Crecen las tensiones entre los Estados Unidos y China

Hola, Buenos Días:

La espiral descendente en las relaciones entre los Estados Unidos y China ha dado un nuevo giro que amenaza con desvincular aún más a las dos economías más grandes del mundo.

Beijing no solo está decidido a enmarcar esta confrontación como una en la que los Estados Unidos es el agresor y China simplemente se defiende, sino que al hacerlo está desarrollando y desplegando las mismas herramientas que Washington ha desplegado.

Eso nos lleva a una dinámica reflexiva del "Ojo por ojo" y que asegura que la relación todavía se deteriorará más...

China se ve agraviada por una lista cada vez mayor de acciones estadounidenses destinadas a castigar al país, sus empresas o sus líderes. Esta ira china también se dirige a otras partes del mundo occidental.

Beijing está especialmente irritado por el creciente recurso de los Estados Unidos a sancionar a  entidades chinas y exige que terceros las respeten y las hagan cumplir en todo el mundo. También hay irritación con las leyes estadounidenses que exigen divulgación de información que China considera que es mejor mantener de cerca, como las auditorías de empresas que pretenden cotizar en las bolsas de valores estadounidenses.

Hace unos dos años, China comenzó a diseñar contramedidas legales que podría utilizar para apuntar a empresas que respetan esas leyes y sanciones. Estos movimientos fueron inicialmente más simbólicos que sustantivos, pero Beijing se ha vuelto más serio a medida que la relación entre los Estados Unidos y China se ha ido deteriorando.

Beijing dijo primero que crearía una "lista de entidades no confiables", como la del Departamento de Comercio de los EE.UU., para:

"... salvaguardar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo, mantener un orden económico y comercial internacional justo y libre, y proteger los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas, otras organizaciones o personas".

Sin embargo, después de blandir ese "palo" por primera vez en Mayo del 2019, China no lo ha usado. El Ministerio de Comercio nunca puso ningún nombre en la lista, aunque el gobierno golpeó a los think tanks, las organizaciones no gubernamentales y las personas, como los senadores Marco Rubio y Ted Cruz y el exSecretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, con prohibiciones de visa, o prohibió a las empresas chinas hacer negocios con ellos.

El hecho de no utilizar ese instrumento no impidió que el Ministerio del Comercio quisiera ampliar su caja de herramientas. En Enero de este año, anunció "Reglas para bloquear la aplicación extraterritorial injustificada de legislación extranjera y otras medidas", que están diseñadas para "bloquear" sanciones extraterritoriales extranjeras y controles de exportación dirigidos a actores chinos.

Curiosamente, las reglas apuntan a las sanciones y las medidas de control de exportaciones que afectan a terceros países, no a las medidas estadounidenses que bloquean el comercio entre los Estados Unidos y China. En otras palabras, Beijing persigue a países y empresas no estadounidenses que hacen cumplir las sanciones estadounidenses, con la esperanza de dividir a los llamados aliados "de ideas afines".

Sin embargo, después de que los Estados Unidos anunciará en Junio pasado que incluiría a ciertos fabricantes chinos de paneles solares en sus listas de sanciones debido a acusaciones  de uso de trabajo forzoso, el Ministerio de Comercio chino dijo que tomaría las "medidas necesarias" para proteger los derechos de esas empresas y sus intereses.

La autoridad reguladora es buena, pero la legislación es mejor porque proporciona una base legal más firme para la acción. Ese razonamiento impulsó a China a aprobar un proyecto de ley de sanciones contra el extranjero que faculta al Gobierno para incautar activos y denegar visas a las personas que formulan o implementan sanciones estadounidenses contra China.

También permite a las personas y empresas demandar a "personas y organizaciones" en los tribunales chinos para obtener una compensación por las pérdidas resultantes de "medidas restrictivas discriminatorias".

La ley codifica efectivamente las medidas que había tomado el Ministerio de Comercio, proporcionando una base legal para las acciones administrativas tomadas por el Gobierno chino. Pero su intención es simple: autoriza tanto al Gobierno como a los actores privados a demandar a las empresas que siguen leyes extranjeras que les prohíben hacer negocios con China.

Además, este mes, la Administración del Ciberespacio de China ordenó que la empresa de viajes compartidos Didi Chuxing sea eliminada de las tiendas de aplicaciones móviles locales porque había violado la Ley de Seguridad de Datos aprobada recientemente, que regula la recopilación y el uso de datos personales.

