¿Cuáles son los motores que impulsan la consultoría en el sector financiero en la actualidad?

¿Cuáles son los motores que impulsan la consultoría en el sector financiero en la actualidad?

No se debe confundir la consultoría en el sector financiero con la consultoría financiera, ya que esta última consiste en ofrecer servicios de asesoramiento para cuestiones como cuál es la mejor manera de invertir, cómo diseñar un plan de pensiones, cómo gestionar el exceso de liquidez o cómo mejorar el cash flow.

consultaría en el sector financiero

El motivo por el que una compañía del sector financiero (bancos, gestores de activos o empresas aseguradoras) toma la decisión de contratar los servicios de una consultora es porque tiene unas necesidades especiales que pueden ser comunes a todo el sector y que dependen de muchos factores.

Hace 20 años, la industria financiera había definido claramente distintos tipos de cuestiones que abarcaban casi por completo el universo de proyectos para los que se contrataba a una consultora: asesoría contable y fiscal, optimización de costes (la manera educada de referirse a los recortes) y eficiencia operativa. Actualmente, las instituciones financieras tienen otro tipo de prioridades, y muchas de ellas son una consecuencia de factores externos como la llegada de nuevas tecnologías y un aumento drástico en la regulación de los mercados financieros. Si se quisiera resumir en una frase la evolución de la consultoría en el sector financiero, se podría decir que, hoy en día, el motor de la consultoría en este sector son los procesos externos en lugar de los internos, que eran los que la definían en el pasado.

I Transformación digital

Este es probablemente el factor más importante, cambiante y potencialmente disruptivo al que tendrán que hacer frente los bancos en la próxima década, no solo debido a su impacto sobre los nuevos productos desarrollados por la industria, sino también a su influencia sobre la relación entre una institución financiera y sus clientes actuales y potenciales.

En este sentido, BCG[1] señala cinco elementos que las compañías deben tomar en cuenta a la hora de definir su estrategia digital. La evaluación del impacto estratégico de lo digital encabeza la lista. La razón es muy sencilla: el proceso de digitalización determinará aspectos como el ritmo de crecimiento de un banco, su cuota de mercado e, incluso, su capacidad para sobrevivir en el sector. Hoy en día, los bancos e instituciones financieras deberían centrar sus esfuerzos en algo más que en crear aplicaciones móviles que permitan a los clientes realizar transacciones sencillas; el objetivo de estas “apps” debería ser el de convertirse en interfaces completamente funcionales que cubran cada aspecto de la experiencia del cliente.

Según un informe conjunto del Foro Económico Mundial y Deloitte publicado en 2015 [2], la experiencia en el sector de la banca deberá cumplir con las siguientes condiciones en el futuro: ser completamente virtual, estar centrada en el cliente, cumplir con altos estándares de calidad, estar diseñada a la medida del usuario (completamente personalizada) y estar externalizada para poder garantizar un servicio online continuo.

II Regulación

No cabe duda de que el mundo no ha vuelto a ser igual desde 2008, cuando uno de los mayores agentes de la industria financiera anunció el cese de sus operaciones tras una mala gestión de productos exóticos e inversiones fraudulentas con los activos de sus clientes. Fue el inicio de una época turbulenta en el sector de la banca, que dio lugar a importantes reestructuraciones en agentes tan relevantes como bancos de inversión y compañías de seguros, una profunda crisis financiera que solo se ha visto superada por la Gran Depresión de 1929 y, dos años más tarde, en 2010, una crisis de deuda en la eurozona que dejó en el mercado, y, especialmente, en los inversores, una huella de miedo e incertidumbre que aún no se ha borrado.

En vista de esta falta de confianza en los agentes más relevantes de los mercados de capitales, las principales instituciones reguladoras a nivel mundial, como la Comisión de Bolsa y Valores, el Sistema de Reserva Federal, el Banco Central Europeo y la Autoridad Bancaria Europea, entre otras, decidieron introducir nuevas reglas y requisitos con el objetivo de sanar y recuperar el elemento más importante del mercado: la confianza de los inversores.

