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El nearshoring en México: panorama y prospectiva

En meses recientes, el término nearshoring ha pasado de un esquema conceptual a una realidad y al término de moda en las esferas empresariales: no cualquiera puede disfrutar de estas bondades, y sólo aquellos países que poseen las características para abrigarla pueden saborear estas “mieles”. Comenzando con el conflicto entre Estados Unidos y China, y pasando por los cierres económicos ocasionados por la pandemia y la eventual turbulencia en la cadena de suministro global, hasta las tensiones geopolíticas recientes, el offshoring y el just in time, impulsados por la globalización[1], no han resultado beneficiosos para muchas compañías internacionales en los últimos años: el esquema que, otrora, otorgaba ventajas, principalmente, en términos de costos, ya resulta ser oneroso al día de hoy. Varios años han transcurrido desde la primera disrupción en 2018 y cada vez más empresas están buscando incorporarse al esquema del nearshoring.
 
Como recordatorio, el nearshoring es una estrategia que consiste en la relocalización, parcial o total, de las cadenas productivas a otros países, con ubicaciones cercanas a mercados estratégicos para las compañías internacionales. Los principales beneficios del nearshoring, en el contexto actual, son 1) una menor dependencia en servicios logísticos marítimos y tiempos de entrega razonables de los productos, ya que gran parte de los traslados se hacen de manera terrestre, 2) una mejoría en la comunicación con la finalidad de detectar problemas en el suministro de insumos y en las entregas programadas ya que se lleva a cabo en tiempo real dada las mismas zonas horarias, y 3) un mayor control en la producción, respondiendo ágilmente a las necesidades inmediatas o no inmediatas de los mercados internacionales y a la demanda de los bienes, y no delegando esta responsabilidad a los proveedores. También, otro punto importante que se debe considerar es que el rearmado de las cadenas productivas vía nearshoring no se hace de “la noche a la mañana”, tomando en cuenta diversos factores como el desarrollo de proveedores, y este proceso puede durar entre seis meses a un año y medio, de acuerdo con cifras de Deloitte: por ello, las compañías deben analizar sus procesos productivos bajo el nearshoring desde una óptica estructural/estratégica más que coyuntural. 
 
En este tenor, ya existe evidencia que México es uno de los países beneficiados por este fenómeno de migración y relocalización de las cadenas productivas. En este sentido, el Reporte sobre las economías regionales del Banco de México (BANXICO), que fue publicado en septiembre de 2022, da luz sobre la percepción de los empresarios y el desempeño presente y futuro de indicadores económicos claves en el marco de la relocalización de la producción global hacia México. Primero, las empresas consultadas consideraron que los tres factores más importantes que influyeron en la relocalización fueron 1) las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, 2) las reglas de origen del T-MEC[2], y 3) la pandemia de COVID-19. Segundo, el 16% de empresas con más de 100 trabajadores se beneficiaron por este fenómeno en los últimos 12 meses, por inversión extranjera directa y por mayor demanda, principalmente de Estados Unidos. En el desglose, las empresas más beneficiadas fueron aquellas exportadoras con un 24.8%, aquellas manufactureras con integración de cadenas globales con el 26.3% y aquellas en el renglón del resto de manufacturas con 18.5%.
 
Tercero, la encuesta reveló que, en los 12 meses más recientes, la región más beneficiada fue el Norte, con un 6.5% de incremento en la demanda/inversión extranjera directa, seguida por el Centro Norte, con un 3.2%. A nivel nacional, las empresas registraron un aumento del 3.4%, en comparación de un escenario con ausencia del nearshoring. Cuarto, se reportó que la inversión en capacidad o adquisición en plantas subió en 1.4%, en donde las empresas exportadoras se vieron favorecidas en un 1.8%, y las regiones Norte y Centro destacaron en este renglón con 1.6% y 1.5%, respectivamente. Quinto, las cifras en el reporte revelaron que la producción con capacidad instalada existente aumentó el 2.2%, en los últimos 12 meses, en donde destacan el sector exportador con un 3.2%, y las regiones Norte y Centro con el 2.4%. Por último, en materia de expectativas en los siguientes meses se espera lo siguiente: 1) un aumento de la inversión a nivel nacional del 1.5%, con 2.7% más en el sector exportador, Norte con 1.9%, y Centro con 1.4%, 2) un incremento de la producción en 2.0%, con 3.1% más en el sector exportador, Norte con 2.1% y Centro con 2.0%, y 3) el 58% de las empresas consultadas opinaron que el nearshoring impactará en la producción, venta e inversión nacionales en los próximos tres años.
 
