En esta ocasión, la Fed no sale al rescate

En los últimos días, hemos observado una alta volatilidad en los mercados financieros, la cual se explica por el ajuste de las expectativas de los inversionistas que están descontando un escenario distinto al que tenían en mente hace un par de meses.

El ejemplo más obvio lo vemos en el mercado de renta fija, donde los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararon al alza en los plazos de 5, 10 y 30 años en la semana. Así, el de 10 años alcanzó un máximo de 1.613% y, en la misma línea, el dólar se apreció de forma generalizada en el mercado. El detonante de esto fueron 2 eventos:

Rendimientos de los bonos de EE.UU.
Fuente: Investing.
Fuente: Investing.


El primero tiene que ver con que Jerome Powell, presidente de la Fed, no logró calmar el nerviosismo de los mercados, que siguen descontando un escenario de reflación. En un evento virtual en el que el funcionario participó en días recientes, confirmó la postura ultra-acomodaticia del banco central y su tolerancia a incrementos en el nivel de precios. En particular, mencionó que a medida que se restablecen las actividades económicas, se espera que haya presiones inflacionarias por un efecto base, el que consideró que se presentará de forma más notoria en el 2T-21. Añadió que, se estima que estos sean aumentos transitorios que no propiciarán un cambio en la postura de la institución que preside. Finalmente, Powell reiteró que cualquier aumento tendrá lugar cuando la economía vuelva al pleno empleo y la inflación alcance un nivel sostenible por encima del 2% en promedio.

Más allá de estas declaraciones, Powell no expresó su preocupación por la reciente venta masiva de bonos del Tesoro como esperaban algunos inversionistas, señalando que el aumento fue “notable y que llamó su atención”, pero que no lo consideraba un movimiento “desordenado”, o uno que empujara las tasas a largo plazo tan altas que la Fed tuviera que intervenir en los mercados con más fuerza para reducirlas.  Con ello, evitó dar una señal contundente sobre alguna acción que el banco planeé hacer para reducir el incremento tan acelerado que han tenido las tasas de interés de largo plazo. Como, por ejemplo, aumentar el monto actual de sus compras mensuales de bonos en 120 mil millones de dólares. Por lo menos, algunos inversionistas esperaban que Powell reconociera que existe cierta preocupación con respecto al aumento del rendimiento, lo que no hizo.

El segundo evento tuvo que ver con que la OPEP y sus aliados decidieron mantener la mayoría de los recortes a la producción petrolera sin cambios durante abril, con la excepción de un incremento en la producción de 150 mil barriles diarios para Rusia y Kazajistán. Tras conocerse la noticia, los futuros del Brent y WTI se disparan al alza en casi 6%, alcanzando niveles máximos no vistos desde principios de enero del año pasado. Estos incrementos generaron presiones adicionales en los rendimientos de los bonos, que de por sí ya están descontando un repunte inflacionario por la recuperación económica y por la aprobación de un nuevo paquete de estímulos fiscales.

En los próximos días, la atención de los mercados seguirá en estos temas: vacunación, estímulos, recuperación económica, inflación, mercado de bonos y de divisas.
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