Aunque prácticamente tenemos un año para hacer la próxima declaración anual de impuestos, estamos a muy buen tiempo para decirte que si eres de los que para todo piden factura (por aquello de que “más vale que sobren a que falten”) te lo pienses dos veces, pues el Sistema de Administración Tributaria (SAT) podría iniciarte un proceso de discrepancia fiscal por la simple y llana razón de que podrías estar pidiendo facturas o comprobantes de gastos que no puedes deducir porque no están relacionados con tu actividad económica.
 
Y es que muchas personas tienen la costumbre de pedir factura para todo lo que compran o consumen y no se ponen a analizar si esa factura puede deducirla de acuerdo a su actividad económica. Recordemos que para que nuestros gastos sean deducibles, estos deben ser necesarios para poder desarrollar la actividad con la cual generamos nuestros ingresos, por ejemplo, no puedes pedir factura en la compra de gasolina si tu actividad no está relacionada directamente con el sector primario de la economía; en cambio una persona que gana su dinero por sus actividades profesionales independientes sí puede deducir la computadora, la silla de oficina y algunos artículos de papelería, no así un profesionista que trabaja para una empresa y es asalariado.
 
Y el asunto es peor cuando un contribuyente pide a su familia o conocidos que facturen en su nombre lo que ellos compran. Esto por sí solo no representaría algún problema para el contribuyente, pero el asunto se puede volver un dolor de cabeza si, debido a la expedición de tantas facturas a nombre de alguien, el SAT lo detecta y comienza a investigar para encontrar discrepancia fiscal (cuando una persona está gastando más de lo que le declara que gana al SAT), y es que si se piden muchos comprobantes de compras, esa persona hace creer que gana más de lo que informa y la autoridad fiscal podría pedir que le explique si le está ocultando otros ingresos.
 
En resumen: al pedir muchas facturas y al sumar los montos de estas, estarías dando a entender que ganas más de lo que le reportas al SAT, de modo que al hacer el análisis de tus compras podría pensar que tus gastos (erogaciones) son superiores a los ingresos que le reportas y podría pasar que te mande llamar para que lo aclares.
 

¿Qué es un gasto para en SAT?

El SAT considera como un gasto o erogación lo siguiente:
 
  • Gastos en general (y son de más fácil detección si se pide una factura electrónica).
  • Adquisiciones de bienes (carro, casa, bienes muebles, etcétera).
  • Depósitos en cualquier cuenta de banco.
  • Depósitos en inversiones (fondos de inversión, Cetes, etcétera).
  • Gastos realizados con tarjetas de crédito.
 
Pero además, el SAT considerará que las erogaciones o gastos anteriores representan un ingreso si al revisarlos:

  • El contribuyente no aparece en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC).
  • No fueron mencionados en la declaración de impuestos y por su régimen estaría obligado a notificarlos.
  • Suman cantidades mayores a los ingresos declarados.
  • Si al hacer depósitos en cuantas de banco, en inversiones o compras con tarjetas de crédito las cantidades ya sumadas son mayores a sus ingresos declarados.
 
Es necesario conocer bien nuestro régimen fiscal para saber a detalle lo que se puede y lo que no se puede deducir, además de conocer bien las obligaciones fiscales a las que estamos sujetos para no buscarnos un problema por desconocimiento o desinformación de nuestros deberes con el fisco.
 



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