El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%

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El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%
El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%
#1

El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%

El laboratorio Aspen Pharmacare dejaría de vender sus fármacos en el mercado español si Ana Mato no acepta su propuesta

El habitual tira y afloja que se produce entre los laboratorios farmacéuticos y el Ministerio de Sanidad a la hora de fijar el precio de venta de medicamentos en España se ha convertido, en el caso de los laboratorios Aspen Pharmacare, en algo más serio.

La compañía sudafricana, inmersa en una campaña de expansión por todo el mundo, ha exigido a Sanidad un aumento de hasta el 4.000% del precio de los medicamentos contra el cáncer de ovario y la leucemia que comercializa en nuestro país. Según ha podido saber El Confidencial Digital, Sanidad no acepta un encarecimiento tan grande de estos fármacos y las negociaciones continúan.

De acuerdo con fuentes conocedoras de las negociaciones, Aspen Pharmacare alega que al precio actual podría dejar de abastecer el mercado español en las próximas semanas por falta de rentabilidad. Sin embargo, la legislación está de parte del gobierno español. Según el artículo segundo de la ley 29/2006 de garantías y uso racional del medicamento, las empresas están obligadas a abastecer siempre a las farmacias. De lo contrario, podría sancionarles.

La fijación de los precios de los medicamentos que salen al mercado por parte de Sanidad se suele cerrar con un pacto entre el ministerio y los laboratorios. “Las empresas hablan con Sanidad y les piden que den luz verde a la comercialización de un determinado fármaco con un precio determinado. Luego está la fuerza y la determinación del ministerio para fijar un precio más alto o más bajo en función del coste de producirlo y su importancia terapéutica”, aseguran estas fuentes.

Sanidad, de momento, no ha cedido a la presión. “Si no están de acuerdo tienen la opción de ir a los tribunales. Pueden poner un recurso contencioso administrativo y esperar a ver cómo se resuelve. De lo contrario están obligados a abastecer a las farmacias para cumplir la ley”, aseguran estas fuentes.

Medicamentos

La polémica ha surgido con cinco fármacos que comercializa este laboratorio en España para combatir algunos tipos de leucemia y contra el cáncer de ovario. Son los siguientes:

-- Melfalán Aspen. Se utiliza contra el mieloma múltiple y contra el cáncer de ovario. El precio actual fijado por Sanidad es de 15,25 euros por envase. La petición de Aspen es de subirlo a 150 euros por envase. Las ventas que reconoce el laboratorio de este producto en España son de 10.000 envases en 2012. La subida propuesta por la farmacéutica es del 1.000%.

-- Leukeran de 2 miligramos. Su principio activo es el clorambucilo. En este caso el precio fijado es de 2,16 euros el envase. La petición del laboratorio es subirlo a 100 euros, más de un 4.000%. Las ventas que reconoce el laboratorio de este producto en España es de 14.840 envases.

-- Mercaptopurina Aspen de 50 miligramos. Es un medicamento que se utiliza para la leucemia linfoide aguda. El precio actual que ha marcado Sanidad es de 4,08 euros por envase, mientras que la petición del laboratorio sudafricano es pasar a 52 euros por envase. Las ventas reconocidas por Aspen son de 72.360 envases en 2012.

-- Tioguanina Aspen de 40 miligramos. Se utiliza para tratamientos de leucemia mieloide. El precio fijado por Sanidad para este fármaco es de 13,32 euros por envase. Aspen Pharmacare pide que se suba a 120 euros por envase. Se comercializaron 1.240 envases en 2012.

-- Busulfano Aspen de 2 miligramos y 100 comprimidos por envase. Sanidad impone un precio de 7,6 euros por caja, mientras que el laboratorio sudafricano pide que se suba a 220 euros. Es, de los cinco, el menos vendido según las cifras aportadas por Aspen: 1.220 envases en 2012.

Fuentes cercanas a los laboratorios Aspen Pharmacare han declinado hacer comentarios a este confidencial sobre esta polémica.

