Nuevamente un sexenio perdido en crecimiento en México

A la economía mexicana le va a tomar varios años recuperarse de la crisis causada por la pandemia del Covid 19.  Durante el primer semestre de 2020 la producción de todos los sectores disminuyó como consecuencia del confinamiento que se tuvo que establecer para disminuir los contagios del virus.  Si bien a partir de mediados del año varias actividades se volvieron a reiniciar, las limitaciones en cuanto a la afluencia de personas que pueden acceder a locales cerrados y la capacidad instalada que pueden utilizar lugares de entretenimiento, restaurantes, aviones, hoteles, etc. van a provocar que el PIB de este año disminuya 10%, lo que equivale a regresar a niveles de producción de bienes y servicios de 2014.

 Nuevamente un sexenio perdido en crecimiento en México

En 2021, suponiendo que no hay una nueva ola de contagios que lleven a un nuevo confinamiento, vamos a registrar un crecimiento real cercano al 3.5%, por debajo del 4.6% de la meta del gobierno y, además, será más bien por una cuestión aritmética, ya que la comparación se va a hacer con una base muy baja, la de 2020, no tanto porque se aumente realmente el dinamismo de la economía.

 Para registrar una recuperación acelerada deberíamos de tener un crecimiento importante de la inversión, sin embargo, esta ha venido reduciéndose continuamente desde mediados de 2018, lo que indica que su comportamiento era malo antes del coronavirus. Las reducciones en la tasa de interés no llegaron a incentivarla y no hay ninguna medida que lo haga.  Los planes que anunciaron las autoridades con el sector privado sobre inversiones a realizarse el próximo año, están todos relacionados con obras del gobierno o para el gobierno y no tanto con incrementos de la planta productiva privada, a pesar de la ratificación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Mientras no exista un respeto al estado de derecho y se respeten las reglas establecidas y se continúe limitando la participación del sector privado en el sector energético no se generará un ambiente propicio para aumentos sustanciales en la inversión privada. 

El consumo del gobierno continuará limitado por la falta de ingresos y orientado a los proyectos emblemáticos de la presente administración. Tendrán efectos favorables regionalmente pero no implicarán mayor demanda a nivel nacional.  El consumo privado tampoco tendrá dinamismo, si bien los empleos pueden estar recuperándose, las nuevas contrataciones se están dando a salarios más bajos.  Además, muchas empresas medianas y pequeñas cerraron definitivamente sus puertas y por lo tanto el número de empresas existentes el año entrante será inferior a las que había en 2019. Salarios más bajos, menos puestos de empleo e incertidumbre respecto a mantener el empleo, van a provocar que la gente posponga sus compras, sobre todo de bienes duraderos.  Esto implica que el consumo privado tampoco será un factor que dinamice a la economía. 

El único elemento de la demanda agregada que va a mostrar dinamismo en 2021 va a ser el sector externo, en la medida que la economía de Estados Unidos se recupere nuestras exportaciones aumentarán, favoreciendo a las regiones y sectores relacionadas con ellas. 

Si a partir de 2022 el crecimiento del PIB se ubicara en el nivel que registró en promedio el sexenio anterior, 2.5% que es la meta del gobierno actual, hasta 2025 México volvería a tener el PIB real de 2018. Eso significa que al final del presente gobierno el PIB real será inferior a cuando entró. El gobierno de Miguel de la Madrid también entregó el poder con el mismo PIB con el que lo recibió.

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