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El pasado mes de noviembre hubieron manifestaciones por todo el país de México en nombre de los desaparecidos de Ayotzinapa. Diversos gritos proclamaban la renuncia del presidente, y es que la libertad de expresión debe ser un derecho, que no se debe de perder.

libertad México


La mayoría de mexicanos compartirá mi sentimiento de malestar por vivir en un país donde las oportunidades para los jóvenes son mínimas, los empleos escasos, y los ingresos bajos. También porque la ley no se implanta y no se asegura la integridad física de las personas y de sus bienes. El problema está en que tenemos miedo y esa es la permanente habitual en México. No se atisban cambios en el corto plazo, y el gobierno federal no parece plantear cambios. El problema es sistémico. El mejor ángulo por el que se puede apreciar lo acontecido en el país es desde la falta de libertad.

Tal y como dice el diccionario de la Real Academia Española, la libertad es “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. El gobierno debe garantizar esa libertad, sin la cual, la convivencia civilizada no puede perdurar. El respeto a los derechos de los individuos debe hacerse valer y quien los quebrante, deberá ser castigado. Por ello la estructura del estado deberá cumplir de manera eficaz y eficiente sus funciones o no puede haber libertad.

La violencia en México se ha convertido en algo habitual, y es que si el que debe hacer valer la ley  no cumple con su cometido, el resultado no será otro que, corrupción, impunidad y auge del crimen. Esto se refleja en el plano económico, pues crea un bajo nivel de crecimiento y desarrollo, pues para obtener abundancia y prosperidad, debe haber libertad. Una nación en la que no se respete la propiedad privada y el derecho a conservar lo ganado, tendrá como consecuencia estancamiento y pobreza.

De este modo, un gobierno que no da libertad, tiene que recurrir a falsos medios para llevar la justificada inconformidad de las personas. Entre ellos, la tolerancia a la corrupción, la complicidad entre los criminales y autoridades para mantener la “paz” en sus zonas de influencia, la aplicación selectiva de la ley etc.

En el plano económico, el estado no tiene otra que, recurrir a políticas socialistas para contener el descontento. Lo que llevará al gobierno a tener presupuestos deficitarios, deudas crecientes e inflación. Orientado a dotar a los ciudadanos de toda clase de beneficios para evitar una peligrosa insurrección social. Se les olvida, que lo que paga el gobierno lo acabamos pagando todos lo mexicanos con intereses, lo que conlleva a que la mano del fisco y su carga impositiva recaerán con más fuerza sobre los que tengan mayores ingresos, pues el problema tal y como dicen es la “desigualdad”. Un sofisma.

El gobierno tratará de controlar todo lo que pueda, incluidos los precios. Un buen ejemplo es la guerra contra las drogas, que la prohibición dota de amplios recursos y poder al crimen organizado, venden productos por encima del precio del mercado libre, y así seguir corrompiendo a las autoridades. Por eso México necesita libertad.

Todos los simpatizantes de la causa de Ayotzinapa están en lo cierto, México necesita cambios. Debemos centrar los esfuerzos en la demanda de la libertad y de un gobierno que lo garantice. Con la renuncia del presidente no bastará. Ningún partido político actual puede realizar estos cambios puesto que, todos los que están por el intervencionismo estatal, no están por defender nuestra libertad, y un cambio de nombres y de siglas no servirá, si su idea es que, creen saber mejor que nosotros lo que necesitamos.

Nadie puede perseguir mejor el propio bienestar que uno mismo. Este es el cambio que necesitamos, y por ello nuestras metas pasan por la plena libertad individual.
 

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