En información y noticias publicadas en tiempos más recientes, se reafirma que esta tónica continúa y el nearshoring ya es una realidad en México, con una creciente popularidad. El primer proxy es el indicador de inversión extranjera directa, cuyas cifras periódicas son publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En este sentido, el dato más reciente[3] -septiembre de 2022- reveló que la economía mexicana recibió más de 32 mil millones de dólares en esta inversión, cifra más alta desde 1999 y un 29.5% mayor que en el mismo periodo del año anterior. En el detalle, 43.7% de los flujos totales se canalizaron a reinversión, un rubro donde las utilidades no se distribuyen entre los accionistas y aumentan la propiedad y recursos de capital dedicados a la producción de bienes y servicios. Por otro lado, las nuevas inversiones se colocaron en 45.2% del total. Si bien estos componentes no traen un apartado concerniente al nearshoring, muchos analistas económicos intuyen que hay un cierto grado de impacto de este fenómeno en la inversión. Además, en línea con la encuesta de BANXICO, el origen de la inversión provino mayormente de Estados Unidos (39.1%) hacia el sector manufacturero (36.3%).
 
Con respecto a noticias sobre el tema, los indicios también son claros. Primero, el portal de noticias Forbes México reportó que hay una lista de espera, con duración de hasta seis meses, para la entrega de naves industriales solicitadas por inversionistas extranjeros en el norte del país, en ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez, Chihuahua y Monterrey: la demanda proviene de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Sólo para Baja California, la Secretaría de Economía local informó que 55 empresas invirtieron más de mil millones de dólares en la ampliación y creación de plantas: entre los sectores con mayor inversión están la de dispositivos médicos, electrónica, aeroespacial, automotriz y alimentos. Así, una mayor demanda ha impulsado al alza los costos de alquiler de las naves industriales, entre 35% y 40%, según información de la empresa Market Analysis. Segundo, el periódico El Financiero publicó una nota con base en observaciones hechas por la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP). De acuerdo con sus declaraciones, el sector industrial presentó una tasa de ocupación del 97% debido a la relocalización de plantas, otrora ubicadas en Asia, a México. Además, se estimó que de 75 a 100 compañías han movido o ampliado sus actividades productivas en territorio mexicano, principalmente los sectores de autopartes, manufacturas, metalmecánica, electrónica, etcétera. Otras cifras relevantes son un crecimiento del 28% anual en la ocupación de naves industriales, al menos 400 empresas internacionales en lista de espera de espacios disponibles, y 79% del total de las compañías manufactureras estadounidenses que buscan reubicar sus actividades de Asia hacia Norteamérica.
 
A todo esto, ¿por qué México es un país atractivo en términos del nearshoring? Primero, su localización geográfica, su vecindad con Estados Unidos, la mayor potencia económica mundial, con la que comparte más de 3 mil kilómetros de frontera terrestre y, por ende, hay una menor dependencia del transporte marítimo que ha enfrentado serias dificultades en los últimos años. Segundo, el tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, denominado T-MEC, que reduce el costo en términos de aranceles, y otorga otros beneficios económicos para las compañías internacionales si un elevado porcentaje del contenido del producto es generado dentro de la región. En este sentido, se estima que el 80% de la producción industrial en México va hacia Estados Unidos, ante este escenario favorable. Tercero, las zonas horarias compartidas en la región son similares, y esto facilita la coordinación de actividades y el control de la producción entre países y, por ende, el monitoreo en tiempo real de las operaciones. Cuarto, la alta disponibilidad de mano de obra con formación técnica, profesional y de investigación, y salarios razonablemente bajos en comparación con otras economías emergentes. En estos términos, México tiene gran potencial para la relocalización. De acuerdo con información del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el nearshoring agregaría un valor de 78 mil millones de dólares en exportaciones de America Latina y el Caribe para 2025, siendo México el país más beneficiado con 35 mil millones, casi el 50% del total.
 
Sin embargo, algunos analistas consideran que podría haber ciertos impedimentos para que más empresas internacionales consideren a México como una opción viable para el nearshoring. Retomando el reporte publicado por BANXICO, las empresas calificaron como principales desincentivos para el nearshoring el estado de derecho (57.3%), impuestos (11.3%) e infraestructura (8.7%). Otro escollo son las recientes controversias comerciales con Estados Unidos, entre ellas del sector energético, que podrían dañar la imagen de México con relación a la certidumbre en las inversiones extranjeras directas. Al respecto, el gobierno de México comunicó que su vecino del norte tiene la intención de colaborar en la resolución de las disputas abiertas, y que esperan darles "carpetazo" a finales de enero: para ello, presentaron una guía de trabajo en la más reciente Cumbre de Líderes de América del Norte. También, un asunto que posiblemente ahuyente las inversiones extranjeras es la delincuencia organizada, que tiene gran parte de sus células operando en el Centro y Norte del país, las regiones más importantes en materia de actividad industrial. Eventualmente, estos dos últimos puntos también podrían pegar en el rubro de estado de derecho.

Conclusión: el nearshoring en México ya es una realidad, aunque queda por ver y estudiar el impacto de este fenómeno en la economía mexicana en el mediano plazo.
 
Referencias:
 

Notas a pie de página:

[1] El offshoring consiste en ubicar las cadenas producción en ciudades donde los costos de producción son bajos, tomando en cuenta que las compañías pueden hacer negocios en muchos países. El just-in-time consiste en el esquema de producción con entrega programadas en tiempos exactos e inventarios bajos.
[2] El nuevo tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.
[3] Dato de septiembre 2022 publicado en el mes de noviembre 2022.

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