Aspen Pharmacare es un laboratorio de Sudáfrica, líder africano en la venta de medicamentos genéricos. Ha puesto en marcha una política de expansión por todo el mundo y son fuertes ya en Iberoamérica y en Australia. En mayo de 2009, el gigante GlaxoSmithKline adquirió el 19% de Aspen, aunque posteriormente ha anunciado su intención de vender un 6%.
http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/fabricante-medicamentos-leucemia-subida-precios_0_2215578449.html

#2

Re: El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%

Buenas, Empecinado.
Hablamos de pobreza energética e igualmente podemos hablar de pobreza farmacéutica.
Cuando se instauró el copago ya se encontró gente que no podía pagar algunos medicamentos porque sus salarios-pensiones-subsidios son ridículos o porque hay medicamentos que siendo necesarios para determinadas patologías o colectivos (ancianos, discapacitados...), se han ido sacando paulatinamente de la financiación del SNS.

Una vez más nos encontramos las bondades del sistema de libre mercado llevado a su extremo sin atender a las normas mínimas de ética y responsabilidad social, contemplando única y exclusivamente el incremento ilimitado de las cuentas de resultados.
Si todo lo anterior confluye con el uso de medicamentos (u otros servicios-elementos...) imprescindibles para la vida o el desarrollo de ésta dentro de una dignidad mínima, nos adentramos en la esencia de la más abyecta mezquindad.
"Del copago farmacéutico al 'pago extra': sube el precio de casi 200 medicamentos desfinanciados
http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/5536950/02/14/Del-copago-farmaceutico-al-pago-extra-sube-el-precio-de-casi-200-medicamentos-desfinanciados.html#Kku8rjDVx3xeGPjN

No hay ni un put. saludo para los ruines y avarientos.

#3

Re: El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%

Amigo Alcalde, hemos tratado en este foro muchas veces de lo que se viene en llamar el "nuevo orden mundial", aludiendo siempre a la enorme influencia que ejercen las economias sobre el desarrollo y la evoución de cualquier acontecimiento que tiene lugar en la Tierra, de manera que la politica es solamente un títere en manos de los poderosos, con poder incluso para poner y quitar gobiernos o incluso declarar la paz o la guerra entre paises.
Pero jamás --al menos que yo recuerde-- hemos abordado el inmenso poder que tienen los laboratorios farmacéuticos en el orden mundial.

salutambseny.wordpress.com/javier-padilla-la-industria-farmaceutica-y-el-mundo-global/‎En caché
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sukhacentroayurveda.com/.../laboratorios-farmaceuticos-los-duenos-del-mundo/

#4

Re: El fabricante de medicamentos contra la leucemia y cáncer de ovario exige subida de precios de hasta un 4000%

Bien hallado, maese Ankaser.
"“De populorum miseria, morborum genetrice”: la miseria del pueblo genera enfermedades.
Tremendo, pero real; ya lo estamos notando en la práctica médica diaria. Esta frase la pronunció el médico alemán Johann Peter Frank (padre de la salud pública y uno de los grandes impulsores de la medicina social) ¡¡¡EN 1790!!! en un viaje a Lombardía

Si teneis tiempo (no son más de 10 minutos en total), os dejo 2 entradas muy interesantes (señoras y señores, la relación entre la política-economía y la salud, que no es moco de pavo):

-"Medicammentos, pobreza y desigualdad"
http://escuela.med.puc.cl/publ/arsmedica/arsmedica13/Medicamentos.html

-Unos párrafos del discurso de Johann Peter Frank en 1790 (podemos adapatarlo perfectamente a 2014):
"Oratio acad. De populorum miseria, morborum genitrice (1790".

"Debido a que cada clase social sufre las enferme­dades determinadas por su diferente modo de vivir, el rico y el pobre tienen padecimientos peculiares bajo cualquier forma de gobierno. No voy a dedicar, sin embargo, mi discurso a las enfermedades originadas por la inevitable ley de la disparidad social, sino a la consideración de las tremendas consecuencias que para la salud pública tiene la extrema pobreza que oprime útil la parte más numerosa y útil de la población…

Apenas han alcanzado la adolescencia, los hijos de la miseria son obligados por la pobreza de sus padres a realizar trabajos excesivamente penosos. Pierden en sudor los líquidos destinados al desarrollo de su orga­nismo. De aquí la falta de delicadeza, simetría y per­fección natural. De aquí la decadencia de la raza hu­mana, tan evidente en esta clase social como en los animales domésticos. Los organismos obligados a tra­bajos prematuros no crecen, y pierden gracia, fuerza y prestancia. Ésta es la razón por la que a menudo to­mamos a un muchacho campesino por un adulto, con­fundidos por su cara y por la rigidez de sus miembros. Obligado de niño a trabajar como un hombre, su cuerpo se transforma en una masa pesada incapaz de extenderse y demasiado rígida para su edad. La necesidad no respeta tampoco al sexo débil, y coloca a las muchachas bajo el mismo yugo que a sus hermanos, incluso a las condenadas de antemano a matrimonios tardíos. Ello da rigidez a sus cuerpos y los predispone a los partos más -difíciles.

