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El "Smart Money" en los mercados bajistas

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”
 Albert Einstein


 
Los conflictos geopolíticos, una inflación imparable y las decisiones de política monetaria de los bancos centrales han puesto de cabeza no solo a los mercados financieros sino también en riesgo el crecimiento de las diversas economías a nivel global, ya encaminadas algunas hacia una recesión. Entender el porqué de los mercados actuales y contextualizarlo resulta importante para así tomar las mejores decisiones, sin embargo volverse un inversionista experimentado es algo que requiere tiempo, paciencia, disciplina y sobre todo mucho autoconocimiento.

Empecemos por la inflación global, la cual no logra frenar su camino a la alza. Si bien las bolsas del mundo tocaron así nuevos mínimos del año durante el mes de junio, siendo Europa la zona más afectada, particularmente por la pérdida de valor que ha tenido el Euro, cotizando hoy en día  a la par con el dólar estadounidense. En el caso del Banco Central Europeo han tenido que subir la tasa de interés 50 puntos base recientemente, tuvieron que pasar 10 años y una inflación desbocada para darse este incremento. Mientras que Estados Unidos en días pasados hemos visto como los bonos de 2 años cotizar a tasas mayores que los de 10, señal de un riesgo creciente de una recesión en el futuro cercano. Para el mes julio hubo una recuperación notable en los mercados gracias a que la FED aumentó solo 75 puntos base a su tasa de referencia junto con el mensaje de que las alzas en el futuro serán más “suaves”. Los mercados han respondido positivamente a este mensaje subiendo el S&P 500 más de 9% y el Nasdaq más de 12%, Bitcoin por su parte llegó a los 24 mil dólares y Ether a los $1,700 dólares, sin embargo los temores de recesión continúan así que decir que ya tocamos piso en los mercados y ahora se viene la recuperación resulta apresurado.

La razón de estos movimientos en los mercados y su volatilidad continúan siendo los efectos de las alzas en las tasas de interés por parte de los bancos centrales, siendo la FED la brújula (al menos en el caso de México) que marca la pauta para determinar el incremento de éstas. El objetivo primordial es detener la inflación, aunque al punto en el que nos encontramos actualmente, es prácticamente imposible no causar un efecto de desaceleración que en términos técnicos son dos trimestres consecutivos con pérdida en el PIB, debido al freno que se le pone a la inversión. Esta combinación de precios altos y de estancamiento económico nos da por consecuencia una estanflación provocando el empobrecimiento de la población, aunque algunos analistas señalan que esta recesión no será tan profunda, sí será de larga duración. Y es que el aumento en las tasas de interés pega directamente en la inversión, para muestra la cantidad de empresas que han anunciado recortes de personal y la pausa de nuevas contrataciones, sobretodo en empresas de tecnología, lo que traerá como resultado una menor producción y mayores intermitencias en las cadenas de suministro.

Sabemos que todo esto se desencadenó con la pandemia del COVID, los excesos de liquidez que hubo en 2020 y 2021, y se ha agudizado con la escasez de productos, la política de cero COVID en China, las interrupciones en las cadenas de suministro, un conflicto bélico- geopolítico entre Ucrania y Rusia y la cereza en el pastel, tensiones entre Estados Unidos y China debido a la visita de la líder de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi a Taiwán.

La inflación inducida por la pandemia mezclada con un gran conflicto de escala global ha creado el caldo cultivo idóneo que amenaza con empobrecer a la población mundial.

Por otro lado, el impacto de cancelar al mayor productor de energía del comercio y del sistema financiero no es cosa menor, sin duda tiene y seguirá teniendo repercusiones. Europa simplemente no puede autosatisfacer sus necesidades de energía internamente por lo que darse el lujo de cancelar la energía rusa traería consecuencias ruinosas para su población y economía. Alemania por ejemplo, depende del gas ruso entre un 50 y un 60% para la generación de su electricidad, si Alemania quiere mantenerse competitivo y con un superávit comercial es elemental mantener el suministro ruso, reemplazar su abastecimiento de otro lado fuera de Europa le implicaría elevar sus costos de manera considerable y la pérdida de su competitividad.

Toda esta combinación de fenómenos y circunstancias han llevado la inflación a estos niveles y a posibles escaladas mayores, el riesgo del colapso monetario incluso del Euro es una posibilidad latente aunque poco probable hasta ahora, sobretodo en ciertos países de la Unión Europea.

Después de contextualizar las circunstancias que han dado pie a la situación actual en las bolsas y el mercado crypto, es momento de hablar del “smart money”, que es aquel dinero que consigue adelantarse al mercado y a lo que va a pasar, y aunque saber con certeza que es lo que va ocurrir es imposible, es fácil voltear hacia atrás y ver lo que ha ocurrido en ciclos anteriores. En el mundo de las inversiones hay una famosa frase que dice “la historia no se repite pero sí rima”, entonces es aquí cuando los inversionistas que comprenden esto se quedan, o bien, entran al mercado cuando todos los demás huyen.  En este mercado bajista como el que vivimos actualmente, es cuando entra el dinero inteligente, es el mejor momento para aumentar la tenencia de crypto como Bitcoin y Ethereum, ETF’S y algunas acciones, si es que se cuenta con la liquidez y que no se comprometan las necesidades y obligaciones a nivel personal. Por el contrario, cuando hay mercados alcistas es cuando este dinero sale, especialmente en los momentos de FOMO (Fear of missing out) cuando todo mundo está comprando para no perderse la oportunidad, así funciona, al revés del sentido común, o bien, de nuestras emociones. La mentalidad de manada es lo que hace que los mercados se descontrolen en momentos extremos, por eso el dinero inteligente está libre de emociones, se centra en los análisis y fundamentales.

Para que exista el smart money, alguien tiene que asumir la contraparte, que son aquellos que venden en medio del mercado bajista ya sea por miedo, desconocimiento o por necesidad.

El mercado bajista entonces, es el mejor momento para empezar a construir un portafolio, digamos que es un regalo para los que están empezando a invertir.

Es importante mencionar que el horizonte de inversión juega un papel sumamente importante, si uno decide entrar a invertir esperando que en una semana, un mes o incluso un año su dinero tenga altos rendimientos es un tremendo error. El largo plazo es fundamental para cosechar buenos rendimientos en cualquier ámbito, y las inversiones no son la excepción. Estudiar, informarse y entender el entorno de las inversiones es parte clave de un buen resultado a largo plazo.

La volatilidad seguirá presente en los mercados, existen muchos factores para que esta montaña rusa bursátil continúe, sin embrago es importante tomar acción para que nuestro dinero no pierda valor a raíz de la inflación que vivimos, si nuestra aversión al riesgo es alta, existen instrumentos de renta fija con un nivel de riesgo bajo como son los CETES que a un año pagan una tasa del 9.66% actualmente, la cual seguirá subiendo en la medida que las tasas de interés suban por parte del banco central (Banxico).

Si esperamos tener resultados distintos haciendo lo que la mayoría hace, eso no ocurrirá, recordemos que la definición de locura es es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

 
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