Importancia económica de un tren interoceánico en México

El próximo gobierno ha puesto en el escenario y en la opinión pública un medio de transporte que francamente la gente ya no tiene en mente ni conoce su actual importancia económica, muchos lo miran como una reliquia del pasado o cómo algo que simplemente se resiste a morir en un “mundo moderno”. La realidad es que en México el tren sigue siendo relevante para la economía, y en ese sentido sí es importante que la próxima administración lo haya colocado nuevamente en el escenario y en la discusión nacional.

Importancia económica del tren en México

En el año 2008 sólo tres de cada 10 automóviles producidos en México eran transportados en tren, ahora son siete de cada 10 los coches que viajan por este medio de transporte a diferentes destinos dentro y fuera de nuestro país.

 

Una de las propuestas fuertes en infraestructura por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es comunicar vía tren al Océano Pacifico con el Océano Atlántico, los cuales están separados por apenas y no más de 300 kilómetros sobre el Istmo de Tehuantepec, la franja de tierra más delgada del país. Se trata de un lugar estratégico al que los mismos estadounidenses le “echaron ojo” hace más de 100 años porque ahí querían construir originalmente un canal interoceánico por el cual pudieran atravesar barcos para no tener que rodear todo el continente, al final ello no prosperó y la ruta de comunicación acabó construyéndose en lo que después sería conocido como el Canal de Panamá

 

El proyecto para desarrollar y usar el tren en la zona del Istmo es conocido como “viento del sur”, pretende usar la ventaja geográfica de la zona para generar desarrollo económico utilizando el movimiento de personas y mercancías.

 

Actualmente, las industrias que podrían beneficiarse con un proyecto como este serían la automotriz, aeroespacial y ferroviaria, las cuales tienen como destino principal el mercado de Estados Unidos y en menos medida el de Canadá. Tan sólo la construcción de autos demanda la transportación de metales básicos que son los que suministran láminas de acero para producir carrocerías, plásticos, hules y proveedoras de llantas, pero también demandan autopartes eléctricas y electrónicas para camionetas pick-up, autos de lujo, vehículos de uso múltiple (SUV) y equipo de transporte ferroviario… todo ello viajaría por tren hacia el norte del continente americano pasando por México.

 

Pero el próximo gobierno no únicamente quiere hacer de esta zona un área de transportación y comunicación entre estos dos océanos, quiere lograr todo un corredor industrial en la zona y ello implica un reto político, social, empresarial y por su puesto de rentabilidad económica. La idea no es mala, de hecho es muy positiva y bien vista por expertos y cámaras industriales, solo que para que logre ese gran impacto estamos hablando de un proyecto a largo plazo.

 

Las empresas dedicadas a la construcción en nuestro país dicen como las agrupadas en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) opinan que es “necesario y positivo” poder movilizar carga del Pacífico al Atlántico, ello daría crecimiento del país, ayudaría en la logística del traslado de mercancías, de modo que un proyecto así movería insumos a puertos, ferrocarriles y carreteras.

 

No hay que perder de vista que un plan como este requiere inversiones públicas y privadas, desarrollo y modernización de la infraestructura de transporte, remodelar el puerto de Coatzacoalcos y hasta construir un nuevo puerto en Salina Cruz, más muchas otras adecuaciones técnicas.

 

Entonces hacer un corredor que comunique a los dos océanos demanda mucha coordinación, hacer un buen plan de trabajo a largo plazo y hacer bien los estudios técnicos correspondientes, todo esto no será rápido, pues una vez teniendo los estudios viene la etapa de licitaciones y ello implica un gran esfuerzo de la  burocracia mexicana, de hecho es por esto último que nunca se ha desarrollado esta zona, a pesar que se ha intentado desde el siglo pasado.

 

 

El comercio internacional se beneficiaría con el tren del Istmo o interoceánico

Desde hace décadas, internacionalmente se reconoce la riqueza que tiene la zona del Istmo de Tehuantepec por su posición geográfica, su abundancia en recursos naturales como mares, ríos, hidrocarburos, minerales, productos agrícolas y ganaderos.

