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Agitaciones económicas y políticas tan intensas no se veían desde hace años, cuando Estados Unidos y la extinta Unión Soviética dividieron al mundo en 2 facciones en una lucha propagandística y económica que amenazaba en convertirse en un conflicto caliente y nuclear.

Hoy en día, contemplamos en el mundo un contexto económico y geopolítico cada vez más turbio y agitado, donde muchos políticos, analistas y economistas bautizan la actual situación como la segunda guerra fría, por la constante presión mediática, financiera y política que ejercen diversos países tal y como sucedió en su tiempo en la segunda mitad del siglo XX.

               

La Guerra Fría 2.0

Desde el conflicto en Ucrania, la cuestión nuclear de Irán y de Corea del Norte, y la consecuente caída de los precios del petróleo como consecuencia de las políticas y estrategias adoptadas por diversos países exportadores ante los variados panoramas que se presentaron desde el 2014, ha provocado todo un efecto dominó

A todo este caos, se suma la reciente decisión de parte del presidente de Estados Unidos, de abandonar unilateralmente el tratado nuclear con Irán, y anuncio la imposición de sanciones contra el país persa, suceso que provoco un alza de hasta el 3% en los precios del petróleo por la incertidumbre sobre los suministros globales de crudo en momentos en que el mercado petrolero ya está ajustado. (Reuters, El Financiero, 2018)

En el lado de los perdedores, se encuentran principalmente empresas aeroespaciales y de la industria automotriz, mientras que China y la Unión Europea, parecen ver áreas de oportunidad en el gran vacío, de poder e influencia que va dejando Estados Unidos cada vez que Donald Trump aleja a su país de la política exterior.

China podría aprovecharse de su estatus como mayor importador de crudo en el mundo para lograr fijar definitivamente que sus compras de petróleo se realicen en yuanes, mientras que la UE, decidida a cumplir con el pacto nuclear para mantener seguros sus intereses económicos en Irán, ven este momento como un reto para reafirmar la unidad y poder que el viejo continente tiene para ofrecer en el campo internacional.

Pero no es el único reto, ahora con la apertura de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, las sanciones económicas desde y hacia Rusia, hacen entrar al juego fluctuante, no solo al petróleo, sino también a los minerales de tierras raras como el paladio, cobalto y el titanio, y por supuesto al oro, que comienzan a tener mayor protagonismo en las alzas de precios, amenazando de nuevo a la industria aeroespacial y electrónica a nivel mundial.

La desconfianza que se percibe en la arena internacional ha convencido a diversos países por optar por diferentes estrategias con la que puedan garantizar su soberanía financiera, en el caso de China e Irán, los cuales comenzaron a hacer su intercambio de bienes y petróleo con Rusia utilizando sus respectivas divisas como moneda de canje, algunos otros como Turquía, han optado por repatriar sus reservas de oro del sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, aunque esta decisión también estuviera respaldada por los roces diplomáticos que ha tenido con el país norteamericano.

Aunque no todo son malas noticias, el conflicto coreano ya ha llegado a un punto en el que las relaciones se han enfriado lo suficiente para considerar la firma de un tratado de paz, y la intención del país asiático de integrarse de nuevo al mercado internacional, país el cual, es rico en minerales de tierras raras y en carbón, suministros que actualmente están monopolizados desde China, queda esperar ver las opciones que puedan existir para Corea del Norte, que le permitan reintegrarse al mercado global y que tanto poder seguirá teniendo su país vecino sobre ella, después de haber abierto sus puertas a las mercancías extranjeras.

Estos acontecimientos, lejos de ser suaves, a lo largo de los años, en el campo geopolítico y en la economía internacional, han suscitado a una intensa incertidumbre en muchos sectores financieros, temores y notorias fluctuaciones, sin mencionar además que las grandes tenciones y las crisis políticas que se han presentado, incrementan el gran pavor de que esta guerra fría, se convierta en un verdadero conflicto abierto y de mayor escala.

 

Jorge Iván Uribe Mendoza

Universidad Autónoma de Chihuahua

Director de Investigación

[email protected]

 

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