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En los últimos años la búsqueda de un estilo de vida más amable con el medio ambiente ha sido un punto importante en la agenda de la mayoría de los países.

Sin embargo, sabemos que a veces la implementación de medidas sostenibles puede ponerse en duda por miedo a que afecte a la economía, por lo que han surgido diversos conceptos que buscan crear un modelo en el que se mantenga a salvo el planeta y la economía.

En esta entrada hablaré de tres conceptos: bioeconomía, economía circular y economía verde. Estos términos convergen en aspectos sostenibles con el objetivo de ser implementados en actividades comerciales y empresariales.

En el Comunicado de la Cumbre Global de Bioeconomía, se reconoce que la bioeconomía puede definirse como “la producción, utilización y conservación de recursos biológicos, incluidos los conocimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación relacionados, para proporcionar información, productos, procesos y servicios en todos los sectores económicos, con el propósito de avanzar hacia una economía sostenible”. (GBS, 2018)

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible la economía verde es “un sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que resulta en mejoras del bienestar humano en el largo plazo, sin, al mismo tiempo, exponer a las generaciones futuras a riesgos ambientales y escasez ecológicas significativas”.

La economía circular tiene como objetivo que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Se trata una nueva economía basada en el principio de "cerrar el ciclo de vida".

En general, la bioeconomía puede englobar los otros dos términos, pues al igual que la economía circular busca el máximo aprovechamiento de los residuos, y como la economía verde, también espera que cada actividad económica proporcione bienestar a la sociedad y al planeta.

Según Elyse Mills, la bioeconomía es la respuesta de la industria a desafíos económicos, sociales y ambientales.

La bioeconomía promete una producción sostenible y renovable, creación de empleos que apoyen la mano de obra local, la expansión de la biotecnología, energía sostenible y aumento de exportación de bienes. Existen argumentos en contra de todas estas promesas por lo difícil que es alcanzar la cobertura deseada. Actualmente vivimos ensimismados en un modelo económico en el que no se para de consumir, probablemente no haya que consumir tanto sino consumir mejor, y para eso se necesita de mucha educación ambiental.

Podríamos decir que este concepto aborda los objetivos de la economía verde y circular. Como todo, la bioeconomía tiene sus limitaciones y una de ellas es que aún no se conoce la forma de cortar la dependencia de combustibles fósiles que, eventualmente, podría lograrse con biotecnologías.

Quizá convendría evaluar las causas de los principales daños al medio ambiente y buscar alternativas sostenibles que detengan el deterioro. Además de la propuesta de la bioeconomía y el debate que gira en torno a sus objetivos, considero relevante repensar la forma en la que producimos, consumimos y vivimos. Hay quienes sostienen que los esfuerzos individuales no generan gran impacto pero mucha gente haciendo esos esfuerzos en diferentes partes del mundo sí podría generarlo.

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