme.

    Mis posts requieren mucho tiempo de documentación, análisis y escritura y a veces mi tiempo libre se esfuma durante una temporada. Prefiero no poner nada a improvisar algo de poco valor para los lectores. Asumo que vuestro tiempo es tan valioso como el mío.

    Con respecto a lo que preguntas, con el Pico de Petróleo se suelen dar varias de las famosas 5 fases del duelo:

    Shock y negación
    El shock es una etapa de autodefensa de la mente y el resultado de ello, muchas veces, es la negación de los hechos.

    Enfado, indiferencia o ira
    Manifestamos nuestro descontento por no poder evitar la pérdida. Buscamos culpables.

    Negociación
    Buscamos salidas a la situación. Soluciones tecno-optimistas o confianza infundada.

    Dolor y culpa
    Sentimos la pérdida de nuestra confianza en el futuro y la culpa colectiva de haber llegado hasta este punto. Normalmente va acompañada de depresión y tristeza.

    Aceptación
    Asumimos la inevitabilidad de la pérdida. Cambiamos nuestra visión y empezamos a pensar en nuestra vida futura.

    La respuesta ha de ser a dos niveles:
    - Personal: Cada persona tiene distinta situación, capacidades y ataduras. No puede haber una respuesta única.
    - Colectiva: La colaboración interpersonal es absolutamente esencial para enfrentarse a retos de esta magnitud. Deberemos ayudarnos unos a otros si queremos tener esperanza de poder superar los problemas que se avecinan. Cuando las estructuras sociales se derrumban, aquellos que pertenecen a redes interpersonales sólidas están en mejor situación.

    Estoy de acuerdo en que aunque el impacto sea global, la variabilidad regional será muy grande. Hay países y regiones mejor situados para resistir los cambios que se avecinan. Será esencial la producción y distribución local de alimentos y energía.

    Un saludo