No se debe gobernar ignorando a empresarios, pero tampoco amenazado por ellos

No se debe gobernar ignorando a empresarios, pero tampoco amenazado por ellos

Las decisiones económicas de Andrés Manuel López Obrador han estado en la agenda de los medios y hasta en las pláticas de oficina, familiares y espontáneas. Si bien antes del 1 de diciembre los asuntos económicos no estaban tan en la mira de mucha gente, lo que ha pasado es que ahora la expectativa económica es tema entre los mexicanos. Las opiniones en torno a esto se concentran básicamente en dos líneas: quienes están de acuerdo con las decisiones del nuevo gobierno y quienes no, pero incluso entre quienes quieren verse más conciliadores con el tema continúan opinando y analizan el entorno económico privilegiando la idea de que la nueva administración debe y tiene que cuidar a los empresarios y el ambiente de negocios de nuestro país.

No se debe gobernar ignorando a empresarios, pero tampoco amenazado por ellos

Es cierto que ninguna administración pública puede gobernar dándole la espalda a las empresas y a los dueños del dinero, no se puede porque en un mundo con mercados globalizados ello traería consecuencias financieras importantes en el país en cuestión, pero un gobierno tampoco debe trabajar amenazado o bajo las condiciones de empresarios ni financieros, tiene que haber un equilibrio entre las necesidades del empresariado y las de la gente representadas por los servidores públicos, y quiero pensar que esto es lo que busca el nuevo gobierno de México, pero como algo así no ha sucedido antes es por ello se levanta incertidumbre económica y social.

 

Hay que decir que los empresarios también estaban acostumbrados a hacer en gran medida lo que les venía en gana, con prácticamente las mismas reglas y moldes establecidos por décadas, pero ahora les toca mostrar su capacidad camaleónica, de adaptación y negociación, porque para bien y para mal tienen que trabajar con AMLO por los siguientes 6 años y en la antesala de un nuevo Tratado de Libre Comercio con reglas modernas y apegadas al contexto económico mundial actual, uno diferente y que plantea nuevos retos. Además, no hay que perder de vista que México, como economía emergente, sigue interesándole a importantes inversionistas que están fuera de nuestras fronteras.

 

Si bien un gobierno no hace ninguna economía en ninguna parte del mundo, uno de sus papeles principales (junto al de cuidar el ambiente y desarrollo de negocios) es regular a los actores económicos (bancos, financieros, importadoras, etcétera) con las reglas y los procedimientos jurídicos que están dentro de sus facultades. Los empresarios también tienen que hacer su parte, pues hay muchos en México que, por ejemplo, por años se sirvieron de esquemas legales, legaloides y corruptos para no pagar los impuestos que deberían y ello es algo que ni deberían hacer, ante ello cualquier gobierno tiene la facultad de obligarlos a cumplir con sus responsabilidades fiscales en el país donde están generando sus ganancias y su riqueza.

 

También es cierto que en las últimas semanas, en el mercado especulativo, los grupos económicos inconformes con este nuevo orden en México han estado moviendo los hilos para crear inestabilidad en nuestra economía influyendo en el tipo de cambio peso-dólar, es decir, han usado los recursos que tienen a la mano para ejercer presión en la administración pública federal, moviendo el precio del peso ante el dólar y también se han beneficiado de ello, entonces ¿este o cualquier gobierno que represente los intereses sus ciudadanos no debería usar también los recursos que tiene a su alcance para crear presión entre quienes están complicando la vida económica de millones de mexicanos? No olvidemos que son millones de ciudadanos y miles de micro, pequeñas y medianas empresas las que están en medio de los jaloneos de uno y otro lado (gobierno y empresarios).

 

Esta situación no debe convertirse en un choque de trenes, esto es negociar y en una negociación todos dejan algo de lado y todos ganan algo también. Hay que aceptar los cambios, no resistirse, adaptarse y reinventarse en lo personal, en lo empresarial, en la competencia comercial y a la hora de emprender nuevos negocios, pues parece que eso será el sello de este sexenio. Ya es hora de dejar de ver al gobierno con actitud paternalista, como el que debe proveernos de todas las condiciones para que estemos bien siendo empresarios, ciudadanos o trabajadores, claro que debe hacerlo, pero no debe jalar la cobija para un lado descubriendo al otro, esto será de consensos y en esas condiciones no se puede tener contento a todo mundo, así que nos queda encontrar puntos de acuerdo y respetarlos todos.

 

 

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