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Ayer la web de The Daily Bell publicó una entrevista con el gurú de las commodities, Jim Rogers. Para toda persona interesada en su propio bienestar económico-financiero, como deberíamos serlo todos, el texto es de lectura obligatoria.
 
Rogers aborda muy diversos temas desde sus últimos libros escritos, el futuro del mercado del oro, su oposición al keynesianismo, el libre mercado como la solución a los problemas económicos hasta por qué el mundo estaría mejor sin bancos centrales, entre otros más.
Hoy en este espacio abordaremos sus comentarios respecto al oro, el rey de los metales, y su visión sobre qué cuánto más podría bajar su precio. 
Y es que como recordará, el oro cumple ya más de dos años desde que entró en una fase correctiva (baja) a partir de septiembre de 2011, luego de marcar su máximo histórico en 1,923.70 dólares la onza troy (31.1 gr.). Hasta ahora ha encontrado soporte hacia niveles de 1,200 dólares, y su piso reciente ha quedado fijado en 1,192 dólares (London PM Fix) durante junio pasado.
Pese a ello, el oro acumula ya 12 años consecutivos en beneficios, un fenómeno extraordinario para cualquier clase de activo.
 
En este sentido, es muy probable que 2013 sea el primero en que el oro termine por debajo del último precio observado cada año desde 2000. Esta increíble racha lo hizo pasar de 274.45 dólares el 28 de diciembre de 2000, a 1,657.50 dólares (ambas London PM Fix) el mismo día pero de 2012. 
En contraste, el oro al contado (spot) concluyó la semana pasada en 1,290.40 dólares por onza troy.
Ante este posible escenario adverso para el precio, se multiplican las opiniones que dan al oro por muerto como activo de inversión y como refugio monetario. Sin embargo, dichas consideraciones son erróneas.
Rogers explica que todos los mercados tienen fases correctivas durante un camino al alza.
Para ejemplificar recuerda que el mercado de valores tuvo un mercado alcista mayor (bull market) que duró 18 años, de 1982 a 2000. A lo largo de él hubo muchas correcciones: 
En 1987 el mercado bursátil cayó de 40 a 60%, 80% en algunos lugares; en 1989 corrigió (bajó), 1990, 1994, 1997, 1998, etc. Hubo muchas correcciones en ese mercado alcista pero no fue su fin.
Así pues, Rogers está convencido de que eso mismo está sucediendo en el mercado de commodities, incluido el oro.
En su opinión, esta fase correctiva en el metal precioso todavía no termina, pues piensa que hay todavía muchas personas convencidas de que no puede bajar más, y que cuando éstas pierdan la fe, venderán desesperadas tirando más las cotizaciones. Asimismo, considera que las medidas del gobierno de India para detener su demanda podrían incidir en la duración y magnitud de dicha fase correctiva.
India es el mayor consumidor del oro en el mundo (cosa que podría cambiar este año si es rebasada por China, cosa que es muy probable) y mucho de éste lo mantiene en sus famosos y bellos templos, por lo que piensa que:
si pueden forzar o persuadir a los templos indios de vender su oro entonces quién sabe cuánto durará esta corrección y qué tan lejos llegará.
 
Por ello, no descarta ver niveles de 950 dólares la onza, pues correcciones de 50% son bastante comunes.
Pese a todo, el experto aclara que si bien no ha comprado últimamente tampoco ha vendido nada de sus tenencias áureas, pues reitera que después de que hayan salido los últimos desesperanzados especuladores
si, y cuando eso pase, se habrá tocado fondo y el oro realmente despegará por el resto de su mercado alcista.
Rogers es un gran inversionista y su visión, por supuesto, es la de maximizar la utilidad al sacar ventaja de los precios: compra barato y vende caro es su mejor consejo de inversión. Quizá por ello considera convenientes también vehículos en oro papel como los ETF, que por lo menos en este espacio no compartimos.
 
oro
 
Como sabe aquí diferimos de esa postura, pues le hemos insistido en que hay en el oro algo mucho más importante que el precio, y explicado todos los argumentos por los cuales, quien lo adquiera, debería preferir la forma física y no en papel, para que sea refugio. 
La razón es que hay más de este metal fino en promesas escritas que el que es posible entregar en forma material. De ahí que más importante que el precio sea el valor del oro (y la plata) como dinero real. 
En nuestros tiempos en que el sistema monetario y financiero global están en vía de colapso, es una apuesta arriesgada optar por activos financieros que al no ser tangibles, se encuentran en la hoja de balance de alguien como un pasivo, por más que confiemos en una apuesta segura por precios que podrían bajar o subir en el futuro. 
Cuando se trata de conservar valor en mano, el precio pasa a ser secundario.
 
El oro y la plata son propiedad privada de quien lo posee, no una deuda que alguien más tiene con nosotros. Gracias a ello pueden ser el auténtico refugio seguro de largo plazo cuando se tienen en físico. Nada más.
Con el ineludible derrumbe sistémico, muchos de aquellos que pensaban tener oro de verdad, descubrirán que lo tenían sólo en sueños: el existente no alcanza para cubrir todas las promesas de entrega en circulación. 
Por todo lo anterior, queda a decisión de cada inversionista si se inclina por la postura especulativa o la de valor respecto al oro, pero lo cierto, es que en las condiciones actuales, ignorar a este metal y a su compañera la plata, sería un grave error.
 
  1. #2
    28/11/13 09:32

    Si todo el mundo quisiera retirar su oro físico no podría quebrar el sistema?

    Saludos Guillermo.

  2. #1
    20/11/13 06:49

    Se puede llegar a entender lo que pasa con el Oro, todo lo que sube debe más tarde bajar y lleva una dirección opuesta al Bitcoin que está en máximos históricos.

    Veremos cuál es la evolución del oro, pero a pesar de todo, sigue siendo el activo más líquido que hay en el mercado sin contar con el dinero.