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Deirdre McCloskey, profesora de economía de la Universidad de Illinois en Chicago, fue la debatiente en contra de la idea que el capitalismo ha sido completamente benéfico exclusivamente para las élites.

Inicia con una pregunta. ¿Los monopolios? Y responde tajantemente: Su prevalencia está altamente exagerada. Sobreviven monopolios estatistas bajo protección de gobiernos iliberales. Desde los 1800 y 1900 los monopolios han disminuido en vez de alzarse. Los rieles de tren, bicicletas, automóviles e internet han erosionado ese poder de mercado que alguna vez hubo. Y ejemplifica con el mercado automovilístico, contestando que la liberalización ha proporcionado muchas marcas de auto para elegir, al contrario de lo que brindaban las economías cerradas en 1930-1970, que eran apenas tres marcas.

Usa el término capitalismo para intentar darle otra connotación, y afirma que no es exactamente la acumulación de capital lo que enriqueció al mundo, sino la innovación, pasando de un ingreso de cuatro libras esterlinas a ochenta en Gran Bretaña, una explosión de ideas brillantes.

Y aquellos que siguieron y se beneficiaron de esas ideas fueron los pobres y los pertenecientes a minorías, dice Deirde. El mercado laboral y el capital siguieron esas ideas.

La gente causó ese cambio, gente pobre como John Harrison o Coco Chanel tuvieron la oportunidad por primera vez en la historia de innovar. Esto fue acompañado de la inversión durante la revolución industrial de 1760-1820.

Deirdre acompaña su tesis que a todos, no sólo la élite, les trajo beneficios este sistema económico. En los países que adoptaron el liberalismo, comenta ella, el ingreso real por persona creció luego de los 1800 con un factor de 30, o un 2900%, o incluso más como en países de la talla de Suecia, Japón.

Los pobres fueron los más beneficiados, ciertos que la élite obtuvo uno o dos diamantes más, pero ello no es importante para el resultado final. Este proceso de innovación llevó a que los más pobres del mundo tuvieran alimentación, casa y salud. Dice que se puede hacer más, pero que no se debe negar el progreso.

Deirdre jacta que aún sigue habiendo países con mucha pobreza, como Venezuela o Zimbabwe, pero ello es principalmente por estar en contra de ideas liberales, y por estar proliferando políticas iliberales en su población.

Pero en 1800 prácticamente todo el mundo era pobre. En la actualidad la proporción de pobreza disminuye año con año, así como se va descubriendo el liberalismo por parte de los gobiernos. Ella contesta que muchos populistas tiranos han redescubierto el iliberalismo y se han puesto el traje para matar el crecimiento económico. Sin embargo, al verlo desde una óptica internacional, en los últimos cuarenta años ha caído sustancialmente la desigualdad en  el mundo.

Y Deirdre pregunta el por qué los pobres se han beneficiado, respondiendo que la clave es la entrada, así como Sam Walton creó un código de barras en su pueblo para administrar mejor sus inventarios.

El economista William Nordhaus resonó que los innovadores se quedan con el 2% del valor social de sus innovaciones, y el otro 98% se consigue a través de competencia.

Y la participación de Deirde concluye en esta primera etapa con una línea. “Los pobres habrán de heredar la Tierra”.

Con esto termina la primera etapa del debate. La siguiente edición se enfocará en la segunda etapa, la cual consiste en los contraargumentos de cada postura.

David Abraham Ruiz Ruiz

Licenciado en Finanzas por la Universidad de Sonora

Correo: [email protected]

Twitter: @Ruiz4D

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