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El fenómeno Milei en Argentina. El hartazgo que lleva a extremos contrarios.

Luego de llevarse a cabo las elecciones PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) el pasado domingo 13 de agosto en Argentina, el candidato Javier Milei tuvo un favorable resultado de 30.04%, con casi 10 puntos por arriba del segundo lugar, la victoria de Milei se ve más cerca.

Después de varias décadas de kirchnerismo en Argentina (con sus respectivas pausas) una corriente política que podríamos describir como ligada a la izquierda, a los grupos sociales vulnerables, al sindicalismo y al apoyo a la clase obrera (al menos en el discurso), parece que el pueblo argentino le dará paso a una nueva corriente política y económica para su país.

El discurso de Javier Milei, economista liberal en lo político y en lo económico, es totalmente distinto a lo que ofrecían los demás candidatos, una propuesta que algunos llegan a catalogar como anarco-capitalista, es decir capitalismo extremo “casi” sin Estado, en el cual las libertades son elevadas, pero también es mínima la intervención del Estado para evitar cualquier desajuste o desequilibrio.
Milei en el búnquer de la Libertad Avanza en Buenos Aires.
Milei en el búnquer de la Libertad Avanza en Buenos Aires.


Pero, ¿Cómo podríamos explicar esta reacción de parte de la población argentina?


La reacción del pueblo argentino de votar por un candidato con una propuesta totalmente contraria a la que había estado dominando en los últimos años, tiene un sentido natural, los modelos de gobierno tienen sus ciclos y su tiempo de vida, cuando estos ya no tienen el éxito esperado y la aceptación comienza a decaer, la percepción de los ciudadanos es, que la mejora vendrá optando por algo diferente.

En el caso de México sucedió en 2018 un acontecimiento parecido, pero a la inversa, desde 1982 con la entrada del gobierno de Miguel de la Madrid y más acentuado con el gobierno de Salinas hasta la finalización del gobierno de Peña Nieto, el hartazgo de la población no se hizo esperar y se dio el famoso “voto de castigo”, por lo cuál la mayoría de los votantes decidieron por un gobierno de izquierda con un modelo económico y político opuesto a lo anterior (en teoría).

Esto puede explicarse por los ciclos políticos, pero no visto desde lo económico (gasto público elevado al acercarse elecciones) si no desde la teoría de “Anaciclósis”, donde los regímenes políticos tienen una caducidad y una sucesión. Se puede entender a la política como un péndulo que oscila entre la izquierda y la derecha, cuando se acaba un lado se opta sin pensar al lado contrario.

La virtual victoria de Milei asusta a muchos y da esperanza a otros, por las propuestas agresivas y radicales que este candidato propone, sin embargo “del dicho al hecho hay un gran trecho” y es posible que no lleve a cabo al menos en su totalidad las propuestas que “vende” a sus simpatizantes como es el caso de la “dolarización” donde expertos economistas sin importar ideologías coinciden en lo complicado de la implementación.

Para darse una dolarización, entendiéndolo como que un país renuncie parcial o totalmente al uso de su moneda domestica (pesos argentinos) para optar por el dólar americano debe en principio tener una cantidad suficiente de esta divisa, sin embargo, las reservas internacionales de Argentina distan mucho de alcanzar lo necesario y no hay una línea de crédito suficiente que lo garantice. 

Querer dolarizar sin las condiciones necesarias conlleva a una devaluación muy agresiva que pulverizaría el valor de la moneda argentina en el proceso, es por ello que muy posiblemente esta política no se lleve a cabo tal y como la propone Milei, así como otras tantas que ha comentado.

Al final como todo en política, son palabras sin importar la viabilidad de las mismas, se trata de “endulzar el oído” al votante, darle lo que quiere, como menciona mi amigo y analista económico Ivan Franco: “la cuestión es engañar indefinidamente al electorado, legitimando la democracia basura”. Como mexicano viviendo en Argentina desearé siempre lo mejor para este país latinoamericano sin importar la ideología que lo gobierne, porque no existen políticas de izquierda o derecha, existen políticas buenas y malas.

 
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