El trabajo es inseparable de la vida de las gentes que tienen a su cargo la noble tarea de cultivar la tierra. En sí mismo dista mucho de ser perjudicial para la salud, y puede, por el contrario, robustecer el organismo y evitarle la legión de enfermedades que la pereza, las pasiones y la glotonería producen en las ciudades. Cuando los campesinos pueden disponer de alguna propiedad y disfrute de bienes y cuando reci­ben una compensación por su trabajo que le permite mantener a su familia, la salud del pueblo florece tan­to como la tierra que cultiva. Todo el mundo tiene que admitir por propia experiencia que la máquina humana se deshace en muy poco tiempo si una ali­mentación de calidad y cantidad adecuadas no susti­tuye lo que cada día ha consumido el trabajo y elimi­nado el sudor. La población esclava es una población caquéctica. La iniciación y la enfermedad se reflejan en la cara de toda la clase trabajadora. Se reconoce a pri­mera vista. Cualquiera que la haya observado no lla­mará a ninguno de sus miembros hombre libre. El término ha quedado sin sentido.

Antes de que amanezca, después de comer un poco del mismo pan sin fermentar que siempre aplaca a medias su hambre, el campesino está dispuesto para su duro trabajo. Con su agotado organismo labra bajo los ardientes rayos del sol un suelo que no es suyo y cultiva una viña que no le ofrece ninguna recom­pensa. Sus brazos desfallecen, su lengua seca se hunde en el paladar, el hambre le consume. El pobre desgra ciado sólo puede esperar unos granos de arroz y unas pocas legumbres remojadas en agua… La escasez de alimentos y una clase de comida privada de valor nu­tritivo impiden a los ciudadanos realizar esfuerzos físi­cos continuados y los predispone a contraer cualquier tipo de enfermedades. Cuanto más débil es el orga­nismo y más agotado está, más fácilmente penetran en él los contagios como en una esponja seca. De aquí que el hambre —esterilidad de los campos en circuns­tancias adversas— vaya inmediatamente seguida por las epidemias. Hay que atribuirlas no tanto a la pobre calidad de los alimentos como a la fatal predisposi­ción de los organismos a absorber los gérmenes mor­bosos. Los médicos, los cirujanos, los jefes militares y los sacerdotes pueden vivir en la atmósfera corrom­pida del enfermo, estando en íntimo contacto con él, sin ser afligidos por el contagio con tanta frecuencia como los ciudadanos y los soldados pobres, extenuados y deprimidos…

Únicamente puedo aludir a las enfermedades pro­pias de los pobres que se originan por la falta de ropas y de calefacción ante las inclemencias del tiem­po y por una vivienda mugrienta y sucia, o a las as­querosas enfermedades de la piel debidas a la ausen­cia de limpieza corporal y al sudor producido por el continuo esfuerzo. Agobiado con tantas causas de en­fermedad, el pobre está expuesto a numerosas desgra­cias en cuanto sucumbe a una de ellas. Estremecido por la fiebre, se aferra a su duro trabajo para mante­ner a su mujer y a sus hijos hasta que su organismo se derrumba bajo el peso de tanta miseria. Quizá llama a un médico y cuando llega implora su ayuda. La indigencia le niega medicamentos, comida apro­piada y asistencia. Pasan los días y se pierde la ocasión de salvarlo. Entra en un hospital si hay alguno, pero allí está duramente separado de su familia hasta su entierro. Ha podido buscar más pronto este refu­gio, pero en la mayor parte de los hospitales existe tanto peligro de contagio y tan cruel abandono del enfermo pobre que las cifras de mortalidad hospitala­rias son más elevadas que las generales”.

Saludos con salud e igualdad para todos.