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El 2020  fue  un año histórico que ha implicado un proceso de transformación y adaptación en todos los ámbitos:  sociales, económicos, culturales, institucionales y políticos alrededor del mundo. Si bien la primera mitad del año  pasado estuvo dominado por incertidumbre y contracción económica,  consideramos que la segunda mitad de 2020 culminó con cierto grado de optimismo por parte de los inversionistas nacionales e internacionales después de que los gobiernos e instituciones actuarán acorde a la situación histórica que se presentó: investigaciones simultaneas de vacunas contra el covid 19, paquetes de rescate económico, inyección de liquidez por parte de los bancos centrales y medidas de contención contra la propagación del virus. Nuestro escenario base plantea que 2021 será un año de recuperación paulatina, aunque será desigual entre países y regiones en el mundo.  


Entre los países que consideramos encabezarán la recuperación además de que serán punto de arrastre económico global son Estados Unidos, China, Europa (Reino Unido y la Zona Euro) y Japón, lo cual, estaría  basado particularmente en el proceso de vacunación aunado al despliegue ha que tenido la política fiscal y monetaria expansiva. La mayoría de las economías emergentes (latinoamericanas y asiáticas) estarían teniendo una recuperación más lenta derivado de estímulos económicos más limitados y pérdida productiva tras los cierres comerciales, limitando la holgura financiera en el balance de riesgos particulares de los países.   


Sin embargo consideramos que prevalecen riesgos medianamente posibles que podrían limitar la magnitud de la recuperación económica global: fallas de logística en el proceso de producción y aplicación de las vacunas contra el Covid 19, cierres económicos totales prolongados, sobrevaluación financiera de activos y conflictos políticos / económicos.  

Finalmente, si bien una variante del Covid 19 con síntomas más intensos no se plantea como una posibilidad cercana, es algo que se establece como un escenario de muy baja probabilidad. 

 
Hacia adelante consideramos que la economía global se mantendrá en el camino de la recuperación aunque varios de los primeros países en alcanzar los niveles pre pandemia estaría siendo hacia 2021, siendo un caso extraordinario el de China que aún el presente año continuará creciendo.  


Lo anterior estaría propiciando un crecimiento de alrededor de 4% anual en el PIB a nivel mundial, particularmente impulsado por la resiliencia en el sector de manufacturas y el consumo, en tanto el sector servicios podría mostrar un mayor rezago derivado de las medidas implementadas para contener la pandemia. 


Cabe resaltar que el impacto de la propagación del coronavirus a nivel global generó una situación muy parecida a destrucción de capital, es decir, una situación donde el cierre definitivo de empresas y la eliminación productiva de eslabones en las cadenas globales de valor estaría limitando temporalmente la magnitud de crecimiento económico ( afectando el “PIB Potencial”) . Dicha situación se presentó con mayor intensidad en las economías emergentes, por lo tanto, es previsible una recuperación con rezago a lo largo del tiempo.  

Para México esperamos  que la base de la recuperación económica este sustentada en el arrastre económico externo mediante las exportaciones manufactureras, así como una política monetaria expansiva por parte de Banco de México apoyada por un consumo relativamente estable. De manera externa podríamos ver el inicio de entrada de flujos internacionales derivado de una percepción de un menor grado de incertidumbre internacional y una mayor oportunidad de inversión en términos de valuación.  


Lo anterior en su conjunto estaría propiciando una posible expansión de la economía entre 2.5% y 3.8% anual. 

Respecto a la inflación estaríamos esperando un repunte durante la primera mitad de año resultado de factores nacionales como incrementos en los costos de mano de obra, transporte y productos de canasta básica debido al aumento de los precios de insumo, sin embargo, consideramos que esta debería ubicarse en el rango objetivo de 3% anual +- 1 punto porcentual.  

En esta misma línea y atendiendo a la volatilidad presentada en los precios internacionales de los energéticos, partiendo de un escenario base de un crecimiento económico moderado con inflación controlada, podríamos anticipar cuando menos dos y un máximo de tres recortes en la tasa de referencia del Banco Central, de 25 puntos base cada uno. Mediante un escenario base se plantea la tasa objetivo de política monetaria en niveles de 3.75% y con 3.50% en un escenario optimista.   


Para Pemex visualizamos que los riesgos financieros permanecerán vigentes durante los siguientes años con una percepción de recortes adicionales sobre la calificación crediticia de largo plazo en dólares, sin embargo vemos improbable que se pierda el grado de inversión soberano en términos de país. 


En el largo plazo esperamos que la recuperación económica se mantenga aunque sea mas moderado a partir de 2022 a pesar de las presiones en la sustentabilidad de la política fiscal debido a la baja recaudación en relación al PIB. 

   
Para mercados financieros no descartamos que se registren episodios de volatilidad debido a los riesgos coyunturales extranjeros así como de nuevos o ya conocidos riesgos geopolíticos y/o sociales que puedan modificar las expectativas de los inversionistas.  


Esperamos que el crecimiento impulse modestamente los índices accionarios entre 6% y 10% dependiendo de la región. Así mismo no descartamos una toma de utilidades de corto plazo derivado de los niveles en que se ubican los valuaciones financieras y la magnitud la liquidez desplegada por los bancos centrales, las cuales, podrían estar generando distorsiones de mediano plazo en los mercados financieros. 


De manera particular los mercados de deuda podrían registrar rendimientos moderados derivados de la tendencia internacional sobre las tasas de interés, sin embargo consideramos que estos seguirán siendo un pilar fundamental de defensa para los portafolios de inversión  nacional y globales.  


En términos generales para este año mantenemos una postura de optimismo cauteloso con una estructura de portafolios de inversión equilibrado integrando principalmente por equity internacional especialmente de EUA conformado por una mezcla de los sectores salud, telecomunicaciones y tecnología, así como una baja exposición en consumo básico y energías alternativas. Así mismo podemos comenzar a integrar de manera gradual posiciones sobre emisoras nacionales de consumo básico, financieras y aeroportuarios.  


Respecto al tipo de cambio esperamos que haya cierta lateralidad durante la primera mitad del año entre los niveles que han sido observados de $19.70 y $20.53 pesos por dólar, pues los riesgos de la pandemia y su propagación no han sido plenamente controlados aunado al impacto que tendría los cierres económicos.


 Visualizamos que durante la segunda mitad del año y bajo un entorno optimista podríamos ver un rompimiento a la baja del soporte de 19.70 mediante un nuevo piso alrededor del 19.30, en tanto que nuestro escenario base se encuentra en niveles promedio de $19.70. 


Será importante la integración de activos defensivos de deuda local e internacional con grado de inversión, aunado a exposición limitada a High Yield. 
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