Gestión del portfolio o porque Alemania no conquistó Rusia (y III)

Si en entradas anteriores vimos la utilidad de usar un portfolio como herramienta para  diversificar el riesgo y lo comparamos con otros medio para lograr esta diversificación hoy vamos a ver la adaptación del portfolio a diferentes tipos de operadores con diferentes capitales para operar.

Siguiendo con la comparación que hicimos al comienzo de esta serie de entradas tenemos que al igual que que le ocurre a un general en contienda nosotros como operadores nos tenemos que adaptar a los recursos que tenemos y al tamaño del desafío que afrontamos. En el caso que planteamos inicialmente, la batalla de Stalingrado, la táctica rusa de aguantar y esperar fue la adecuada frente al ejército alemán con problemas de logística para soportar esa situación. Los alemanes asumieron que la batalla  sería dura pero más corta, no estuvo preparado para una posibilidad que vieron como improbable.  Asumió unos riesgos para los que no estaba preparado.

Aguantar’.  Al igual que los rusos yo creo que esa debe ser la primera premisa. Después obtener el máximo rendimiento posible. Para saber cual es este rendimiento nos será de utilidad relacionar tres ideas:

  • Capital que vamos a emplear para operar. Al contrario de los que ocurre en otras muchas actividades económicas aquí las ganancia o pérdidas van en porcentaje. Una misma calidad de operación dará más o menos ganancias o pérdidas dependiendo del capital que pongamos encima de la mesa.
  • Rendimiento de las operativas que vayamos a emplear. Sin olvidar que el rendimiento también determina el nivel de riesgo.
  • Capacidades personales para gestionar esas operativas. De nada sirve un capital suficiente y una operativa matemáticamente positiva si a la hora de aplicarla no sabemos controlarnos a nosotros mismos o aplicamos la reglas de forma inadecuada.

Respecto al capital y la capacidad personal cada uno debe ver lo que tiene entre manos. Cuidado con el análisis de la capacidad. Esta debe estar respaldada por operación real con resultados documentados, no tiene sentido que nos engañemos a nosotros mismos. El mercado pone a cada uno es su sitio. Respecto a la operativas me remito a lo dicho anteriormente sobre la diversificación de estilo de operación.

También quisiera destacar un detalle. En la relación anterior no aparece el Euribor o el IPC. Una cosa es lo que te gustaría o precisarías ganar y otra cosa lo que a lo que puedes aspirar según los factores anteriores. No hay una zona de intersección entre lo que puedes obtener y lo que necesitas, puedes ser más o menos agresivo pero siempre dentro de una horquilla marcada por tus capacidades no por tus necesidades.

Puedes pensar que si operas pero no obtienes una cierta cifra estás haciendo mal las cosas. No es así. Calcula tu rendimiento razonable y ves a por él, aunque sea pequeño. Céntrate en operar bien que ya es bastante.

Para diseñar nuestro portfolio a lo anterior hay que añadir otro elemento, nuestra intencionalidad. O dicho de otra manera, qué queremos conseguir operando. Planteamos tres opciones posibles:


  • Obtener un ingreso complementario.
  • Aumentar nuestro capital para operar.
  • Vivir de la operación.

Los dos primeros objetivo te los puedes plantear con prácticamente cualquier cifra inicial. Para obtener el tercero deberás disponer de un mínimo más alto. La determinación de esta cifra dependerá de tus capacidades pero es forzosamente alto.

Juntemos todo lo anterior en varios perfiles intentando que sean lo más común posible:

‘Dispongo de $10.000 y quiero reinvertir mis ganancias para obtener un capital más alto, no me es un dinero imprescindible’


Aunque las acciones son el mejor modo de incrementar capital al partir de una base pequeña y buscar el crecimiento la operaciones de riesgo medio deberán asumir este rol:


  • 15% especulación de alto riesgo.
  • 42.5%: seguimiento de tendencia.
  • 42.5%: delta neutral.

Dispongo de $50.000 quiero complementar el sueldo y me gusta la operación sin grandes complicaciones’


En este caso podemos buscar un perfil equilibrado:


  • 40%: acciones de bajo precio para una gestión activa ((collar trade, covered call)

  • 25%: seguimiento de tendencia.
  • 25%: delta neutral con operativa simplificada usando sólo unos ajustes básicos.
  • 10%:  especulación de alto riesgo.

‘Mi capital es de $100.000, son mis ahorros puedo perder sólo una parte. Quiero obtener un rendimiento mayor que en el banco’


Este es un perfil relativamente común. Al tomar como referencia los fondos de inversión es un perfil conservador.


  • 30%: inversión en acciones seleccionadas por sus buenos fundamentales y aplicando una gestión tradicional, con búsqueda de rendimiento en dividendo y subida de precio.
  • 30%: inversión en acciones también con buenos fundamentales pero con mayor volatilidad que en el caso anterior y aplicando una gestión más activa.
  • 25%: delta neutral.
  • 15%: seguimiento de tendencia.

‘Parto de $100.000 y pretendo sacar una parte de los beneficio y reinvertir otra, quiero mejorar como operador, asumo que puedo tener pérdidas’


Aunque el capital es el mismo que en el caso anterior el portfolio es diferente al tener el operador otro perfil :

  • 50%: inversión en acciones con buenos fundamentales y gestión activa centrando los beneficios en la venta de opciones.
  • 25%: delta neutral.
  • 10%: seguimiento de tendencia.
  • 10%: especulación de alto riesgo.
  • 5%: aprendizaje, búsqueda de nuevas operativas.

Aquí vemos que aparece un nuevo apartado: el del aprendizaje con operación real. Efectivamente, es preciso dedicar un porcentaje de nuestro portfolio a este concepto para poder mejorar el resto de apartados.

‘Tengo $150.000, es el dinero con el que me voy a jubilar’

La prioridad es la seguridad y hay un claro planteamiento al largo plazo, el rendimiento debe ser mayor que en un plan de jubilación.

  • 80%: acciones con buenos fundamentales y diversificadas en al menos 5 sectores bien diferenciados. Gestión tradicional. Se puede apuntalar con productos institucionales a largo plazo como Obligaciones.
  • 20%: acciones con buenos fundamentales y gestión activa.

He puesto 6 casos, pero es podrían poner muchos más. De igual manera las soluciones planteadas son personales y discutibles.

Para terminar voy a poner un portfolio que no es raro encontrarse y que es garantía de dificultades:

‘Dispongo de $25.000 deseo el máximo rendimiento y asumo que no voy a tener pérdidas’

Distribución:

  • 80%: operaciones de alto riesgo.
  • 20%: parado en la cuenta.

Realmente este caso ni siquiera puede considerarse un portfolio pero es más habitual de lo que debería.

A modo de resumen diría que el portfolio es una herramienta que nos da estabilidad y una imprescindible visión de conjunto. Nos obliga a realizar un planteamiento a medio y largo plazo tan beneficioso como la propia herramienta.

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