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Conoce a tu amiga la tendencia y no olvides seguirla en búsqueda de buenos rendimientos.

                                                                                  Con amor para Mariana Martínez Martínez que                                                                                       por 105 años disfrutó la vida.
 
Introducción
 
El precio de los activos sube y baja, el dilema consiste por tanto en conocer cuál será el movimiento que prevalecerá, al menos, por un tiempo determinado, ello dentro del análisis técnico es posible gracias a la formación de tendencias.
La tendencia es definida como la dirección que ha tomado o tomará el precio de mercado del activo que estamos analizando. Este comportamiento no tiene una formación lineal, dado precisamente los altibajos que se presentarán, con lo cual, se forma una figura que presenta un Zig – Zag, la cual, se va a suavizar y con ello, quedarán presentadas como ondas, en las que podremos identificar máximos y mínimos continuos, a los que se asigna el nombre de picos y crestas (algunos analistas la conocen como valles).
Es en sí, la dirección tomada por los picos y crestas la que fijará la tendencia, cuando son cada vez más altos formarán la tendencia alcista o al ser muy bajos se creará la tendencia bajista.
Visualmente podemos encontrar una línea horizontal, a la cual, define la tendencia lateral o lo que en algunos casos se conoce como neutro o sin tendencia. En este caso se está presentando un equilibrio bien determinado en el nivel de precios, en virtud de que oferta y demanda confluyen a la igualdad. Para estos casos, la mejor recomendación de acuerdo con los criterios del análisis técnico es, no participar en el mercado de valores porque resulta desconocida la dirección de los precios.
 
Tipos de tendencias.
 
Las tendencias según el tiempo que duren se clasifican en tres tipos, no obstante, debemos advertir que dicha clasificación es totalmente subjetiva y tiene que ser determinada por cada inversionista o analista que las configure.
Los tres tipos de tendencia son: primaria o principal, secundaria y menor o de corto plazo, las que mostramos en la figura 1.
 


Sobre esta gráfica podemos observar que la tendencia primaria tiene una duración histórica de precios superior al año, aunque es solo una formalidad, porque no existe límite y técnicamente podemos construirla con periodos de diez, quince años o incluso más.
La secundaria por su parte es presentada empleando periodos mayores a tres meses, aunque no especifica cuál será el máximo.
Para la de corto plazo tomamos el periodo desde 1 día y hasta varias semanas, sin que, tampoco exista un límite superior.
Otra conclusión que nos permite inferir la gráfica anterior es que al interior de las mayores tendencias encontramos las siguientes. Así, en una principal podemos ver la secundaria y en estas las de corto plazo. Por ende, una primaria tendrá correcciones en contra de las secundarias, modificando así el movimiento inicial y a su vez está última lo hará producto de la presencia de tendencias menores. Así una tendencia secundaria representa interrupciones temporales en el proceso de la tendencia primaria. Regularmente, son movimientos adversos que corrigen entre uno y dos tercios del avance o retroceso (lo cual no es una ley), según sea el caso de los últimos cambios presentados en la evolución primaria. A su vez, las tendencias menores o de corto plazo son modificaciones contrarias a cambios secundarios y no revisten mayor interés, que para el experto en el análisis técnico que se especializa en operaciones intradía y que, por ende, para los interesados en la especulación coyuntural. En cualquier caso, el aprendizaje sobre las tendencias resulta fundamental para que el inversionista identifique correctamente en qué tipo de tendencia se encuentra el mercado y así determinar la estrategia que mejor convenga a sus intereses.
La tercera observación que podemos obtener de la figura 1 es que las tendencias no tienen un significado relevante para tomar una decisión de inversión, dado que solo muestra la dirección que se ha mantenido, pero no si está iniciando, en el periodo medio o al final de esta. En palabras simples podemos saber que un activo se encuentra en una tendencia alcista, por ejemplo, lo cual, no quiere decir que debemos recomendar comprarlo, dado que dicha tendencia puede estar concluyendo y no iniciando.
El argot financiero sin embargo se ha concretado en la frase: hay que seguir la tendencia, porque la tendencia es nuestra amiga. No es difícil entonces inferir que tenemos que recomendar la compra en tendencia alcista y vender en bajista, sin que ello implique que olvidemos, cuál es el momento en el que habrá un pullback o cambio de tendencia, para entonces si confirmar nuestra decisión de la posición que habrá que asumir: compra, mantenimiento o venta.
 
Soportes y resistencias
 
Pasemos ahora a una nueva figura en la que específicamente mostramos ejemplos de tendencia alcista, bajista y lateral. Las imágenes son una metáfora al interpretarse como olas dentro del mar, que suben, bajan y se mantiene. Las tendencias principales son mareas por su formación dentro del mar, en tanto que las secundarias las denominamos olas en virtud de su presencia dentro de las mareas y el movimiento que permite impulsarlas hacia adelante pero solo para presentar un retroceso continuo en vaivenes armónicos. Por último, las tendencias menores son la representación de la briza marina producida por los pequeños aires que se presentan diariamente.
Cuando se presenta una tendencia alcista regularmente consideramos que el mercado también lo es, al igual que hay un mercado bajista y otro lateral, dependiendo ambos de la presencia de la tendencia bajista o lateral. En este último caso es asociado a la congestión o consolidación del equilibrio entre oferta y demanda.
 
