Tesla, radiografía de un año sobresaliente. ¿Burbuja? ¿Qué esperar?

 Las acciones de la compañía de Elon Musk acumulan una subida anual de nada más y nada menos que del 396,51% habiendo pasado de cotizar en los 130 dólares en los que terminó en 2019 hasta los 648,10 dólares que cotiza en el momento de escribir estas líneas, lo que le ha convertido en el valor más alcista del índice Dow Jones. 

 Realmente ha sido un año frenético para la compañía productora de automóviles eléctricos. A principios de año, empezaba con noticias negativas, recibiendo una demanda de McCune Wright Arevalo (1) en nombre de ocho demandantes en cinco estados de los EE UU alegando que sus vehículos se habían visto involucrados en una aceleración repentina no controlada, sin embargo, sus acciones no se vieron afectadas. 

 Luego se publicaron los resultados del cuarto trimestre de 2019 junto con los del año completo (2), declarando unos ingresos totales anuales de 24 578 millones de dólares frente a los 21 461 millones de 2018, con unas pérdidas netas de 775 millones frente a los 1063 millones perdidos en 2018, equivalente a una pérdida neta por acción de 4 USD. 

 Estas menores pérdidas de las esperadas catapultaron a las acciones hasta los 191 dólares, lo que supuso una revalorización del 44,56% desde comienzos del año. 

 Después llegó el coronavirus (3) y las acciones se desplomaron desde los 191 dólares hasta los 70,50, mínimo que se generó el 18 de marzo. En medio de las caídas, la compañía informó de que planeaba ampliar la capacidad de producción de piezas de automóvil en su fábrica de 2000 millones de dólares en Shanghái (China) (4). 

 El día 2 de abril, nos informaban de la fabricación de vehículos para el primer trimestre (5), indicando que había producido 103 000 vehículos y que había entregado 88 400, momento desde el cual comienza su ascenso imparable en bolsa

 Más tarde, el 30 de abril, publicó resultados del primer trimestre (6) con unos ingresos totales de 5 985 millones de dólares en comparación con los 4 541 del mismo periodo de 2019. El beneficio neto fue de 16 millones de dólares frente a la pérdida neta de 702 millones de un año antes, de esa manera, entraba en beneficios, algo que gustó mucho a los inversores. 

 Posteriormente a el 15 de mayo nos daba a conocer que iba a lanzar una batería de bajo coste (7), la “Million Mile”, lo que reduciría drásticamente el coste de los vehículos eléctricos haciéndolos más asequibles para los consumidores. Días más tarde, la empresa anuncia cambios en la junta (8) y pocas jornadas tarde rompe la primera resistencia importante, generando nuevos máximos históricos en los 208 dólares dejando vía libre para lo que vendría después. 

 El jueves dos de julio, presentó resultados operativos del segundo trimestre (9), habiendo producido 82 272 vehículos en total: 75 946 Model 3 e Y, 6326 Model S y X, con las acciones cotizando ya alrededor de los 240 dólares y tras ello, se dispararon hasta los 358,72 (máximos del 13 de julio), mientras que el día 22 informaron de los resultados del segundo trimestre (10), presentó unos ingresos de 6036 millones frente a los 6350 del año anterior, los cuales, se vieron afectados por la crisis del coronavirus. Sin embargo, tuvo un beneficio de 104 millones frente a las pérdidas de 408 millones del mismo periodo de 2019. 

 Tras generar el máximo de los de 358,72 dólares, las acciones corrigieron hasta los 273 dólares, nivel donde se generó un doble suelo con los mínimos del 24 de julio y del 11 de agosto, habiendo dejado un máximo entre mínimos en los 312,94 dólares. Dicha resistencia fue superada el 13 de agosto (11), marcando una proyección de objetivo mínimo teórico en los 354,18 dólares, que sin embargo superó sin despeinarse hasta llegar a los 538,49 dólares el 1 de septiembre (12) donde deja una nueva resistencia en forma de máximo histórico. 

 Durante ese periodo alcista, Tesla se asoció con Radio Flyer Inc para lanzar el primer modelo para los conductores más pequeños “My First Model Y Children’s Ride-On” (13). 

 Sin embargo, el día uno de septiembre, la compañía informa de una ampliación de capital por valor de 5000 millones de dólares que le provocan un desplome del 42,8%, volviendo a la resistencia del máximo entre mínimos que se había generado en el doble suelo, convirtiéndose ahora en soporte. Esta corrección le lleva hasta casi el 50% de Fibonacci de todo el tramo impulsivo generado desde el mes de marzo. 

 Tras generar dicho soporte, comienza un proceso de consolidación del valor con mucha volatilidad, donde el gran volumen de operaciones de opciones sobre las acciones de compañía han tenido mucho durante todo este tiempo. 

 El día dos de octubre volvía a informar sobre el resultado operativo (15), esta vez del tercer trimestre, anunciando una producción de 145 036 vehículos y 139 300 entregas. Diecinueve días más tarde, informaron de los resultados no auditados del tercer trimestre (16), donde obtuvieron unos ingresos de 8 771 millones en comparación con los 6303 millones del mismo trimestre de 2019, con un beneficio diluido por acción de 0,27 dólares frente a los 0,16 dólares de 2019, con un periodo posterior de continuación del movimiento de consolidación. 

 Pero el nuevo momento importante para las acciones aparece el día 24 de noviembre, cuando superar al alza el máximo dejado el 1 de septiembre y activa lo que podría considerarse un segundo impulso alcista, con objetivo teórico potencial en los 775,80 dólares. 

 Viendo el estado de ánimo de los inversores en el valor, la empresa ha aprovechado para informar de una nueva ampliación de capital por valor de otros 5000 millones de dólares (18) y definitivamente la empresa ha pasado a formar parte del S&P 500 (19). 

 Cómo decíamos, desde el punto de vista técnico el valor sigue siendo claramente alcista, con proyección activada por segundo impulso en los 775,80 dólares y mientras no pierda ningún soporte y comience a generar nuevos mínimos decrecientes, lo más probable sería la continuación de la tendencia. 

 Durante este año se ha abierto el debate sobre la sobrevaloración o no de las acciones del fabricante de automóviles, que cotizan con un PER que tiene poco sentido, de 1268 veces cuando el de su industria es de 8,96, lo cual indica que claramente el valor está en burbuja, nos gusten más o nos gusten menos sus coches y su tecnología. 

 ¿Quiere decir que el hecho de estar en burbuja vaya a significar que tenga que explotar? La respuesta es no, un activo puede ser una burbuja y seguir subiendo y en este caso parece lo más probable. Además, el fuerte interés de la comunidad inversora y de los gobiernos por las energías renovables alimenta que 

 Sin embargo, lo que nos indica esta situación es que invirtiendo en este valor, más que nunca hay que hacer una buena gestión del riesgo. Tiene soportes en los 601 dólares, en los 566 y en los 540, la pérdida de este último sería un claro síntoma de debilidad y un gran aviso de alerta.

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TSLA Diario
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