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Inflación subyacente y no subyacente: conceptos básicos y situación actual en México

Desde hace varios meses, los bolsillos de los consumidores y los presupuestos de las compañías se han visto severamente presionados por el alza significativa en los precios de bienes y servicios a nivel mundial. Primero, la pandemia por COVID19, y posteriormente, los problemas en cadena de suministro y el conflicto bélico entre Rusia-Ucrania son los principales sucesos que han propiciado que la inflación en muchos países se sitúe en niveles no vistos en décadas o, incluso, sin precedentes, como en la Unión Europea. En respuesta, tanto Bancos Centrales como Gobiernos han tomado ciertas medidas para paliar los efectos inmediatos de la inflación, así como doblegar su trayectoria alcista en el mediano plazo.

Tomando en cuenta esta narrativa, los especialistas y analistas económicos han estado atentos a la información periódica sobre inflación, proporcionada por los institutos de estadística de los países, con la finalidad de analizar el comportamiento presente y de formar su opinión sobre lo que se espera en este rubro en los siguientes meses. Asimismo, el estudio de la evolución de la inflación, con base en los índices de precios al consumidor (IPC), es clave para detectar sí habrá un marasmo económico o, por otro lado, un crecimiento económico en el corto plazo. En México, los ojos están puestos en las cifras de inflación calculadas a partir del índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que es producido por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por un lado, los expertos ponen atención a las repercusiones de la inflación por rubros de consumo, conocida como Clasificación del Consumo individual por Finalidades (CCIF) en México, que incluyen 1) alimentos y bebidas no alcohólicas, 2) bebidas alcohólicas y tabaco, 3) prendas de vestir y calzado, 4) vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 5) muebles, artículos para el hogar y su conservación, 6) salud, 7) transporte, 8) comunicaciones, 9) recreación y cultura, 10) educación, 11) restaurantes y hoteles, y 12) bienes y servicios diversos. Así, se incluyen los bienes y servicios más representativos en estos rubros, los de mayor consumo e impacto, conforme a las encuestas ENIGH y ENGASTO. Y recientemente, el análisis ha sido más granular al incluir algunos productos que están dentro de estas categorías. Los comunicados mensuales del INEGI otorgan información de la inflación de acuerdo con el CCIF.

Por otra parte, los expertos estudian el comportamiento de la inflación en términos de dos componentes importantes: inflación subyacente e inflación no subyacente. ¿Por qué son relevantes? En primera instancia, estos componentes nos dan más luz sobre las previsiones de inflación en los próximos meses. Segundo, su monitoreo ayuda a detectar si existe “ruido” que incida en el comportamiento de la inflación: este “ruido” implica la volatilidad de los precios en el corto plazo por factores ajenos al mercado[1]. Tercero, éstos dan indicios sobre si las expectativas de inflación están ancladas o desancladas[2]. Con estos elementos, se puede responder a las siguientes preguntas: 1) ¿qué se espera de la inflación a futuro?, 2) ¿la inflación cederá pronto?, y 3) ¿la inflación está siendo afectado por factores externos? También, los comunicados de INEGI dan cifras sobre la evolución de estos componentes en el mes y durante el tiempo (trayectoria).

Como paréntesis y recordatorio, la medición de este fenómeno se sintetiza en la tasa de inflación, que es la variación porcentual del IPC, el INPC en México, del periodo actual versus otro periodo de referencia. A este respecto, la tasa anual, periodo actual versus periodo de hace 12 meses, es la tasa más utilizada para el análisis de la inflación y la de mayor difusión por los medios de comunicación, mientras la tasa mensual es utilizada como soporte para revisar el comportamiento de coyuntura de este indicador. Asimismo, vale la pena recordar que el IPC presenta la variación promedio de los bienes y servicios más representativos ya que no todos los precios varían en la misma magnitud ni dirección. Por tanto, los expertos estudian las tasas de anuales de inflación general, subyacente, no subyacente y por componentes de CCIF, y complementan sus análisis con información mensual: estas cifras son un proxy representativo en términos del panorama inflacionario, ya que es imposible medir todos los precios de las economías.

