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Uno de los conceptos más tocados en economía es el del salario mínimo, el valor de su existencia y cuál debería ser su monto. Despierta mucho interés porque es la representación del piso al que una persona debe aspirar por percibir luego de una jornada de ocho horas de trabajo, que en México es sumamente controversial por su muy bajo nivel, y que es calificado como una violación a derechos humanos y al precepto constitucional que lo abarca.

El argumento de mayor sustancia que usa la bancada en contra de aumentos del salario mínimo es el efecto faro, éste se basa en que fijar un salario mínimo no solamente te basa el piso de remuneraciones, si no que mueve a muchas otras variables de la economía nacional. Se llama efecto faro porque es una guía de todo el resto de masa salarial del mercado, y alzas del salario mínimo te mueven las percepciones del resto de personas que integran el mercado laboral formal e informal.

 

Esto quiere decir que si alzas el salario mínimo habrá cambio en la gente que gana entre uno y dos salarios mínimo, en quienes ganan de dos a tres, y así sucesivamente con un efecto mucho menor con respecto a quienes tienen mayores remuneraciones, y ante una provocación desproporcionada se entra en el temor que ello implique en perder el equilibrio macroeconómico, porque un aumento por decreto que lleve a incrementos a todos los salarios del país puede desencadenar resultados nocivos para la economía.

El efecto faro también tiene repercusión en el mercado informal, pero éste es más difícil de corroborar, pero se tienen evidencias que muchos de estos empleos toman el salario mínimo de referencia para determinar cuánto pagarle a sus empleados.

Se teme que el aumento por decreto del salario mínimo implique un incremento en la estructura de costos que derive en un aumento de precios para compensarle; despedir a los empleados menos productivos, incrementando la tasa de desempleo, o que éstos acaben en la informalidad, perdiendo prestaciones de seguridad social, entre otras; también se adhiere que las empresas exportadoras, al quererse mantener competitivos, produzcan menos y vendan al exterior una cifra inferior de productos, golpeando a la balanza comercial, depreciando al peso mexicano y conllevando así a una espiral inflacionaria.

Es una visión fatídica y de sensaciones de catástrofe, esto alimentado por la década de los ochenta que se tuvo un enorme déficit fiscal, incrementos sustanciales de tipo de cambio y de salario mínimo que acabaron por retroalimentarse. Los traumas del pasado tienen aún efecto hoy, aunque cabe señalar que el salario mínimo no fue el detonante de ninguna de esas crisis.

Un estudio por Banxico acerca del efecto faro en México fue lanzado en junio de 2016, en el que se explica el proceso y la pérdida de poder adquisitivo en el largo plazo. El coeficiente de efecto faro fue de 0.85 con respecto al salario base de cotización promedio el IMSS. Esto significaría que un aumento de 1% al salario mínimo tendrá como efecto un incremento del 0.85% del salario promedio formal. El gran problema del estudio fue el periodo de muestra, que abarca de 1976-2015, dentro del cual se incluyen periodos de una muy alta inflación y con un marco institucional muy distinto al actual, por lo que ciertos economistas han criticado la metodología y señalado que el resultado está sobreestimado por la elección del periodo utilizado.

El salario mínimo es un tema muy polemizado, y el efecto faro será el principal argumento de la bancada que se posiciona en contra de sus aumentos. Habrá que estar atentos de siguientes estudios que despejen la actualidad de la sensibilidad de la masa salarial con respecto al piso que existe.

Dejo la liga del estudio hecho por Banxico.

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/160220/SalarioMinimo_e_inflacion_1.pdf

 

David Abraham Ruiz Ruiz

Licenciado en Finanzas por la Universidad de Sonora

Correo: [email protected]

Twitter: @Ruiz4D

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  1. en respuesta a Gabo1978
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    #2
    15/05/18 12:43

    Hola, muchas gracias por su comentario. Pienso que el salario mínimo no debe ser tema político ni parte de una campaña. Los candidatos tendrían que proponer una autonomía completa de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), y que se conforme por un sector técnico y otro económico que esté lanzando estudios de productividad y avances económicos en las distintas zonas del país, y por supuesto, para el sector formal e informal, y las prospectivas de competitividad para el país con posibles aumentos de salario mínimo. Actualmente los aumentos se manejan por discusiones entre agentes sindicales, políticos y representantes del sector privado, lo cual politiza un tema que tiene que responder por condiciones económicas. Darle un carácter técnico y no político volvería éste en un tema mucho más sencillo de tratar, y la propuesta tendría que ser la autonomía y una reforma constitucional para cambiar el cómo se trabaja en la CONASAMI.
    Espero haber respondido su inquietud. Que pase bonita tarde.

  2. #1
    14/05/18 22:21

    Hola. Está muy internaste tu post. Algunos candidatos presidenciales se han pronunciado por incrementos importantes al salario mínimo. Yo creo que en el largo plazo eso nos restará competitividad. ¿Tú que opinión tienes?