¿Qué pasará con la calificación crediticia de México y Pemex en 2021?

México se planteaba hace un año un reto muy importante. Mantener su calificación crediticia. Más de uno señalaba que la calificación crediticia del país podría ser arrastrada por el pesado lastre de la deuda de la empresa de petróleos mexicana. Pemex pasó de ser la compañía que inyectaba dinero a la economía de México a ser una “sanguijuela financiera”. ¿Cómo serán las cosas para este año lleno de dudas a raíz de la epidemia de coronavirus?


¿Qué pasará con la calificación crediticia de México y Pemex en 2021?

 

Uno de los riesgos financieros más grandes que afronta México en materia interna son los que están relacionados con la exposición del país hacia una degradación en la calificación de la deuda soberana, o tal vez en un caso fatídico, en una pérdida del grado de inversión. Durante el año 2019, las tres calificadoras (Fitch, Moodys y Standard and Poor´s, redujeron su calificación de la deuda soberana y de PEMEX. Existe un respiro de aire fresco en este contexto, en el caso de dos de ellas todavía estamos a dos niveles del grado de inversión, es decir, México está a dos escalones del precipicio de la pérdida del grado de inversión.

 

¿Qué pasó durante el año 2020?, a pesar de un entorno de crisis por la por la pandemia, las calificadoras definieron no bajar la calificación de la deuda mexicana y volver a revisarla en 12 meses. Los argumentos que dieron es que el gobierno no se endeudó tanto como muchos otros países con el mismo grado de inversión y que las finanzas centrales pudieron mantener un superávit fiscal primario. Fueron palabras dulces para los mercados de deuda y para México, esta bocanada de aire le dará margen por lo menos para los primeros meses del año a las finanzas mexicanas. Aunque la pregunta se mantiene en el mediano plazo.

 

Este respiro no durará para siempre. ¿Qué sucederá después? Es incierto, porque la opinión de las calificadoras puede cambiar rápidamente si perciben deterioro en las finanzas públicas en 2021, por menores ingresos provocados por una lenta recuperación económica. Ante una baja perspectiva económica de recuperación, las calificadoras esperan que el gobierno mexicano proponga una reforma fiscal para 2022, que garantice mayores ingresos públicos hacia adelante y no pongan en duda el pago de la deuda. Una reforma como la quieren las calificadoras no es políticamente atractiva para el gobierno, por lo que no está claro que se animen a plantearla. Es decir, en un entorno donde se acercan cada vez más las elecciones federales el gobierno quedará entre la espada y la pared.



Con información de CI Análisis.

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