¿Por qué en México no hay apoyos para evitar la recesión?

¿Por qué en México no hay apoyos para evitar la recesión?

Llama mucho la atención que el gobierno del presidente López Obrador continúe negándose a instrumentar una política fiscal anticíclica.  Es un hecho que, como consecuencia del Covid 19 la economía mexicana, al igual que las de todos los países, va a enfrentar una recesión.

¿Por qué en México no hay apoyos para evitar la recesión?

 

Ante esta situación, todos los países están instrumentando una política monetaria y fiscal contra cíclica.  Entre los países con política fiscal más agresiva se encuentran Gran Bretaña y Estados Unidos, quienes van a instrumentar un programa de apoyo que implica un aumento de gasto de 18.8% y 14.8% de su PIB, respectivamente.  Es evidente que México no tiene la capacidad para un programa de la misma magnitud. Sin embargo, aún países latinoamericanos mucho más similares al nuestro, como Perú, Colombia y Chile, están aumentando su gasto en 12%, 7.9% y 5.5% del PIB, respectivamente. En comparación, en México las medidas de apoyo a la gente que está perdiendo su empleo o no tiene manera de generar ingresos solamente representan el 0.4% del PIB.

 

Hace unos días, el Banco de México publicó sus pronósticos para este año, señalando una reducción del PIB de entre 4.6% y 8.8% y una pérdida entre 800 mil y 1.4 millones de empleos formales. Otros bancos prevén caídas del PIB más grandes. La recuperación de la economía dependerá de la forma en que se enfrente la recesión. 

 

Considerando la manera que hasta ahora se ha enfrentado la recesión, la recuperación va a ser muy lenta.  Las personas que perdieron el empleo durante el período de confinamiento no lo van a encontrar disponible cuando se pueda salir a la calle. El regreso a la actividad económica va a ser paulatino y parcial, por ejemplo, los restaurantes sólo podrán atender una menor proporción de clientes que antes, situación similar se presentará en los cines, teatros, etc.  Por otra parte, la gente no va a salir a consumir como antes, en parte porque sus patrones de comportamiento se modificaron con el confinamiento, y por el hecho que van a ser más precavidos en sus gastos ante la incertidumbre de la permanencia laboral.  La inversión privada tampoco tendrá un gran dinamismo, al haber menos ventas en la mayoría de los sectores, se pospondrán los proyectos de ampliar la capacidad productiva para más adelante, ya que con la que se cuenta es suficiente para satisfacer la demanda. 

 

Por lo tanto, si el consumo y la inversión no van a recuperarse rápidamente, se requiere que el gobierno instrumente una política fiscal expansiva para darles capacidad adquisitiva a los que perdieron su empleo, fomentar la demanda, generar empleo y aumentar la producción del país.  Esa política fiscal debería durar el tiempo necesario para mitigar la recesión y posteriormente el gasto público reducirse para mantener el equilibrio en las finanzas públicas.  En otras palabras, se requiere más gasto público en 2020 y 2021, para resolver la crisis, y que se disminuya de manera importante a partir de 2022.  

 

Sin embargo, parece que ese es precisamente el motivo por el cual el gobierno no quiere instrumentar la política fiscal que se requiere.  No está dispuesto a quitarle recursos a sus proyectos emblemáticos, como la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, ni en este momento ni en los próximos años, por lo que no está dispuesto a aumentar el gasto durante un par de años para evitar tener que quitarles recursos a esos proyectos a partir de 2022. Esa posición es muy riesgosa, ya que la recesión va a terminar siendo más severa y prolongada, provocando menores pagos de impuestos con alta probabilidad de que en la segunda parte del sexenio no se tengan recursos para los proyectos y no se lleguen a concluir durante esta administración.  

 

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