El resultado fue un paquete de reglas y leyes que reúnen una serie de medidas, técnicas, informes y procedimientos cuyo objetivo es:

  • Aumentar la calidad, la relevancia y la disponibilidad de la información.
  • Desarrollar estimaciones precisas de los riesgos potenciales y, sobre todo, fomentar una gestión del riesgo financiero que esté más basada en los aspectos técnicos.
  • Mostrar todos los riesgos a los que se exponen los inversores cuando invierten en un producto o en una cartera.
  • Prevenir la inclusión de variables innecesarias o desconocidas cuya influencia pueda generar pérdidas imprevistas que puedan exceder la tolerancia o predisposición de los clientes.

Con esta ola de nuevos requisitos obligatorios, las consultoras se han convertido en los socios clave para los bancos y las compañías de seguros a la hora de desarrollar nuevas herramientas o softwares, implementar nuevos sistemas, interpretar la nueva legislación tanto desde una perspectiva legal como práctica, optimizar el consumo de capital y fortalecer los equipos de gestión de riesgos. Estos supervisores más exigentes y estrictos han abierto la puerta a perfiles profesionales que los mercados financieros apenas habían considerado hasta el momento: desarrolladores de software, ingenieros de sistemas, matemáticos y graduados en física o estadística.

III Desarrollo de productos

Con la democratización de las instituciones financieras y la diversificación de sus juntas directivas, las decisiones fundamentadas han ganado importancia, especialmente en lo relativ al lanzamiento de nuevos productos, la diversificación o ampliación de una cartera de servicios, o la exploración de nuevos segmentos de mercado o regiones. La mayoría de estas decisiones fundamentadas se toman en base a análisis técnicos de datos que permiten la identificación de tendencias, patrones y oportunidades. Las consultoras, que suelen contar con grupos de expertos en big data y mineros de datos capaces de gestionar grandes volúmenes de información y de extraer cifras y hechos relevantes que argumenten la conclusión final, son las que pueden llevar a cabo este tipo de análisis.

Un valor añadido que las consultoras pueden ofrecer a sus clientes, y que diferenciará el servicio que ofrezcan (una vez más, sacando el máximo partido de sus equipos y estructura), es el desarrollo de análisis basados en técnicas de simulación, la definición de escenarios de riesgo potenciales y la evaluación del impacto y la exposición mediante estudios que puedan ofrecer una idea más amplia de una situación concreta.

Finalmente, muchas grandes firmas del sector de la consultoría pueden sacar partido su capilaridad internacional, que es un factor clave a la hora de ofrecer asesoramiento en proyectos donde conocer los mercados locales y sus particularidades es especialmente relevante.

IV Otros proyectos estratégicos.

Este campo también incluye las motivaciones “tradicionales” de los proyectos de consultoría, como el resideño de la estructura de elaboración de informes, la tan temida optimización de costes, la evaluación del impacto y el reconocimiento de la marca, y la implementación o actualización del software. Además, en este grupo se pueden incluir proyectos muy específicos que solo pueden ser desarrollados por ciertas firmas en sus propios nichos. Por ejemplo, las empresas Big Four son conocidas por la alta calidad de su asesoramiento fiscal, mientras que el prestigio de algunas marcas como Mercer radica en la consultoría en el ámbito de los recursos humanos.

En este ecosistema conocido como “sector financiero”, al igual que en la naturaleza, las especies se desarrollan y crean relaciones que, en algunos casos, generan un beneficio mutuo, y, a medida que evolucionan, también lo hace la relación que les une. Esta es la misma dinámica que se puede observar entre las consultoras y sus clientes. Es obvio que las consultoras ofrecen un servicio muy valorado por los bancos, compañías de seguros, firmas de gestión de activos, etc., y, a modo de compensación en esta forma de mutualismo, estas instituciones no solo contratan a consultoras, sino que las empujan a innovar y adaptarse a nuevos contextos, creando un ciclo que garantiza un ecosistema nuevo y actualizado.

Aquí puedes leer el artículo original de Kim Parra en Finance Talks.

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