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Metales preciosos desde el punto de vista técnico y fundamental

China no es el único objetivo si Estados Unidos impone aranceles elevados

Hola, Buenas Noches: He estado leyendo un artículo reciente de Jacob L. Shapiro y el mismo me va a servir para elaborar el presente post...

El pasado mes de Abril, el Presidente de los EE.UU., Donald Trump, recibió en su centro vacacional de Florida al Presidente chino, Xi Jinping. Durante la Cumbre que se desarrolló, Trump se lo tomó de forma "calmada" con China en cuanto a sus respectivas relaciones comerciales, eso SÍ, a cambio de que China se comprometierá en ayudar a resolver la Crisis con Corea del Norte. En su momento, Trump también se excusó al autorizar ataques punitivos con misiles contra el régimen sirio de Bashar Assad, regresando a la mesa para decirle a Xi lo que acababa de suceder y aprovechando, de esta manera, para enviar un "mensajito" a China, advirtiéndola de que no debería tomar a Trump como un simple "tigre de papel". Y en su habitual tono sarcástico, Trump señaló que compartieron "el trozo de pastel de chocolate más hermoso que hayas visto"...

Aproximadamente dos semanas después, Trump hizo algo a lo que se le prestó mucha menos atención en los medios que parecieron quedarse "embobados" con su comentario sobre el pastel de chocolate, pero a la "postre" era más importante... El 19 de Abril, el Departamento de Comercio inició una investigación para averiguar si las importaciones estadounidenses de acero ponían en peligro la Seguridad Nacional de los EE.UU. Al día siguiente, Trump firmaba un memorándum instando a que la investigación se llevará a cabo "de manera expeditiva". Una semana después, Trump agilizó otra investigación sobre las implicaciones que pudieran tener para la Seguridad Nacional las importaciones estadounidenses de aluminio. Todo ello llevó algo menos de un año, pero al final el Departamento de Comercio concluyó sus investigaciones el pasado 16 de Febrero y el resultado de las mismas le otorga a Trump nuevos y amplios poderes muy significativos.

Las palabras y la "Coreografía" realmente son importantes aquí. Un Presidente de los Estados Unidos no tiene autoridad para imponer aranceles o establecer cuotas de importación en virtud de su cargo. Por el contrario, el Presidente debe estar autorizado para realizar tales maniobras y la Administración anterior proporciona un ejemplo muy útil. En Septiembre del 2009, el ex Presidente Barack Obama impusó un arancel del 35% a los neumáticos chinos. Obama sólo puedo hacerlo porque un Sindicato había presentado una solicitud a la Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos (USITC), que posteriormente dictaminó que los fabricantes de neumáticos de los EE.UU. habían sufrido daños materiales debido a las prácticas comerciales injustas de China en relación a los neumáticos. Así que Obama siguió las recomendaciones de la USITC e impusó los aranceles.

La Administración Trump asumió el Poder prometiendo cambios significativos en las políticas comerciales llevadas a cabo por los Estados Unidos. Hasta ahora, esas políticas comerciales no han variado a las de administraciones pasadas, pero no por falta de ganas... Cuando Trump se reunió con Xi el pasado mes de Abril, no tuvo más remedio que crear un compromiso para salvar de alguna manera la "cara" en el affaire de Corea del Norte, porque entre otras cosas Trump no tenía forma de llevar a cabo sus veladas amenazas económicas. Lo que Trump necesitaba más que nada era ganar tiempo para que su administración creará las herramientas necesarias para cumplir con sus amenazas. Está claro que Trump puso en evidencia a Xi, ya que si éste seguía adelante con su compromiso de ayudar a resolver la cuestión de Corea del Norte, Trump podía reclamar el éxito de haber hallado una solución al problema con ese país, pero si Xi no cumplía, Trump podía promulgar medidas comerciales lesivas y utilizar el fracaso de Xi para subrayar la amenaza que China representaba para la Seguridad Nacional de los EE.UU.

LAS RESTRICCIONES DE LA REALIDAD

Un punto sobre el que se vuelve una y otra vez es en que los líderes están constreñidos por la realidad, y es que las limitaciones de los presidentes americanos en particular les convierten en algunos de los líderes más débiles del mundo, sobre todo cuando quieren cumplir con sus propias agendas. Hasta el momento, las políticas comerciales de Trump han sido un buen ejemplo, ya que si bien éste tiene puntos de vista bien definidos sobre la política económica a seguir por los Estados Unidos, NO posee el Poder de implementarlos. El Partido Republicano de Trump puede tener el control de ambas cámaras del Congreso, pero gran parte del partido todavía apoya al libre comercio, lo que significa que Trump no puede legislar conforme a sus deseos y sin el Congreso de su parte un Presidente estadounidense poco puede hacer. Ésta es la razón por la cual las investigaciones del Departamento de Comercio son tan importantes.

El uso del lenguaje es particularmente importante. La Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 le otorga al Presidente el Poder de ajustar las importaciones estadounidenses como él desee y por el tiempo que considere necesario para que esas importaciones no "amenacen con dañar la Seguridad Nacional". Por lo tanto, Trump tiene ahora ese Poder en relación con las importaciones estadounidenses de aluminio y acero, eso sí con una advertencia importante. Si Trump continúa con algunas de las recomendaciones del Departamento de Comercio, aún pueden ser impugnadas ante un tribunal. Y aunque la Corte Suprema en el pasado confirmó la autoridad del Presidente para implementar la Sección 232 de una manera amplia y sin restricciones, pero con un alcance mucho más limitado, ningún Presidente ha puesto a prueba la Ley en la forma que Trump podría hacerlo...