 
Retomemos los conceptos sobre picos, crestas o valles que los analistas los identifican más con los términos de soporte y resistencia. El soporte al que algunos llaman apoyo muestra en la gráfica el nivel de precios a partir del cual, el interés de los compradores supera el que es mostrado por los vendedores, acción que provoca que la cotización del activo rebote y nuevamente suba su precio.
Por su parte la resistencia muestra la gráfica en que el nivel de precios que identifica mayor interés del vendedor respecto del comprador, situación que decanta el freno en el ascenso del precio y comience la disminución.
Soporte y resistencia reflejan (como todos los aspectos del análisis técnico), la psicología de los participantes del mercado. Se valoran según las siguientes formas: Primera de acuerdo con el periodo de tiempo en el que actúan los precios en el área o nivel de soporte o resistencia. Es decir, cuánto tiempo fue necesario para llegar a un soporte, ¿un día? ¿una semana? ¿un mes? ¿un semestre?, entre más tiempo se requiera del punto de arranque, la formación zig o zag el nivel de resistencia o soporte será mejor.
Segunda es el volumen con que se ha operado y el corolario es a mayor volumen mayor significación del nivel de precios. Las tendencias pueden ser confirmadas con el uso del volumen negociado, si no hay volumen no hay relevancia en precios, si hay mucho movimiento los precios suelen a variar significativamente, y,
Tercera es el tiempo que han tardado en producirse las operaciones que han constituido el soporte o la resistencia, cuando más cercanos se encuentren en el tiempo, más significativos serán. De manera regular, las compras y ventas suelen tener un periodo de negociación, entre más rápidas mejor.
La figura 3 muestra ejemplos de soporte y resistencia por cada tipo de tendencia. En cada gráfica se presenta una diagonal con pendiente positiva, a la que denominamos Zig, en aquellos casos que se presenta una inclinación negativa le asignamos la palabra Zag. Esto ocurre dado que los precios no se mueven en línea recta, sino que muestran un comportamiento errático mostrado por las alzas y bajas, interpretados como el impulso asumido por compradores o vendedores. En Zig la presión con mayor peso es la de los compradores y en Zag la de vendedores.
 
 
La primera gráfica a la que se le asignó la letra A se aprecia la existencia de un punto en que inicia la línea con pendiente positiva y presenta un cambio, el cual es un retroceso respecto al primero, justo en ese momento es que encontramos la resistencia o el techo, que se conforma precisamente al concluir el Zig e iniciar el Zag.
Por su parte, al terminar este último e iniciar un nuevo Zig se genera el soporte o piso de lo que será una tendencia alcista. Como es posible observar el segundo Zig recupera el retroceso que se originó y se produce un cambio dramático que representa un importante avance, hasta llegar a un nuevo nivel de resistencia, para repetir la operación y crear nuevamente un soporte y dar inicio al Zig final.
Como se puede percibir, el primer nivel de resistencia una vez que comienza el último Zig está al mismo nivel del soporte, por lo que podemos afirmar que la resistencia se transformó en un soporte, de esta manera una tendencia negativa se transforma en una positiva.
Los patrones de Zig-Zag pueden con el paso del tiempo modificar temporalmente su comportamiento tanto en velocidad como en magnitud de los movimientos de precios del activo, cuando ello ocurre decimos que se encuentran en momentos de pullbacks o cambio de tendencia.
En la misma figura 3 pero en el dibujo B se presenta una situación similar, sólo que ahora el primer indicador es el soporte y este se convierte en una resistencia. En cambio, en el gráfico C los soportes y las resistencias nunca se transforman, dando así la confirmación de que se trata de una tendencia lateral.
Visualmente una gráfica la podemos observar como una línea ascendente, pero ¿se trata realmente de una tendencia? ¿Es posible además de encontrar el comportamiento de los techos y pisos algún otro elemento que compruebe la tendencia? Si efectivamente, se puede trazar las líneas de tendencias.
El primer paso para ello es localizar el punto de arranque o el soporte que utilizaremos en el caso de tendencias alcistas o en su defecto la resistencia para aquella que es bajista o ambas si se trata de una formación lateral.
En el primer caso después de encontrar el dato de arranque, se buscarán todos aquellos soportes que al trazar formemos una línea aproximada a 45 grados y que tenga pendiente positiva, si la distancia entre un punto y el otro es muy larga (más de 12 meses), se puede afirmar que la línea confirma la existencia de una tendencia alcista. El mismo ejercicio hacemos, pero utilizando las resistencias para la tendencia bajista. En el caso de una línea que confirme la existencia de una tendencia lateral, está podrá ser empleando las resistencias o los soportes. Por el contrario, si son menores a un año, pero mayores a tres meses es secundaria y si es de menos de tres meses será una tendencia de corto plazo.
Generalmente se pueden trazar con dos mínimos o máximos, sin embargo, es muy común que se utilice un tercero para confirmar su validez. De hecho, suele hacerse por etapas, en la primera se trazan líneas experimentales, ya que se dibujan con pocos puntos y a medida que se cuenta con más evidencia, se corrige el trazado.
Para trazar una línea es indispensable la existencia de la evidencia, así en una tendencia alcista primero tiene que haber dos crestas mínimas consecutivas, de modo que la segunda sea superior a la primera, trazando la línea entre ambas y luego se proyectará esta recta, determinando así la tendencia probable que seguirá el valor. En la figura 4 mostramos un ejemplo de las líneas de tendencia alcista y bajista.
Para confirmar lo válido de la tendencia tiene que producirse nuevamente una caída de los precios hasta la línea y después presentarse un rebote hacia arriba, tal y como vemos en la figura 4 A, en este momento se puede considerar que es adecuado la compra, sin embargo, la verdadera intención es seguir la tendencia hasta el momento en que se perciba un cambio de la misma.
De manera regular la línea de tendencia se traza siempre empleando los soportes, por lo que como se observa queda por debajo de la formación Zig-Zag. En cambio, en la tendencia bajista se utilizan las resistencias, lo que la línea queda ubicada hacia la derecha.
 