Retomando al análisis de inflación por componentes, los expertos extraen conclusiones importantes de los diversos rubros del CCIF, sobre todo cuál o cuáles de éstos tienen el mayor peso en la inflación general. Por ejemplo, la gráfica 1 presenta el desglose de la inflación y se observa que los renglones que han contribuido más a la inflación en los últimos meses son 1) alimentos y bebidas no alcohólicas, 2) restaurantes y hoteles, y 3) transporte. Ahora bien, la inflación subyacente y la inflación no subyacente son dos indicadores indispensables no sólo para el estudio de la misma inflación general sino también para la marcha de la economía. Así, los expertos parten del análisis de estos componentes, concentran su atención en ellos, y complementan con los rubros CCIF. Generalmente, un entorno inflacionario elevado y persistente conlleva que 1) los Bancos Centrales aumenten las tasas de interés objetivo y se encarezcan los créditos, 2) el consumo sea menor por una contracción en el crédito para adquisición de bienes y en el poder adquisitivo, sobre todo duraderos, 3) la inversión de las empresas se reduzca debido al alza de precios en materiales y equipo, y 4) las condiciones económicas se deterioren y se presente una posible recesión[3].
 
Gráfica 1. Inflación por rubros del CCIF. Tasa de inflación anual. Fuente: México, ¿Cómo vamos?
Gráfica 1. Inflación por rubros del CCIF. Tasa de inflación anual. Fuente: México, ¿Cómo vamos?
 
Ahora, vale la pena ahondar en los conceptos de inflación subyacente y no subyacente con el fin de entender su relevancia para los expertos. En primera instancia, la inflación subyacente[4] incorpora el aumento sostenido de precios en un grupo de bienes y servicios del IPC cuyas características comunes son la relativa estabilidad de sus precios en el tiempo y las afectaciones en sus precios exclusivamente por condiciones de mercado[5]. Para llegar a esta inflación, se excluyen los bienes y servicios más volátiles, con mayores variaciones en los precios, de la inflación general. En este tenor, una inflación más suavizada permite estudiar la trayectoria de la inflación en mediano plazo, y saber si es necesario tomar medidas de política económica, especialmente en momentos donde la trayectoria es ascendente, como se ha visto en meses recientes. Las medidas más importantes, en este escenario, son: 1) política monetaria restrictiva, principalmente mediante el aumento de las tasas de interés u otras medidas para reducir la liquidez, 2) políticas gubernamentales para contener la inflación e impulsar el crecimiento, como la inversión en el sector social y desarrollo estratégico[6], y 3) otras medidas de política monetaria para atender la depreciación en el tipo de cambio y atender el encarecimiento de bienes importados. 
 
En contraparte, la inflación no subyacente refleja el aumento sostenido de los precios del grupo opuesto de bienes y servicios al de la inflación subyacente: en general, se consideran los productos cuya evolución de precios son más volátiles y depende principalmente de factores externos, como condiciones climáticas y decisiones institucionales. En general, los elementos que conforman esta inflación son los productos agropecuarios, los energéticos y las tarifas públicas por servicios otorgados al público. Así, esta categoría permite ver sí la inflación general está siendo afectada por factores temporales o decisiones gubernamentales ajenas al mercado. En este sentido, la inflación subyacente es más difícil de controlar y requiere de una acción coordinada entre agentes económicos y, en caso necesario, de los países para establecer políticas que detengan un posible comportamiento ascendente: la política monetaria tiene poca o nula incidencia. La gráfica 2 presenta la evolución de la inflación subyacente y no subyacente en los últimos años, ambos con una trayectoria ascendente a partir del surgimiento de la pandemia por COVID19.
 
