El oro es una de las materias primas y activos más importante que existe y no puede faltar en la cartera de ningún buen inversor en valor, aquel que arriesga por el largo plazo. Este metal dorado vivió un sueño alcista durante 12 años consecutivos, situación sin precedentes en el mundo de las commodities.

Este sueño dorado se acabó en 2013 al cerrar a la baja sobre los 1,200 dólares norteamericanos la onza troy. A pesar de ello, y para ser justos, esta corrección (descenso) comenzó en septiembre de 2011, justo después de alcanzar el máximo histórico de 1,923.70 dólares. En diciembre pasado pudimos ver como algunos pronósticos anunciaban que 2014 sería el año en el que tal corrección llegaría su fin.

Guillermo Barba Camino precio del oro

En enero, febrero y principios de marzo parecía confirmarse tales proyecciones, que no obstante, también venían acompañadas de una advertencia: la onza áurea podría descender a mínimos por debajo de 1,200 dólares, niveles que deberían ser contemplados como atractivos.

 

El oro pierde fuerza en marzo

El rebote de los primeros meses del año hasta antes de la adhesión oficial de Crimea a Rusia, ocurrido esta semana, empujó las cotizaciones del oro a casi 1,400 dólares la onza. Esta subida parecía perder fuerza tanto por el relativo descenso de las tensiones prebélicas entre Occidente y la Federación Rusa, como por el último anuncio de la Reserva Federal (FED) con el retiro final de sus estímulos monetarios para otoño, así como una probable subida de las tasas de interés para mediado de 2015.

La aparente recuperación de la economía norteamericana, junto con la previsible caída de precios de los bonos del Tesoro y la consecuente subida en tasas de rendimiento, han conducido a Janet Yellen a un optimismo que podría afectar la voracidad de los inversionistas por activos refugio, sea el caso del oro, que realmente ofrecen una protección financiera.

La apremiante subida de tasas de interés en Estados Unidos debería ser tomada más en cuenta por Luis Videgaray y Agustín Carstens, secretario de Hacienda y gobernador del Banco de México, respectivamente. Esta subida afectaría sin duda alguna las variables de inflación, tipo de cambio y crecimiento en México, por más que intenten menospreciar el lance calificándolo de simple “volatilidad”.

De corroborarse lo aquí revelado, las presiones bajistas en el oro podrían continuar. Pero más allá de todo esto, mantenemos la previsión de que el período correctivo terminará a lo largo de este año, para recuperar su tendencia alcista.  El “bull market” del metal precioso más importante está muy lejos de terminar, en especial gracias a la permanente expansión de deuda, déficits gubernamentales e intensiva impresión monetaria de los principales bancos centrales del globo terráqueo, todos ellos insostenibles. El oro reluce más que nunca, por lo que de presentarse la oportunidad, no se debería dejar pasar.

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