Importancia económica del tren en México

Desde los años 70 se sabe de las ventajas que el Istmo puede ofrecer para el comercio internacional: en la base en datos del Departamento de Marina de Estados Unidos, aparece que por ejemplo, trasladar mercancías de Liverpool en Inglaterra, a Auckland en Nueva Zelanda, implica recorrer 14 mil 645 millas náuticas viajando por el Canal de Suez; o bien 13 mil 312 por el Canal de Panamá, pero atravesando la zona del Istmo de Tehuantepec apenas serían 4 mil 925, algo que sin duda ahorra en logística, tiempos y combustible.

 

 

Sin duda un proyecto como este le interesa a China

China tiene un plan llamado “un cinturón, una ruta” y con él desde hace tiempo ha invertido en 65 países en este tipo de corredores comerciales, de modo que por supuesto le interesaría invertir en un tren interoceánico en México, y lo haría porque desde hace tiempo también ha estado aumentando sus inversiones en América Latina más allá de sus negocios tradicionales en materias primas.

 

China sabe que este tipo de proyectos son a largo plazo y que al final significan ingresos positivos, ya tiene experiencia en ello y seguramente por esos factores invertiría en algo como esto.

 

 

Dificultades para desarrollar el corredor interoceánico en el Istmo de Tehuantepec

La idea de hacer de esta zona un detonante económico no es nueva, entonces ¿por qué no ha podido hacerse durante tantas décadas? Se debe a una serie de factores internos que el gobierno de Andrés Manuel debe erradicar si es que quiere que este mega proyecto se realice. Estos son los aspectos que debe eliminar y que son los mismos que en el pasado han impedido la realización de una obra como esta:

 

  1. Desigualdad: el istmo de Veracruz está más desarrollado que el istmo de Oaxaca y ello ha provocado migración de Oaxaca a Veracruz. Incluso en mismo Veracruz se nota la desigualdad, pues la prosperidad económica está concentrada en algunos grupos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y empresas privadas que por su giro están vinculadas a la industria petroquímica de la zona. También están beneficiados algunos grupos de ganaderos, agricultores, políticos y directivos al servicio del gobierno del estado y ello supondría que de plantearse esta obra, quienes ya tienen gran parte del pastel querrán más, de modo que las zonas más cercanas a Oaxaca podrían oponerse el proyecto.
  2. Políticas públicas adecuadas: por años, en la zona del istmo se han ejecutado programas de obra pública de comunicaciones y transportes, desarrollo industrial, agropecuario, tecnológico y de turismo, nada diferentes entre ellos, básicamente ha sido iguales en objetivos, metas, estrategias y hasta han repetido los mismos errores. Se deben hacer programas y acciones orientados a actores sociales clave, con verdadero compromiso político para que los pobladores aislados y organizados vean como algo positivo este proyecto.
  3. Poca actividad comercial e industrial: actualmente esa zona no tiene desarrollados estos aspectos, de modo que si se quiere lograr en ese lugar un corredor industrial es necesario que se impulse, y para ello se requiere mano de obra y técnicos calificados que vivan en esos lugares, pues las empresas no querrán establecerse ahí si no hay trabajadores con el perfil que requieren sus respectivos giros.
  4. Corrupción: en esta región hay actos de corrupción por parte de servidores públicos, de líderes del sindicato petrolero, de maestros y de empresarios,  todo esto ha hecho que la zona no se desarrolle ni económica ni socialmente, generando reclamos sociales y oposición a los planes de inversiones en esta zona.

 

 

En resumen, para construir esta obra se requiere: voluntad política, pericia técnica para implementar los planes industriales, programas y acuerdos sociales.

 

Si se realiza este corredor interoceánico sin dudas sería un proyecto emblemático, todavía más importante que el fallido proyecto del aeropuerto en Texcoco, pues no sólo ayudaría a que las mercancías internacionales sean transportadas por México evitando el Canal de Panamá (que está a más de 2 mil km al sur del continente), puede dar motivos a que las empresas y las inversiones quieran estar en la región sur de México, una zona desigual, hasta cierto punto olvidada y donde casi nadie quiere tener presencia.

 

 

 

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