Gráfica 2. Inflación general y por componentes. Fuente: México, ¿Cómo vamos?
Gráfica 2. Inflación general y por componentes. Fuente: México, ¿Cómo vamos?

Ahora, ¿Por qué los expertos están preocupados por el entorno inflacionario actual en México? En primera instancia, la inflación general y subyacente son cada vez mayores y no ha cedido a pesar de las medidas aplicadas tanto por el Banco Central, vía aumento de tasas de interés, y el Gobierno Federal, vía regulación de precios de algunos productos la canasta básica. Por ello, los analistas anticipan que ambas continuaran con la tendencia alcista, y la tasa de interés objetivo también será más alta, todo esto en detrimento de los consumidores, las empresas y, en general, la economía. Segundo, la inflación no subyacente se ha ubicado en niveles no saludables durante varios meses, cuestión que ya ha impactado en el rubro subyacente. Como ejemplo, el elevado precio de los combustibles (no subyacente) ha pegado en los costos de transporte de las compañías (subyacente). A este respecto, la aparición y la duración de factores externos, primordialmente la pandemia y la guerra entre Rusia-Ucrania, han tenido un impacto significativo en la inflación, a pesar de los esfuerzos de los países por impulsar soluciones diversas ante estos problemas. Tercero, la economía mundial atraviesa por un problema estructural: la crisis en la cadena de suministro. Esto ha provocado que la oferta agregada no se situé en niveles normales, mientras que la demanda agregada ya lo está, principalmente ante las mejores condiciones de salud. Por tanto, este comportamiento ha ocasionado una inflación impulsada por costos, ante la escasez “artificial” de bienes y servicios. En respuesta, los Gobiernos Nacionales han promovido diversas medidas que coadyuvan al reajuste de las cadenas de suministros y fomenten la producción, aunque se esperan resultados en un mediano plazo. 
 
Finalmente, la pregunta del millón, ¿Cuándo terminará esta pesadilla inflacionaria? En línea con las precisiones anteriores, el panorama inflacionario se ha tornado incierto debido a los eventos acaecidos a partir de 2020, y no hay indicios, hasta el momento, de que vaya a ceder pronto. Precisamente, la señal más importante sobre una mejora en las previsiones de inflación es el cambio de tendencia de la inflación subyacente: cuando está inflación baje consistentemente en quincenas y meses consecutivos, se podrá considerar esta posibilidad. Si esto ocurre, la inflación general también descenderá. Aunado a esto, otra señal importante es la mejora notable en las condiciones de las cadenas de suministro y cadenas productivas, que se pueden observar a través de indicadores como el Supply Chain Pressure Index de la FED New York, y la baja persistente en la inflación no subyacente. Finalmente, otra señal adicional es la culminación de los eventos que han tenido en vilo al mundo y a las economías: la pandemia y la guerra. Por el momento, sólo se han observado caídas y repuntes en la inflación general de algunos países, como México y Estados Unidos, pero no una baja en la inflación subyacente en periodos consecutivos. Y con relación a las otras señales, no ha habido mejoras importantes al respecto. Los expertos han coincidido que, si la inflación no presenta mejorías a finales de este año, entonces la recesión mundial sería inminente: conforme se acerca la fecha, cada vez más dan por sentado este lúgubre escenario.
 
Los invito a leer más sobre aspectos claves de la inflación en los siguientes enlaces:
 
 
Referencias:
 
Notas a pie de página:

[1] Específicamente, oferta y demanda que juegan en la determinación de los precios.
[2] Para mayor detalle, consultar la siguiente liga: https://www.rankia.mx/blog/cosmovision-economica/5309753-nave-inflacion-deriva-importancia-anclaje-expectativas
[3] Un circuito sencillo para entender el impacto de una inflación fuera de control aunque existen otros factores a la hora de analizar el papel de la inflación en la economía.
[4] También conocida como core inflation.
[5] No se ve afectados por decisiones de terceros.
[6] Por ejemplo, el nearshoring.

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