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En México, la población que formaba parte del empleo formal ha ido disminuyendo a causa de la pandemia provocada por el COVID-19, ya que ahora forman parte del incremento de la tasa de desempleo.

A partir del mes de abril del presente año, el desempleo pasó de 3.3% a 4.7%, incluyendo al sector informal, ocasionado por el confinamiento; las normas de sanidad para la población ocasionaron que aquellas personas que trabajaban en pequeños, medianos y grandes establecimientos comenzaran a perder sus empleos, o lo que le sucedió a muchos dueños, perder sus negocios. (Ver gráfico 1).


Gráfico 1: Elaborado con datos de INEGI.

 

 Las variaciones existentes dentro de nivel de desempleo para lo que va del 2020 han incrementado considerablemente, sin embargo, después de los primeros dos meses del aislamiento, la informalidad aumentó en un 51.7%, lo que indica que, para el segundo trimestre del año en curso, la población al quedarse sin un empleo fijo o bajo contrato comenzó a introducirse al sector informal, pero sobré todo al comercio informal (compra/venta al por menor)

Lo que ha mantenido en una estabilidad económica a las familias mexicanas en medio de esta crisis ha sido por el crecimiento en comercios informales, sobre todo en la venta de alimentos (el gran negocio del mexicano) lo que sígnica que en plena pandemia y crisis el empleo informal se puede considerar como una estrategia para las familias con el objetivo de subsistir.

Pero ¿Por qué no se ve reflejado en el PIB esta estabilidad?, esto se debe a que los niveles de empleo informal representan aproximadamente el 24.5% de lo que va del 2020, por lo que este no amortigua la caída sabiendo que el sector informal ahora abarcará el 60% de la población ocupada en el país.

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