 
Por el contrario, en la figura 4 B las dos resistencias que se unen nos proporcionan la línea de tendencia, con lo cual queda conformado el periodo bajista, en este caso particular, hay que vender y sin embargo, es más relevante seguir la tendencia con el propósito de constatar de manera anticipado un cambio de la misma con el propósito de comprar.
Las líneas también se pueden trazar en tendencias laterales, que, aunque no presentamos la figura, está se podrá trazar ya sea uniendo las dos resistencias o los dos soportes, en cualquier caso, se mostrará una horizontal que confirmará la lateralidad y que en principio se asume como una señal para que el inversionista permanezca fuera del mercado, pero ello, es asumiendo que no ha comprado. Si ya está con una inversión realizada en el activo sujeto de análisis, entonces lo que se recomienda permanecer hasta que la línea sea rota y pueda percibirse cuál será la tendencia que asumirá.
Una línea de tendencia es básica en el análisis técnico dado el segundo supuesto de que los precios se mueven por tendencia, pero, además, es muy común que una ruptura de los precios de dicha línea sea un aviso de que está por producirse un cambio de tendencia, que es el elemento principal, como ya señalamos, para que el analista técnico intente adelantarse al mercado y realice sus recomendaciones.
De igual manera como ocurre con la tendencia, también podemos señalar dos aspectos claves para comprender la importancia de la línea de tendencia, estos son: Primero el tiempo que permanece sin ser perforada y, segundo el número de veces que ha sido probada, esto quiere decir la cantidad de ocasiones en que los precios han rebotado sobre la línea. A mayor tiempo y a mayor número de rebotes más representativa es la línea de tendencia y mayor importancia tendrá su ruptura o penetración.
Las líneas de tendencia pueden invertir su condición si son traspasadas significativamente, una línea de tendencia alcista cuando es perforada a la baja pasa de ser una línea de soporte a convertirse en una línea de resistencia para el siguiente cambio alcista de precios. En la línea de tendencia bajista como la que presentamos en la figura 4 B, ocurre lo contrario, si es penetrada fuertemente la resistencia se convierte en una línea de soporte para próximas caídas de precios.
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Recuerde que nuestro trabajo no es convertirlo en un economista o financiero experto, pero si apoyarlo para que incremente su educación económica y financiera, facilitando la comprensión del funcionamiento de los mercados y sus instrumentos, logrando mejores decisiones de inversión y financiamiento, en beneficio de su economía.
Confiamos que este artículo les haya sido útil y esperamos sus comentarios al respecto, con el propósito de mejorar en los futuros temas a exponer.
 
Bibliografía.
 
Díaz Mondragón, Manuel. (2004). Invierta con éxito en la bolsa y otros mercados financieros. Editorial Gasca – Sicco. México.
Díaz Mondragón, Manuel. (2016) Portafolios de inversión. Editorial Trillas. México.
Gitman, Lawrence J. y Joehnk, Michael. (2009) Fundamentos de inversión. Pearson Educación. México.
Millard, Brian J. (1995) Técnicas de gráficos para rentabilizar las inversiones en bolsa. Ediciones Díaz de Santos. España.
Murphy, John J. (2000) Análisis técnico de los mercados financieros. Gestión 2000. España.
Reuters (2004) Curso de análisis técnico. Gestión 2000. España.
Valencia Delfa, José Luis. (2000) “Análisis técnico” En Hernández, Benjamín. Bolsa y estadística bursátil. Editorial Díaz de Santos. España.
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