La deslocalización empresarial afecta incluso a China

Artículo elaborado por los analistas de EasyMarkets

Deslocalizar cadenas de producción enteras de una empresa de los países que acogen la sede a países con mano de obra barata -o regulaciones de protección del medio ambiente más laxas- fue una de las razones más importantes del crecimiento fulgurante del PIB de países como la India, Vietnam, Taiwán y sobre todo de China, nación arquetípica de lo que denominaríamos la fábrica del mundo.

Los principales resultados de la deslocalización -además de que todos nuestros juguetes y muchos aparatos de electrónica llevasen estampado el sempiterno “Made in China”, las primeras palabras en inglés de toda una generación de hispanohablantes- fueron el acceso de grandes masas de ciudadanos a un empleo continuo y el acceso de estos países a conocimientos y procedimientos occidentales, pero las tornas parecen estar cambiando.

Un proceso anterior al coronavirus... pero impulsado por él

Aunque China es la primera opción para muchas empresas a la hora de construir un centro de producción -y no es de extrañar, ya que las ventajas son muchas; mano de obra más barata pero bien formada y especializada, acceso a algunos de los proveedores más grandes y especializados del mundo, buena infraestructura enfocada a exportar cualquier producto a cualquier parte del mundo…-, o al menos lo ha sido hasta hace no muchos años, los acontecimientos de la última década parecen haber restado parte del atractivo que tenía antes la deslocalización.

Salarios chinos cada vez más altos, posiciones cada vez más proteccionistas en EEUU o Europa a izquierda y derecha del espectro político -cuya faceta más espectacular ha sido la guerra comercial USA-China, pero que se reproduce en casi cualquier país occidental que tenga externalizada parte de su producción- y ahora la excesiva dependencia de la producción China que la crisis del coronavirus ha dejado en evidencia.

Y es que fue cuando medio mundo necesitaba mascarillas para poder mantener los servicios esenciales, respiradores para evitar la muerte de los enfermos más graves y trajes de protección para proteger al personal sanitario cuando nos dimos cuenta de lo poco preparados que nos encontrábamos en el primer mundo a la hora de producir insumos tan sencillos como las mentadas mascarillas y respiradores -aunque como se ha demostrado, en muy poco tiempo las empresas locales se han adaptado y reconvertido para producir muchos de los productos necesarios- proporcionando más munición a aquellos que desean un mayor peso de la industria en nuestras economías.

¿Nacionalismo empresarial? Más bien empresas globales

¿El inversor y el consumidor castigan a las empresas foráneas y premian a las propias como expresión inconsciente de patriotismo? Todos recordamos aquellas imágenes de una tienda de Huawei llena de clientes y otra de Apple enfrente vacía en medio del contencioso comercial que afectaba y afecta a ambos países, pero la verdad es que con la globalización tan avanzada y las empresas tan entrelazadas laboral y comercialmente tanto con sus países de origen como con los países donde venden y producen, cuesta ver a empresas como Apple, Huawei o Inditex como empresas estadounidense, china o española respectivamente, más bien son empresas globales con una clientela que abarca potencialmente a miles de millones de seres humanos.

Si consultamos las variaciones actualizadas en los precios de la acciones de Apple, Alibaba o eBay en alguna página económica especializada, o, si somos traders directamente en la plataforma de un bróker de trading online, como easyMarkets, que muestre los precios de los activos en tiempo real, podremos comprobar que en medio de la que probablemente sea la peor crisis en lo que llevamos de siglo estás compañías cotizan a sus mejores precios -o muy cerca de los mismos-, y por lo tanto no parece haber castigo de los consumidores o repliegue sobre la industria autóctona.  

Desde la industria cinematográfica a la del juguete, desde la industria del turismo hasta la del lujo varios sectores en crisis han visto como los mercados emergentes han supuesto un auténtico salvavidas, cientos de millones de clientes potenciales deseando hacer valer su recién adquirido ascenso a la clase media, por lo tanto aunque varias multinacionales retornen parte de la producción a casa, es poco probable que desaparezcan de países como China o la India, al fin y al cabo ya no solo producen sus mercancías, también las consumen, Apple no puede presentarse como uno de los estandartes de la tecnología de consumo estadounidense -o al menos no solo de esa forma- en China, sino como esa empresa que da trabajo a tus vecinos ,o a ti mismo, e incluso como una marca que une a personas de cualquier nacionalidad a través del gusto por un producto con una imagen muy cuidada.

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