Política Monetaria Anticipada y no Anticipada

Modelos del Ciclo en Equilibrio: la Neutralidad de la 
Política Monetaria 
 
     Oferta agregada y sorpresas de precios: el modelo de Lucas  
 
A partir del descubrimiento de la curva de Phillips en 1958 pronto se sugirió que la política monetaria podía jugar un papel muy importante aprovechando el trade-off que parecía existir a corto plazo entre inflación y desempleo. La distinción entre el corto plazo y el largo plazo, en donde existe una tasa de desempleo natural independiente de la tasa de inflación, fue formulada por Friedman (1968) y Phelps (1967), quienes concluían que a largo plazo la curva de Phillips era vertical. La justificación de esta distinción entre el corto y largo plazo era que el trade-off entre inflación y desempleo era resultado de los errores en las expectativas de los agentes económicos. Como estos errores no pueden persistir indefinidamente, el empleo ha de volver a su nivel de equilibrio y el desempleo a su tasa natural.  
La dependencia de ese trade-off a corto plazo de los errores en las expectativas permitía que la política monetaria pudiera tener efectos sobre el output a través de dos mecanismos. El primero era mediante la política monetaria no anticipada, es decir, cambios en la política monetaria que no pueden ser previstos por los agentes económicos cuando toman sus decisiones. El segundo mecanismo aparece cuando las expectativas son adaptativas, y se conoce como hipótesis aceleracionista. Su explicación es simple: cuando las expectativas son adaptativas, una tasa de inflación cada vez mayor puede mantener la tasa de desempleo por debajo de su tasa natural. El hecho de que, según la hipótesis aceleracionista, la efectividad de la política monetaria dependa de los errores de las expectativas de los agentes parecía sugerir que si el mecanismo de formación de expectativas fuera distinto podría no existir este trade-off utilizable por la política económica. Esto es lo que ocurre cuando las expectativas son racionales.  
 
La existencia del trade-off a corto plazo entre inflación y desempleo que ponía de manifiesto la curva de Phillips se interpretaba, en los años sesenta y primeros setenta, como una evidencia favorable a los modelos keynesianos, ya que no podía explicarse por medio de un modelo clásico, en el que la política monetaria y fiscal no tienen efectos sobre el PIB y la tasa de desempleo. Sin embargo, a principios de los años setenta se hizo evidente que el trade-off entre desempleo e inflación que sugería la curva de Phillips parecía posible sólo a corto plazo, tras observar que en muchos países la tasa de inflación y de desempleo aumentaban simultáneamente.  
En el siguiente esquema se analiza el tema del dinero sobre la economía real según las distintas  
Escuelas de pensamiento económico  
 
La  curva de Phillips para la economía norteamericana: 
Durante los años sesenta se apreciaba una relación estable entre inflación y desempleo, que a comienzos de los años setenta se empezó a desplazar hacia arriba y a la derecha, de manera que la economía experimentó en promedio tasas de inflación y de desempleo mayores.  
 
 
En estas circunstancias, Lucas (1972 y 1973) planteó la posibilidad de explicar la relación positiva entre empleo e inflación que parecía observarse a corto plazo, en un modelo con todas las propiedades del modelo clásico y, por lo tanto, con equilibrio en el mercado de trabajo y en el de bienes. El mecanismo económico de este modelo se basa en los problemas a los que se enfrentan agentes económicos que forman sus expectativas racionalmente, para inferir cambios inobservables en el nivel general de precios a partir de cambios en los precios de los que disponen de información. Estos problemas hacen que los agentes puedan encontrarse ante una situación de ilusión monetaria, en la que confunden el aumento del nivel general de precios, debido a un aumento de la oferta monetaria, con cambios en los precios relativos de los bienes.  
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    Un modelo macroeconómico completo: el modelo de Sargent y Wallace 
 
 
Las ecuaciones son las siguientes : 
 
Expectativa del Nivel de precios 
 
Sorpresa en precios 
 
 
Nivel de producción 
 
 
 
 
    Implicaciones de política monetaria  
 En los modelos en que la tasa natural o el output potencial son exógenos la política de demanda no puede afectar a este nivel, sino tan sólo a la desviación . Así, por política de estabilización entendemos el intento de influir sistemáticamente en estas desviaciones, es decir, el intento de controlar la varianza del output.  
Del modelo anterior podemos deducir las dos principales implicaciones para la política monetaria del modelo neoclásico de ciclo económico:   
 Sólo el componente no anticipado de la política monetaria puede afectar el output. Esto implica que no hay ningún elemento que el gobierno pueda fijar como regla de política económica que influya sobre la varianza del nivel de producción, por lo que la política monetaria anticipada es neutral.  
 En el siguiente Gráfico se han representado los efectos de un aumento anticipado de la oferta monetaria. Como puede apreciarse, a pesar del desplazamiento de la demanda agregada, el nivel de producción no aumenta, ya que la oferta agregada se desplaza hacia arriba como consecuencia de unas expectativas de precios superiores, por lo que un cambio anticipado de la oferta monetaria sólo afecta al nivel de precios. Por el contrario, en el Gráfico Posterior vemos como un cambio no anticipado de la oferta de dinero sí que afecta al nivel de producción. Al igual que antes, la demanda agregada se desplaza, pero ahora la oferta agregada a corto plazo permanece en el mismo sitio porque los agentes no han anticipado el aumento de la oferta de dinero.  
 
Gráfico 4.5: Cambio anticipado de la oferta monetaria. 
 
                                                                       
 
Gráfico 4.6: Cambio no anticipado de la oferta monetaria
 
 
La política fiscal. En esta versión simplificada del modelo, la demanda agregada viene determinada a partir de la identidad cuantitativa del dinero bajo el supuesto de que la velocidad de circulación del dinero es constante, por lo que no se han considerado los efectos de cambios en la política fiscal. Esta simplificación es inocua ya que el análisis de la política fiscal es muy semejante al de la política monetaria, de manera que los resultados básicos se mantienen. Podríamos ampliar el modelo para incluir el análisis sobre la efectividad de la política fiscal de una manera muy sencilla, introduciendo una función IS en la que aparezcan las variables fiscales relevantes y especificar una regla de formación de la política fiscal con un componente anticipado y otro no anticipado.  
 
Srdjan Radic Dewar 
 
MBA Finance 
 
 
 
 
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