La mayoría de los medios de comunicación están "retratando" las recomendaciones del Departamento de Comercio como la primera salva potencial en una guerra comercial entre los EE.UU. y China. La verdad, es que la reacción inmediata del Ministerio de Comercio chino, amenazando con posibles represalías, no hizo nada por disuadir esa interpretación, pero la realidad es que los EE.UU. no importan mucho acero chino, Según los últimos datos del tercer trimestre del 2017, las tres principales fuentes de importaciones de acero son Canadá, Brasil y Corea del Sur. De hecho, China no está siquiera en el "Top Ten". Sin embargo, la historia es un poco diferente cuando se trata del aluminio, ya que China es la segunda fuente en las importaciones de los EE.UU. y éstas suponen el 18% de las exportaciones de aluminio de China, lo que supone una participación significativa, aunque no abrumadora.

LAS COMPAÑÍAS DE EE.UU. NO PUEDEN COMPETIR

El problema más profundo no son las importaciones de acero y aluminio chinos, sino que China está produciendo cantidades tan grandes que hace que los precios mundiales sean tan bajos que las empresas estadounidenses no pueden competir. La gran escalada en la producción china de acero y alumino es alucinante. En 1967, produjo el 2,1% del total del acero mundial, pero en 2016 ya produjo el 49,6%... Y los datos referidos al aluminio no se quedan atrás... En 1999, China produjo el 11% del aluminio mundial, pero el año pasado la producción se situó en el 56,7%... Incluso el potencial significativo que la Sección 232 pueda conferir a Trump, no le proporciona a éste "una varita mágica" para aumentar los precios y obligar a China a frenar su producción, entre otras cosas porque desde la perspectiva de ese país, hacer semejantes recortes serían también una cuestión que afectaría a su PROPIA Seguridad Nacional...

Mientras que la cuota de mercado de China aumentó lentamente a medida que las reformas de Deng Xiaoping echaron ráices en los años 1970 y 1980, la participación global de China en la producción aumentó de forma muy significativa en el momento de la Crisis financiera del 2008, cuando China confío grandes cantidades de estímulos para evitar que su Economía se desplomará. Lo que China no quería era despedir trabajadores, por lo que siguió produciendo un acero que nadie necesitaba, construyendo ciudades fantasmas en las que nadie podía permitirse vivir y otorgando préstamos a empresas que no eran suficientemente rentables como para poder pagar a sus trabajadores. Los recortes bastante superficiales que China ha hecho en industrias como el acero, el carbón y el aluminio, palidecen en comparación con las cantidades que China ha continuado inundando en el mercado global. Y tampoco tiene ningún incentivo para detener la producción de acero y de aluminio en estos niveles... por miedo a la repercusión que pudiera tener en la Economía china. Mientras esto sea así, NO hay mucho que los EE.UU. puedan hacer por sí mismos.

La Administración Trump no es la primera en notar el exceso de la oferta en China, ni es la primera en intentar promulgar tarifas y establecer cuotas para combatirla. Las administraciones anteriores, tanto democrátas como republicanas, también intentaron abordar el problema, pero lo que hace a la Administración Trump DIFERENTE es que sería la primera en usar la Sección 232 como una forma de resolver un problema de sobreoferta impulsado por China o, en términos más simples, la primera en hacer de esto una cuestión de Seguridad Nacional y no simplemente de política económica. El acuerdo de Trump-Xi sobre Corea del Norte y el lanzamiento de una Estrategía de Defensa Nacional que identifica a China y Rusia como los rivales geopolíticos más importantes de los Estados Unidos, ahora tienen todo el sentido intencionado para convertir a China en una amenaza para la Seguridad Nacional y tan seria que se le deben otorgar poderes al Presidente de los EE.UU. para proteger industrias claves y combatir la amenaza. Por consiguiente, no más protestas de varios años en la Organización Mundial del Comercio y, en cambio, aranceles duros y cuotas de importación desde la Casa Blanca.

IMPACTO EN OTROS PAÍSES

Perdido en todo este escenario, está el impacto potencial que podría tener en otros países, además de China. Tomemos, por ejemplo, a Canadá, que actualmente se encuentran en negociaciones turbulentas con EE.UU. y México sobre la reforma de partes del TLCAN. Canadá podría sufrir mucho si Trump cumple con algunas de las recomendaciones del Departamento de Comercio, como un arancel del 24% sobre las importaciones de acero de los EE.UU., máxime si tenemos en cuenta que las exportaciones canadienses al vecino americano suponen el 83,7% de su producción.. No hace falta decir el alcance que la medida tendría... Una decisión de Trump de imponer una cuota del 86,7% sobre todas las importaciones de aluminio perjudicaría a China y Rusia, pero lo haría en mayor medida a Canadá y también a países como los Emiratos Árabes Unidos, México y Alemania, por nombrar a algunos aliados y socios de los EE.UU.

Todavía queda un largo camino por recorrer a nivel nacional. Trump tiene que elegir qué políticas, si las hay, quiere promulgar, y esa opción, a su vez, debe ser confirmada por el Poder judicial en las inevitables demandas que seguirían. Pero lo que está claro ahora es que Trump intentará usar el acceso al mercado estadounidense como un arma contra los enemigos y aprovecharse también de los aliados. Usar una Ley "oscura" para hacer de la política económica una cuestión de Seguridad Nacional durante tiempos de Paz (o tiempos de Paz relativa...) es un cambio profundo en la forma en que los Estados Unidos interactúa con la Economía global y podría impulsar a las industrias del país.

Sin embargo, no cabe duda de que Pekín está alarmada, pero también Ottawa y Bruselas, entre otros...

Saludos.