Superciclo de commodities y, ¿fin de la burbuja?

El comienzo de 2021 comenzó con el “Rally de Cualquier Cosa”. Criptomonedas, acciones sin fundamentos ni ganancias y commodities. El nivel de euforia es increíblemente alto (y peligroso…).

Pero vayamos un poco hacia atrás para saber lo que está pasando.

El detonante del mini mercado bajista que tuvo lugar entre marzo y abril de 2020 ha sido la pandemia, generada por la Covid-19. Por ese entonces, muchos analistas de mercado salieron a decir que el comportamiento de las Bolsas sería distinto a la historia más conocida porque la pandemia era un hecho excepcional.

Efectivamente no es frecuente que el mundo se enfrente a un fenómeno de esta naturaleza. De hecho, hay que remontarse a un siglo atrás para encontrar a la fiebre española como la última pandemia sobre la que la humanidad había tenido registro. Hubo amenazas recientes, como la del Ébola, el SARS o la gripe porcina (conocida como gripe A) que amenazaron la normalidad global. Sin embargo, y por fortuna, han quedado en eso: solo una amenaza.

Pero para la naturaleza de los mercados, la pandemia no alteró el rumbo normal que relaciona el ciclo económico global  y el comportamiento del inversor. Lo que sí se vio alterado fue la velocidad de los acontecimientos y eso se debió al accionar rápido y sincronizado de los bancos centrales. Tuvimos la caída más violenta en el lapso más corto del que haya registro, pero también se verificó la recuperación bursátil más importante, tanto en magnitud como lapso de tiempo, en toda la historia.

Pese a esto, como marqué anteriormente, el ciclo económico y del inversor se respetó casi a rajatabla.

Para tener una visión más acabada de lo anterior, partamos del siguiente gráfico:

Si observamos este reloj del ciclo veremos que las etapas del mercado en la pandemia han sido similares a cualquier otro ciclo del que se tenga recuerdo. Hay que evaluarlo como las agujas del reloj, de derecha a izquierda.

Si partimos del cuadrante de arriba a la derecha, antes de la irrupción de la pandemia, el ciclo económico global estaba en cierta manera recalentado, con la economía estadounidense liderando la expansión y una tasa de desempleo que se ubicaba en el menor nivel de los últimos 50 años. Se hablaba de que la principal economía del mundo se encontraba creciendo por encima de su potencialidad y que la inflación podía ser un problema. Sin llegar a ese extremo, la pandemia implicó rápidamente pasar al siguiente cuadrante.

El mundo se paró por completo, incluido Estados Unidos, con los masivos cierres para contener el virus. Se verificaron caídas sin precedentes de las economías y los inversores se desprendieron de las acciones a una altísimas velocidad, privilegiando el posicionamiento en efectivo (dólar o bonos del Tesoro). La expectativa de inflación cayó fuertemente y la deflación tomó el control.

A medida que se fue recogiendo evidencia empírica del virus y se complementó con ayudas sin precedentes de los fiscos y los bancos centrales para contener los efectos adversos, las economías comenzaron a rebotar. El peligro de un masivo crash financiero de bonos soberanos y corporativos comenzó a disiparse. Incluso, los rendimientos de los bonos comenzaron a bajar drásticamente, permitiendo recuperar, la gran mayoría de ellos, los rendimientos bajísimos que ofrecían previo a la pandemia. Esto queda reflejado en el cuadrante de abajo a la izquierda.

Con la nueva estabilidad y la gran liquidez global, se dio el paso natural al cuadrante de arriba a la izquierda: la recuperación de las economías globales (desarrolladas y emergentes) fue un hecho y las acciones comenzaron a ser fuertemente demandada por los inversores. Primero fue el turno de las tecnológicas más grandes que sacaron provecho de la nueva normalidad. Luego de empresas que se pusieron “de moda” y que eran un “negocio seguro”. Todo esto empujó a las acciones a un terreno de extrema valoración medidas por las ganancias que se espere que generen. En más de una oportunidad, advertí los peligros de ratios de acciones cercanos a los de la burbuja puntocom.

Desde diciembre último, parecemos estar en el cuadrante superior derecho. Hay un peligro de aceleración inflacionaria por la gran cantidad de moneda fiduciaria emitida. El dólar estadounidense está perdiendo valor aceleradamente y esto se ve reflejado en las paridades con las otras monedas (euro, libra, yen) y con el “Rally de Cualquier Cosa”. La contracara de la depreciación del dólar es la suba de las acciones (ahora con más fuerza las de valor que las de crecimiento), de las criptomonedas (Bitcoin a la cabeza) y de los commodities. En relación a lo que subieron los índices bursátiles, los commodities se encuentran en un mínimo histórico, por lo que un super ciclo de commodities que alimente la inflación mundial y ayude licuar el gran endeudamiento global parece ser lo que sigue.

Luego de esta etapa de sobre calentamiento, ya sabemos lo que sigue en el cuadrante siguiente (estancamiento con inflación), aunque la gran pregunta es cuándo. De lo que sí estoy seguro, es que tanto en la etapa actual como la que nos espera a futuro, hay excelentes oportunidades de mercado que ya estoy haciendo llegar a mis suscriptores de Portafolio Sin Fronteras. Si te interesa ser parte de esta comunidad, no tenés más que suscribirte acá.

Y recordá que cuando muchos señalan que la pandemia cambió el mundo para siempre, al menos desde la perspectiva de las Bolsas, esto no fue así. El ciclo económico y del comportamiento del inversor, se volvió a cumplir a la perfección.
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