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Hace unos días platiqué con dos personas muy cercanas que estaban buscando ayuda debido a sus problemas financieros, para uno de ellos la solución parcial era conseguir un aumento de sueldo, para el otro que le hicieran sus familiares una vez más un préstamo para alcanzar a salir el mes.
 
Entiendo que en ocasiones hay situaciones que se presentan y que llegan a afectar de tal manera que nos puede dejar en bancarrota, como un despido, un accidente o una enfermedad; pero en condiciones normales, muchas veces somos nosotros mismos los que con nuestras decisiones nos vamos hundiendo hasta llegar a pensar que la empresa o un familiar tienen el deber de resolver nuestros problemas financieros.
 
He observado los esfuerzos de los programas de educación financiera que recomiendan hacer un presupuesto de los ingresos y gastos del mes, eso es muy positivo, pero considero que a la recomendación le falta un pequeño pero importante ingrediente, para encontrar ese ingrediente debemos hacer una comparación entre la lógica utilizada para administrar empresas eficientemente y la lógica utilizada para administrar nuestras cuentas personales.
 
Veamos, en la lógica de las empresas, el reporte denominado “Estado de resultados”  muestra los ingresos y gastos de un periodo; en la lógica de las finanzas personales se recomienda ahorrar y ahorrar y claro, elaborar el presupuesto mensual el cual también compara los ingresos y gastos del mes, pero entonces ¿Qué tiene esto que ver con el hecho de que las personas fallan en ahorrar? ¿Hay algo en la lógica de las empresas que la lógica de las finanzas personales no considera?, pues si, se trata de un pequeño olvido,  una cuenta que las empresas registran cada mes como un gasto más y que las personas no toman en cuenta, se llama “Depreciación”  la cual en términos simples es la parte proporcional del desgaste de los activos y tiene como característica que es un gasto que se registra contablemente pero por el cual no hay una salida de efectivo; la depreciación disminuye la utilidad de los inversionistas haciéndoles creer que tienen cierta utilidad cuando en realidad obtuvieron más, es digamos, un “engaño aceptado por todos y con buenas intenciones”, se trata de aceptar o conformarse con menos utilidad de la que realmente se obtuvo y dicha utilidad se podrá repartir vía dividendos cuando en realidad en la cuenta bancaria hay más dinero, porque tiene como propósito que al final de la vida de los activos fijos se pueda contar con una reserva para su reemplazo, así, en la lógica de las empresas, los contadores saben que se debe hacer mensualmente esa reserva (ahorro) y los empresarios disponer solo de la utilidad neta ya después de haber disminuido ese gasto por depreciación, pero en la lógica de las finanzas personales ambos, el contador y el empresario simplemente la ignoran y si ellos que están relacionados con esta cuenta la olvidan, que podemos esperar el resto de las personas.
ahorro México
La imagen que aparece en este artículo es un ejemplo del presupuesto para el hogar que propone la CONDUSEF en su material de educación financiera, donde se hace evidente que mientras no se considere el renglón de depreciaciones, digo, ahorro, las personas seguirán perdiendo de vista la lógica que funciona para las empresas que consideran una cuenta contable equivalente al ahorro y que para las personas, aun y cuando hagan su estado de resultados, mientras no consideren esta cuenta como un rubro obligado de su presupuesto la perderán de vista y el plan de ahorro fallará.
 

Recomendación con dos consideraciones: “Se dice fácil” y “cuesta trabajo”

  • Se dice fácil: al elaborar tu presupuesto personal coloca la cuenta de ahorro como la primera cuenta de los gastos y si obtienes un resultado deficitario tendrás que utilizar tu inteligencia financiera para incrementar tus ingresos o reducir algunos gastos. Esto te permitirá empezar a contar con un capital de inversión que genere en un corto tiempo ingresos pasivos que te permitan alcanzar un día la independencia financiera (se dice fácil).
  • Cuesta trabajo: Controlar las emociones que están implícitas en la anterior recomendación ya que para llevarla a cabo, implica disciplina, posponer las recompensas inmediatas que ofrecen las compras a crédito, llegar a acuerdos con la familia y asumir riesgos de inversión (cuesta trabajo).
 
En la medida en que se logra aplicar esta recomendación se incrementa la inteligencia financiera y el control sobre el dinero.
 
  1. #3
    raoviedo

    Hola Gerardo muy buen articulo, yo creo que a todos alguna vez nos ha pasado. Según mi punto de vista, esto depende directamente de los objetivos y claridad que se haya planteado cada uno, eso es la planificación ya sea a nivel personal o de empresa.

  2. en respuesta a mauriciom
    #2
    Gerardo Yañez

    Gracias por tus comentarios, efectivamente, además te insisten en ahorrar pero luego no se enseña la segunda parte que es invertir.
    Me gusta el concepto de "Costo obligatorio" creo que lo voy a adoptar en adelante cuando me refiera a este tema.

    Saludos

  3. #1
    mauriciom

    Hola Gerardo, personalmente me ha gustado mucho el artículo. Desde mi punto de vista, parece que es difícil aprender ahorrar porque realmente nunca se trata este tema en sí. En la educación sobre finanzas personales, siempre te señalan que es importante ahorrar, más, no se fomenta su práctica en la realidad.

    Si desde un principio los contemplamos como un "costo obligatorio", así sea en una leve proporción, el resultado sería más favorecedor.

"Invertir en conocimiento produce siempre las mejores rentabilidades" -Benjamín Franklin-
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