La llamada se produjo horas antes de que Didi se hiciera pública en la Bolsa de Valores de New York, y otras empresas se vieron rápidamente atrapadas en la acción de ejecución. La medida fue obligada por la oferta pública inicial (OPI) de Didi, que según las autoridades daría a los extranjeros acceso a las bases de datos de la empresa en virtud de sus participaciones.

Eso violaría el requisito de la ley que el Gobierno chino apruebe la divulgación de cualquier información basada en China a agencias judiciales o policías extranjeras.

Wang Jiangyu, Profesor de Derecho en la City University of Hong Kong, señala el "estatuto de bloqueo" de la UE diseñado para contrarrestar las sanciones estadounidenses para justificar la propia ley de China.

Y aunque los funcionarios y expertos chinos insisten en que solo se usará a la defensiva cuando otros países apliquen sanciones primero, sigue siendo "una advertencia para los EE.UU.: China no soportará este tratamiento tan fácilmente como antes", dice Wei Jianguo, un ex dirigente chino.

La perspectiva de que los extranjeros tengan en sus manos los datos de los usuarios no es lo único que molesta a los reguladores chinos.

Los funcionarios chinos se indignaron en Diciembre del año pasado cuando los Estados Unidos aprobó la Ley de Responsabilidad de Empresas Extranjeras, una legislación que requiere que las empresas que cotizan en las Bolsas de los EE.UU. realicen auditorías de sus operaciones chinas, acceso prohibido por el Gobierno chino, y que demuestren que lo están, es decir no controlado por ningún Gobierno extranjero.

Si bien los dos Gobiernos han negociado este tema durante años, la resolución asumió una nueva urgencia el año pasado luego de las revelaciones de un fraude masivo en Luckin Coffee, que resultó en la exclusión de la compañía de la Bolsa de Valores de New York después de que el precio de las acciones se desplomará.

Los apostadores estadunidenses no hubieran estado dispuestos a invertir en la compañía si hubieran sabido que había había fabricado intencionadamente más de $ 300 millones en ventas minoristas, conocimiento que se les negó debido a la falta de cooperación de los reguladores chinos.

Estos acontecimientos amenazan con agitar la relación bilateral de formas nuevas y sin precedentes. Los llamamientos de las autoridades extranjeras para acceder a información que Beijing considera sensible a provocado una represión en China de las "actividades ilegales de valores". La campaña endurecerá las regulaciones para las empresas que cotizan en el extranjero y se centrará en las transferencias transfronterizas de datos.

Si el Gobierno sigue adelante, ese proyecto se desinflará, si no aplastará, las ambiciones internacionales de las empresas más prometedoras de China, ya que todas las empresas de vanguardia en la economía digital están ganando dinero con los datos.

Esas pérdidas podrían ser significativas: 34 empresas chinas recaudaron $ 12.4 mil millones en OPI en la Bolsa de Valores de New York en la primera mitad del 2021. Muchos en Beijing preferirían que esas ofertas se trasladaran a Hong Kong.

No solo los emprendedores deseosos de aprovechar los mercados financieros internacionales los que se ven perjudicados. Cualquier negocio con ambiciones globales se verá exprimido.

La tensión es aguda para las empresas de auditoría: no pueden certificar cuentas para clientes multinacionales sin acceso a libros en China y en el extranjero. Como Daniel Goezner, un miembro de la Junta de auditoría generalmente aceptadas, el regulador de la contabilidad de los Estados Unidos, explica: "Las firmas de auditoría están atrapadas en el medio de dos jurisdicciones en conflicto".

Toda empresa que haga negocios en ambas jurisdicciones podría enfrentarse a la elección entre obedecer las leyes de los EE.UU. o de China. El cumplimiento de las sanciones de los Estados Unidos expondrá esas operaciones, sus ejecutivos e incluso sus familias a un peligro legal en China.

De no hacerlo, corre el riesgo de sufrir sanciones igualmente severas en los EE.UU., aunque las familias no serán el objetivo a menos que realmente trabajen para la empresa.

Como resultado, dice Greg Gilligan, Presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en China, "esta nueva ley presenta problemas de cumplimiento potencialmente irreconciliables para las empresas extranjeras con respecto a un conflicto de leyes entre jurisdicciones extranjeras y China".

Él y sus colegas solo pueden esperar que los Estados Unidos y China "no obliguen a nuestras empresas a elegir solo un lado o el otro".

A las empresas extranjeras les preocupa que estén a punto de convertirse en "peones de sacrificio en un juego de ajedrez político", dijo Joerg Wuttke, Presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea.

Si las empresas están sudando, los partidarios de la línea dura, tanto de los EE.UU. como de China, deben alegrarse a medida que la brecha entre sus dos países se hace más profunda.

Saludos.
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