Acceder

No todo lo que brilla es plata

En el 2025, dos de las inversiones «del año» fueron el oro y la plata, registrando avances de 64.54% y 147.83%, respectivamente.


Contextualizando estos impresionantes números, en cuanto a tiempo, tendríamos que remontarnos hacia 1979 para visualizar un entorno similar, cuando el oro redituó 136.24% y la plata 355.33% (Gráfica 1).


Y, en cuanto a naturaleza (materias primas), si bien ambos se situaron dentro del top 5, superando conjuntamente el litio, el cobre y el aluminio, un hecho singular es que, al cierre del año pasado, una onza de plata costaba más que un barril de petróleo; esto es interesante, pues la relación histórica de los U30A entre ambos ha promediado 0.27 (Figura 1).

Al cierre de la segunda semana bursátil de 2026, cuando comparamos los avances acumulados anuales de ambos metales frente al S&P 500, que es de 1.38%, son realmente competitivos; un 6.11% para el oro y un 24.72% para la plata. Además, si consideramos las proyecciones de los analistas que apuntan a que el metal dorado cerrará en US$ 4,880 y que la media de US$ 80 establecida para el metal plateado ya fue superada, es lógico preguntarse si seguirán siendo una buena inversión a lo largo del año.


Primero, es importante comprender cuáles fueron las causas que incidieron en el avance de la plata (Tabla 1):

  • I. Los recortes de tasas tienen un efecto indirecto sobre las inversiones alternativas, como lo son los metales preciosos, reduciendo su costo de oportunidad, ocasionando que los inversionistas recoloquen su capital en plata u oro, por ejemplo.

  • II. Si algo ha caracterizado al periodo postpandémico es un ambiente de tensión e incertidumbre constante, comenzando por conflictos bélicos, políticos y económicos (en este último punto, de corte comercial e inflacionaria), conllevando a que tanto los bancos centrales como los inversionistas restructuren sus reservas y portafolios de inversión, a correspondencia, priorizando, hasta cierto punto, la seguridad por encima del riesgo. En esa línea, como es sabido, el dólar estadounidense, medido por el DXY, registró una de sus peores caídas anuales desde el 2017, del orden de -9.46%, explicándose por, entre diversas cosas, riesgos idiosincráticos. Justamente, ello impactó en la perspectiva del mercado y bancos centrales como activo refugio, migrándose hacia otros activos. Así también, el papel de China en el mercado de la plata, que restringió la exportación del metal, incide en la cotización de éste.

  • III. La plata a diferencia del oro podría considerarse como un metal crítico en el sentido que posee una alta demanda para uso industrial, particularmente, en la industria de energías limpias, manufacturera y tecnológica. A razón de esto, es puntual mencionar que su volatilidad es naturalmente mayor.

  • IV. La proporción plata – oro se mantuvo barata, incentivando a los inversionistas a apostar a una normalización de la razón, lo que elevó flujos hacia la plata.

  • V. La subida intempestiva del precio de un metal precioso, como la plata, ocasiona un efecto de desasosiego entre los inversionistas, dada su correlación con los periodos de incertidumbre, por lo que los especuladores comienzan a perseguir la subida de los precios, resultando en una sobreoferta en el mercado de futuros.

En resumen, fueron varias las razones que confluyeron en la revalorización de este metal.


Ahora bien, ¿cuáles de estas causales seguirían vigentes en los meses venideros? O bien, ¿qué podría alterar el fundamento? (Tabla 2):

  • I. En mayo entrará en funciones el nuevo presidente de la FED, que, si bien hasta ahora desconocido, dada la retórica trumpista, se esperaría alguien que opere en apego a las exigencias del gobierno. En este sentido, no podría descartarse la continuidad del proceso de relajamiento monetario, lo que mantendría el apetito por la plata y sus pares, tanto por el efecto económico ya explicado y una renovada predilección por este tipo de activos no financieros como reservas fiables de valor, ante la pérdida de credibilidad de la banca central americana.

  • II. Considerando los volúmenes de operación existentes en las Bolsas de futuros y opciones que se manifiestan en el aumento de los márgenes en el Chicago Mercantile Exchange (CME, por sus siglas en inglés), resulta preponderante considerar episodios de alta volatilidad en el corto plazo. Es importante señalar esto a razón de lo acontecido hace 15 años, cuando la CME forzó un desapalancamiento, provocando que el precio de la plata cayera alrededor de 30% en unas cuantas semanas.

  • III. Como ya se mencionó previamente, la plata es una materia prima esencial para la fabricación de paneles solares, vehículos eléctricos, semiconductores e infraestructura de centros de datos, y, por supuesto, joyería. Considerando el permanente crecimiento de estos sectores a nivel mundial, es previsible que continúe ampliándose el déficit de oferta, y más cuando aproximadamente el 70% de la producción platera es un subproducto de la extracción de otros metales.

  • IV. Desde hace un par de años, en Estados Unidos de América se ha realzado la hipótesis de un quiebre de la moneda fiduciaria, la cual se ha afianzado con el crecimiento estrepitoso del oro y la plata, pues más allá de ver un cambio de flujos, hay quienes aseguran que es un acto de cobertura que consiste en asegurar «dinero real». Sin embargo, esto cae en una completa falacia, pues los bancos centrales y los sistemas de pago siguen operando en total autonomía, al tiempo que una inversión en oro, para volverse líquida, debe ser convertida en moneda fiduciaria.

  • V. El agravamiento de las condiciones geopolíticas internacionales podría continuar incidiendo en la predilección de activos refugio.

Sintetizando, hay catalizadores y frenos.

¿Usted, cómo está gestionando sus inversiones en los metales blancos?


¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
Accede a Rankia
¡Sé el primero en comentar!