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Pobreza + Obesidad = Una pandemia

A través de los años, México se ha distinguido por diferentes aspectos, desde sus atractivos turísticos hasta la peculiaridad de su gastronomía y el extraordinario sabor que sus platillos poseen. Sin embargo, en un escenario más oscuro -y realista-, veríamos cómo los mexicanos estamos siendo exterminados por la obesidad y algunos otros padecimientos cardiovasculares.

 

Pobreza + Obesidad = Una pandemia

Se estima, según la Secretaría de Salud, que “el costo total de la obesidad en 2017 fue de 240 mil millones de pesos y seguirá aumentando hasta alcanzar los 272 mil millones en 2023, un aumento de 13% en seis años” (Secretaría de Salud, 2015), presagiando una emergencia epidemiológica a nivel nacional, en donde tarde o temprano no habrá recursos suficientes para atender a los pacientes que lo requieran así.

​Pero es que, ¿qué impacto tienen estos padecimientos en la productividad de nuestro país? El Instituto Mexicano para la competitividad estima que “cada año se pierden más de 400 millones de horas laborables por diabetes asociada al SPyO (sobrepeso y obesidad), lo que equivale a 184,851 empleos de tiempo completo” (IMCO, 2018), así pues, vemos que esta predominancia en la población frena la actividad económica mexicana y nos dirige a una crisis no sólo de salud pública.

​Si bien, el gasto público dirigido al tratamiento del SPyO “asciende a más de 85 mil millones de pesos al año. De esta cifra, 73% corresponde a gastos por tratamiento médico, 15% a pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12% a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura. Esto equivale a la mitad del presupuesto para la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México” (IMCO, 2018), lo cual parece una analogía exagerada y por demás descriptiva de la gravedad de este problema.

​Análogamente, el gobierno opta por aumentar el impuesto agregado a bebidas azucaradas como refrescos, haciendo menos accesibles estos productos para la mayoría de la población. Esto último, nos lleva a relacionar la condición de pobreza con la de obesidad, pues “el problema va desde la falta de educación alimentaria (desinformación sanitaria), los precios de ciertos alimentos, la accesibilidad a comida pobre en nutrimentos y rica en carbohidratos, hasta la falta de apoyo al sector agrícola, entre otros” (Flores, 2018), es decir, se engloba un efecto dominó, en donde una parte desatendida alienta a generar una problemática de la que parece difícil retroceder.

​Estas circunstancias, exigen de manera urgente una implementación firme de medidas ya existentes, IMCO propone que la prevención es la prioridad, aunado a la creación de un Sistema Nacional contra la obesidad, fortalecer la educación alimentaria en el contexto escolar e impulsar iniciativas para aumentar los niveles de actividad física. Cambiemos de hábitos, eduquémonos en materia de nutrición y encontraremos no sólo un estilo de vida mejor, sino un país cuyo desarrollo se ve favorecido.

 

Referencias

• Flores, Sofía. 2018. Nexos. El fitness desigual: los países y la obesidad. Consultado en: https://economia.nexos.com.mx/?p=1354

http://oment.uanl.mx/wp-content/uploads/2016/09/impacto_financiero_OyS_060815_oment.pdf

• Instituto Mexicano para la Competitividad. 2018. Kilos de más, pesos de menos: Los costos de la obesidad en México. Consultado en: https://imco.org.mx/banner_es/kilos-de-mas-pesos-de-menos-obesidad-en-mexico/

• Secretaría de Salud. Unidad de Análisis Económico. Impacto Económico del Sobrepeso y la Obesidad en México. 1999-2023. 2015.  

 

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