Resiliencia Económica: Armando Casarín

Lo que se fue no hace falta, hace falta lo que vendrá.
 
Este 2015 lo dedicare a profundizar en este interesante y útil concepto que puede darnos un enfoque diferente ante las circunstancias que se viven y las que se avecinan.
 
La resiliencia es un término de ingeniería, que fue tomado por la psicología y que hoy en día es casi de uso vulgar. En un principio, se refería a la capacidad que tienen ciertos materiales y objetos para volver a su forma original luego de ser sometidos a fuerzas externas. Por ejemplo, un resorte es muy resiliente: puedes presionarlo hasta disminuir sensiblemente su tamaño, pero en cuanto lo sueltas, el resorte volverá a su posición original. A eso (presionar el resorte) se lo denomina estrés… Ya me entiendes.
 
Poco habrá que explicarle a un mexicano sobre lo que significa el estrés económico. Tu y yo lo sentimos. Valga decir solo unas palabras: la inflación y el desabastecimiento son dos de las variables económicas que producen mayores montos de estrés en los ciudadanos de a pie. En economías normalitas, uno suele ver una o la otra, no las dos. La presencia de ambas simultáneamente es un caso raro de estudio que me parece que tiene que ver un poquito con la ingeniería social y los experimentos en vivo. En fin, que no suele ocurrir. 
 
 
Pero en todo caso, a nivel individual, la resiliencia es el conjunto de habilidades y características personales que contribuyen a enfrentar adecuadamente las situaciones tensas. Entonces, la resiliencia económica individual significa enfrentarse bien al estrés económico. Adaptarse y sobrevivir sin resignarse. En el papel suena muy difícil, pero lo raro es que los mexicanos somos extremadamente buenos en resiliencia. Somos tan buenos, que resultamos casi patológicos.
 
Una de nuestras características resilientes más importantes es el humor: sacar un chiste de todo (¡de todo!) disminuye la sensación de amenaza y nos ayuda a sentir que podemos controlar la crisis. Al final, logra bajar nuestro estrés. Y la gente con menos estrés puede enfrentar mejor cualquier situación.
 
Otra característica resiliente brillante del mexicano es su creatividad. ¿Recuerdas el mito de que los gerentes mexicanos son los más buscados en el mundo, porque pueden con todo? Bueno. Pues algo de cierto tiene, porque en realidad no importa la ley, el control, la presión o la adversidad a la cual sometas a los mexicanos, los tipos suelen inventarse una para salir de allí y lograr que las cosas funcionen como ellos querían que funcionaran desde el principio. Por supuesto, me refiero al funcionamiento colectivo. Hay situaciones individuales que no ofrecen maniobrabilidad (por ejemplo, estar preso o secuestrado).
 
Una última característica que vale la pena resaltar (aunque me parece la más peligrosa de las tres) es la capacidad de adaptación. Otras sociedades pueden pasar décadas y siglos lamentando haber perdido algo, pero los mexicanos vivimos al día. Lo que se fue no hace falta, hace falta lo que vendrá. Eso nos hace desmemoriados y traicioneros, pero también nos permite sufrir menos.
 
En resumen, si no hay una mejor excusa, esta noche podríamos brindar por nuestra resiliencia nacional. Creo que será nuestra tabla de salvación. Y si no hay vino, será cerveza, pero cuidado hay mucho mas por hacer que solo brindar y conformarse, se necesitan mexicanos resilientes que actúen para provocar cambios y mejoras, ya lo dice un sabio refrán popular “Se el cambio que deseas ver".
 
armando casarin
 
 
 
Armando Casarín y Soto
Director comercial de Finestra

 

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