Uno de los grandes retos que enfrentará el nuevo gobierno de México será la inflación; además de otras dificultades que afectan su economía, ya que al pensar en cuál es la peor de todas, la mayoría de los mexicanos tienden a responder rápidamente que el desempleo; sin embargo, si analizamos el comportamiento cuando no hay empleo versus cuando los precios suben de manera exponencial, nos damos cuenta que el desempleo es un grave problema económico, pero la alta inflación es peor, ya que a largo plazo genera distorsiones en la economía y puede conducir a incrementos en la tasa de desempleo.

En este sentido, y considerando que México entrará a un proceso de reestructuración en diversas disciplinas; debido al cambio de gobierno, me enfocare en explicar el comportamiento de la inflación durante el mes de noviembre, ya que esto nos podría brindar un mejor panorama sobre si la junta de gobierno del Banco de México decide subir la tasa de interés como medida de política monetaria para contrarrestar el efecto de la inflación.

Actualmente, nuestro país tiene una tasa de inflación cercana al 5.0%, la cual está fuera del objetivo del Banco de México; no obstante, el nivel aún es controlable, pero desafortunadamente depende en parte al Tipo de Cambio (TC); el cual en el último mes observó una depreciación acelerada al subir la cotización prácticamente 2 pesos desde el nivel de 18.50 pesos de inicios de octubre hasta el nivel de 20.57 pesos por USD alcanzado en el mes de noviembre.

Asimismo, es importante señalar que durante los primeros 15 días del mes de noviembre, la inflación general se aceleró un 0.61%; mientras que la inflación interanual subyacente considerada un mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios, porque elimina productos de alta volatilidad avanzó un 3.63% ligeramente menos que lo esperado; sin embargo, durante los otros 15 días de noviembre, la inflación se desaceleró más de lo esperado debido a menores presiones en los precios del gas LP y las gasolinas que lograron contrarrestar alzas en la electricidad y bienes agrícolas.

A pesar de los movimientos que registró la inflación en el mes de noviembre, el Banco de México en su decisión más reciente de política monetaria opto por incrementar su tasa de interés a un 8.0%; esto debido a que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación se ha deteriorado, ya que muestra un “importante sesgo al alza”, en un entorno de “marcada incertidumbre” por las decisiones que pueda tomar el gobierno entrante.

Considerando lo descrito anteriormente, es importante que se tenga en cuenta que el subir la tasa de interés ocasiona repercusiones en la economía, ya que implica un mayor costo del dinero en el tiempo; con la cual el costo de los créditos (hipotecarios, automotrices, empresariales, etc.,) y de las coberturas (cambiarias y tasas de interés) suben. Asimismo, el valor de los activos como acciones y bonos baja; esto debido a que su valor se calcula de los flujos en efectivo esperados a recibir en el futuro, traídos al presente considerando la tasa de interés de mercado.

Finalmente, te puedo decir que el tener una tasa de interés elevada desincentiva al consumo y a la inversión; no obstante, el comportamiento de la inflación durante el mes de noviembre, así como la depreciación del peso; aunado a las decisiones que tome el nuevo gobierno en materia económica, muy probablemente la inflación esperada en el largo plazo se vea afectada, es por ello que a título personal estimo que el Banco de México probablemente suba su tasa de interés en 25 puntos base para colocarla en 8.25% ocasionando que los pronósticos de crecimiento para el país sean revisados a la baja.

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